La Encuesta sobre Necesidades del Productor Agropecuario (ENPA 2025) revela cómo la digitalización está cambiando las decisiones productivas en el campo argentino y por qué ese cambio importa para la competitividad del sector. El relevamiento, realizado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, encuestó a 842 productores que en conjunto gestionan más de 1,5 millones de hectáreas, con trabajo de campo entre mayo y septiembre de 2025.
El hallazgo más contundente es que el 82 % de los productores que incorporaron tecnologías digitales percibe mejoras medibles, especialmente por la reducción de costos y un aumento de la eficiencia operativa. Esa percepción convierte a la tecnología en un factor estratégico para mantener la rentabilidad frente a la volatilidad de precios y clima.
Los datos también muestran que la barrera principal para avanzar ya no es la conectividad, sino la falta de capacidades y personal formado para aprovechar las herramientas digitales. El 48 % señaló la falta de conocimiento como obstáculo, el 38 % la escasez de personal capacitado y apenas el 20 % identificó problemas de conectividad.
Según especialistas consultados, ese cambio demanda nuevos modelos de formación y soporte técnico que integren a empresas, asesores y productores para cerrar la brecha de uso. Sin esa red de apoyo la adopción puede quedarse en una lista de herramientas desaprovechadas, aun cuando produzcan ahorros comprobables.
Qué creció y cuánto ahorran los productores
Entre 2021 y 2025 hubo saltos notables en tecnologías puntuales: la adopción de pulverización selectiva trepó del 11 % al 33 % y el uso de imágenes de drones pasó del 15 % al 30 %. Además, el 52 % usa aplicaciones de dosis variable para ajustar insumos según cada sector del lote y el empleo de plataformas agronómicas subió del 22 % al 52 %.
Los productores reportaron impactos concretos en costos: el 65 % identificó ahorros en fertilizantes, el 68 % en fitosanitarios y el 70 % en gastos totales vinculados a la producción. Estos porcentajes explican por qué la discusión sobre tecnología pasó de “si conviene” a “cómo implementarla bien”.
La inteligencia artificial ya está presente: el 16 % de los productores la utiliza y otro 29 % planea incorporarla en el corto plazo, un indicador de que los modelos predictivos y analíticos ganan terreno. Junto con imágenes satelitales —usadas por el 48 %—, estas herramientas permiten decisiones más precisas sobre aplicaciones y manejo del cultivo.
Para expertos en innovación agrícola, la evidencia empírica es clave porque los productores ahora piden retorno medible antes de invertir y buscan datos que respalden el cambio. Esa demanda explica también por qué la percepción del valor está desplazando en importancia al precio durante el proceso de compra.
Compras, financiamiento y el rol del asesor técnico
La encuesta revela un giro en el comportamiento de compra: el 72 % de los productores tiene un perfil analítico y compara alternativas antes de decidir, mientras que la disponibilidad, el servicio y el financiamiento se volvieron más relevantes que el precio. El financiamiento ofrecido por proveedores pasó del 28 % al 37 %, y el precio descendió al quinto lugar entre los factores decisivos, cuando en 2021 ocupaba el tercero.
Ese cambio se traduce en movimiento de cuentas: uno de cada dos productores cambió al menos uno de sus proveedores principales en los últimos cinco años, motivado por precios altos, falta de stock o problemas de servicio. En maquinaria, la disposición a probar nuevas marcas creció del 20 % al 33 %, lo que abre ventanas para competidores que demuestren desempeño real.
En el canal digital hay crecimiento de la oferta pero baja conversión: el 51 % de los productores tiene al menos un proveedor que ofrece compras por internet, aunque el 75 % aún no realizó operaciones por ese canal. Entre los que compran online, los repuestos son el rubro más frecuente, mientras que las preocupaciones por entregas, garantías y la falta de contacto personal limitan la expansión del comercio electrónico.
El asesor técnico emergió como la pieza central de la adopción tecnológica, ya que el 83 % destacó a asesores y profesionales independientes entre sus principales fuentes de información para innovar. Además, la proporción de productores que comparte información productiva con sus asesores subió del 37 % al 53 %, en paralelo con una caída del intercambio con proveedores y acopios.
Esos cambios implican que las empresas proveedoras deben rediseñar su propuesta de valor, combinando oferta digital con soporte humano y evidencia técnica para ganarse la confianza del productor. La lección es clara: la tecnología sola no alcanza sin una red de confianza que facilite la interpretación de datos y la toma de decisiones en el lote.
Para la política pública y las universidades, la encuesta pone en agenda la necesidad de programas de capacitación y extensión que formen capital humano especializado en agrodatos y manejo digital. Sin ese enfoque, la adopción tecnológica puede profundizar brechas entre productores más capitalizados y los de menor escala, afectando la equidad y la resiliencia productiva.
En síntesis, la ENPA 2025 muestra que la transformación digital en el agro argentino ya produce beneficios medibles y redefine relaciones comerciales, pero exige inversión en capacitación, soporte técnico y mejores cadenas de confianza. La forma en que empresas, asesores y políticas públicas respondan a esos desafíos determinará si la tecnología se traduce en productividad sostenible para el conjunto del sector.


