Pérdida del 36% del rodeo vacuno nacional y falta de respuesta de autoridades

En Carlos Tejedor, en los últimos 20 años el stock tuvo una merma que se vinculó con diversos factores, entre ellos decisiones políticas tomadas en el país

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Entre 2006 y 2026 el rodeo bovino del distrito sufrió una caída notable: de un máximo de 401.954 cabezas en 2006 pasó a 255.280 en 2026, una reducción del 36 %. Esa caída obliga a preguntarse qué factores confluyeron y qué decisiones son necesarias para aprovechar el actual contexto de precios y evitar más retrocesos.

Las causas son múltiples y combinan presión por el avance agrícola sobre hectáreas ganaderas, impactos climáticos recurrentes y decisiones de política agropecuaria que afectaron la señal de mercado. Ese cóctel explica buena parte de la pérdida de rodeo y obliga a revisar incentivos y reglas de juego para la ganadería.

Un análisis temporal ayuda a entender las fases del proceso y por qué el stock no logra recuperarse sostenidamente. Entre 2006 y 2010 la combinación de cierres de exportaciones y controles internos precipitó la caída, mientras que la eliminación de trabas en 2015 permitió una recuperación temporal.

Con el regreso de restricciones desde 2019 el stock dejó de crecer y volvió a descender, lo que demuestra la sensibilidad del sector a las políticas comerciales. Además, la variabilidad climática, con fenómenos como El Niño, complica la disponibilidad de pasto y agua y aumenta la incertidumbre productiva.

Pese a la reducción del stock, el productor local muestra índices productivos superiores a la media nacional, una señal de que existe potencial técnico para revertir la tendencia. El ternero/vaca promedio en las últimas dos décadas fue de 78 y en la última campaña llegó a 82, datos que respaldan la posibilidad de recuperación si se acompañan con inversión.

Las inversiones necesarias pasan por un plan forrajero adecuado, programas de sanidad y mejora genética y, sobre todo, por acceso a créditos a largo plazo con tasas razonables. Sin esos instrumentos, intentar recuperar vientres y crecer en números reales será más deseo que realidad concreta.

Políticas, clima y mercados: la foto completa

La trayectoria del stock bovino refleja cómo las políticas públicas y las señales de mercado marcan decisiones de reposición y tamaño de rodeo. Las etapas de cierre de exportaciones, apertura y luego nuevas restricciones explican en gran medida la volatilidad y la tendencia a la baja.

Por otra parte, los precios internacionales y los costos internos condicionan la rentabilidad y la posibilidad de inversión en sanidad y genética, mientras que el clima define la capacidad productiva en el corto y mediano plazo. En el contexto actual de precios favorables existe una ventana de oportunidad para diseñar medidas que incentiven la reposición y la inversión sostenida.

Lo que se requiere es un plan a 10 o 20 años que articule créditos, incentivos fiscales puntuales, seguros climáticos y asistencia técnica permanente para productores. También son esenciales programas de mejora genómica y de manejo de pasturas, además de espacios de coordinación entre productores, gremiales y legisladores para trabajar desde el terreno.

La ganadería genera trabajo genuino y movimiento económico en cada pueblo del interior, por lo que una política coherente y de largo plazo es clave para fortalecer la economía rural. Por Dante Garciandía, productor.

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