La campaña agrícola 2026/2027 arranca con expectativas alentadoras por el efecto climático de El Niño, pero la foto completa depende de decisiones técnicas y comerciales que deben tomarse en etapas, según el consultor Teo Zorraquín. Esta combinación de oportunidad climática y volatilidad de precios obliga a productores y asesores a definir estrategias parciales y evitar delegar el resultado a factores externos.
Zorraquín recuerda que en la agricultura los tres pilares que definen el resultado son el precio, el rinde y los costos, y que cada uno presenta escenarios distintos para 2026/2027. En ese marco, la volatilidad de los mercados obliga a tomar decisiones de cobertura con rapidez y según una estrategia comercial previa.
El consultor ejemplifica la inestabilidad: se observan variaciones de 10 a 20 dólares/tonelada varias veces durante el ciclo del cultivo, y el valor de venta en diferentes momentos puede transformar un negocio de regular a excelente. Con esa dinámica, la elección del momento para fijar precio o cubrir producción resulta determinante y modifica por completo la expectativa económica.
En cuanto a los costos, Zorraquín subraya que los costos de estructura y los impuestos son los que más restan al resultado operativo, mientras que los costos directos de labores e insumos hoy aparecen en valores habituales. Los arrendamientos siguen teniendo un impacto importante y, en la mayoría de los casos, no han mostrado reducciones frente al ciclo anterior.
Qué implica El Niño para las decisiones de siembra y manejo
La expectativa climática sugiere rindes favorables, pero el consejo técnico es ajustar y no transformar el plan productivo, con medidas como adelantar la siembra de maíz y evitar suelos de posible anegamiento para girasol o soja. También se recomiendan fertilizaciones más defensivas en ambientes con mayor riesgo hídrico y potenciar tecnología en las lomas para aprovechar mejor los recursos.
Según las recorridas de campo, muchas empresas apuntan a “aplicar toda la tecnología necesaria” para sacar ventaja del año climático, y esos ajustes no implican cambios estructurales en la mayoría de los casos. En ese contexto, los costos comerciales aparecen algo por encima de lo habitual, aunque no serían el factor decisivo si se gestiona adecuadamente el paquete tecnológico.
Sobre financiamiento, la expectativa de tasas más bajas no se concretó, pero subsisten oportunidades concretas como la compra de insumos con crédito en dólares a tasa cero, promociones con tarjetas agro y descuentos de cheques. También existen líneas de crédito comerciales de las insumeras y algunos fondos para capital de trabajo que permiten sostener operaciones pese al costo del dinero.
Los bancos, según Zorraquín, tienen disponibilidad de pesos para productores, y la morosidad no aparece como una limitante generalizada para acceder al financiamiento salvo casos puntuales. El freno más frecuente es el costo del crédito, de modo que muchos productores patean compras o postergan inversiones cuando pueden para acomodar flujo y tasas.
Visec, elecciones y la gestión del riesgo agrícola
La implementación de Visec y su vínculo con el cumplimiento de la normativa antideforestación de la Unión Europea despierta distintas reacciones entre productores: hay quienes lo ven como una oportunidad sin costo y otros que cuestionan el mecanismo y reclaman una solución estatal. Esa dicotomía refleja la tensión entre una mirada práctica que busca beneficios inmediatos y otra más conceptual que advierte sobre la pérdida de soberanía regulatoria frente a demandas externas.
En el plano político, las elecciones de 2027 están en la agenda como un factor a considerar para decisiones de mediano plazo, especialmente en inversiones en bienes de capital, pero no condicionan normalmente las decisiones tácticas de corto plazo. Por eso, el mensaje de asesores y consultores es tomar decisiones parciales que vayan construyendo un resultado aceptable para cada empresa y no esperar que un factor externo “salve el partido”.
Para productores y asesores, el desafío será equilibrar la gestión climática, la cobertura de precios y la estructura de costos sin perder flexibilidad para corregir el rumbo durante el ciclo. Seguir de cerca la evolución de precios, liquidez bancaria y señales de mercado será clave para transformar la oportunidad climática en un resultado rentable y sostenible.


