Súper Niño deja más de 500 mm y presiona producción de yerba mate, productores advierten

En Misiones hubo pérdidas por el granizo y las fuertes tormentas en tabaco y té y las plantas de yerba fueron afectadas en algunas regiones

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Las intensas lluvias, las tormentas con viento fuerte y el granizo asociados al Súper Niño ya muestran un panorama desigual en Misiones y generan preocupación entre productores y autoridades. Los daños reportados afectan principalmente chacras de yerba mate, tabaco, hortalizas y té, con pérdidas puntuales que comienzan a contabilizarse.

La subsecretaria de Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, confirmó que el Ministerio del Agro realiza un relevamiento técnico porque “el panorama es muy desparejo” entre regiones. Octubre, el mes de mayores precipitaciones en la provincia, llegó este año con condiciones inéditas producto del Súper Niño, lo que amplifica la incertidumbre sobre la campaña.

Productores del norte provincial, desde Campo Viera hacia el Alto Uruguay, describen daños por granizo que en casos puntuales llegaron al 50 % de la producción de la próxima cosecha. Esa “descascaradura” de la planta preocupa porque, más allá de la pérdida inmediata, incrementa el riesgo de mortandad de las plantas si las condiciones persisten.

Productores con memoria del fenómeno de 1982 trazan paralelos y advierten que las lluvias y granizadas se repiten con intensidad inusual, por lo que la preocupación crece de cara a los próximos meses. La zafriña —la cosecha fina que arranca en diciembre— explica entre el 10 y el 15 % de la producción anual y, por ahora, está paralizada hasta esa fecha.

En 2024 la producción de hoja verde alcanzó un récord cercano a 1.000 millones de kilos, pero desde entonces se observa una caída que podría profundizarse si las plantas resultan afectadas por el clima extremo. El gran interrogante para la cadena yerbatera es si la persistencia del Súper Niño producirá una merma significativa en la oferta para 2026.

Impacto en precios y stocks

La desregulación del mercado tras el DNU 70/2023 dejó al INYM sin rol de fijación semestral de precios, de modo que hoy el valor de la hoja verde lo determina la oferta y la demanda. Los molinos y empacadores, siendo pocos compradores en muchas zonas, terminan fijando condiciones y tensionan el poder de negociación de los pequeños productores.

El nivel de stocks es clave para contener subas de precio: a fines de septiembre los depósitos industriales acumulaban 337 millones de kilos de yerba canchada, equivalente a más de un año de abastecimiento del mercado interno. Los especialistas estiman que las industrias solo salirán a pagar precios más altos si ese stock baja a cerca de 200 millones de kilos, el equivalente a 8 o 9 meses de consumo nacional.

Desde la entidad de las economías regionales, CAME, y voces como Cristian Klingbeil coinciden en que una caída de producción en la zona yerbatera regional puede derivar en aumentos de precio al tiempo que afecta la rentabilidad del productor. Además, la situación no es exclusiva de Argentina, ya que regiones yerbateras de Brasil y Paraguay enfrentan condiciones similares por el fenómeno climático.

Pronóstico, medidas y próximos pasos

Los pronósticos meteorológicos, incluidos los de servicios brasileños, indican que el evento podría extenderse hasta mayo o junio, lo que aumentaría el riesgo de una “caída fenomenal” de hoja si las condiciones persisten. Ese horizonte obliga a pensar medidas que reduzcan la vulnerabilidad de la producción frente a lluvias extremas y granizadas.

El relevamiento que encabeza el Ministerio del Agro de Misiones busca formalizar un pedido de auxilio financiero ante el Comité Nacional de Emergencia y Desastre Agropecuario, para estimar pérdidas económicas y de capacidad productiva que respalden compensaciones. Paralelamente, INTA e INYM colaboran en la recopilación de datos en las chacras para consolidar la evaluación técnica del daño.

Entre las recomendaciones técnicas figuran reforzar la infraestructura de invernaderos, mejorar las estructuras contra vientos y evitar la siembra en zonas inundables o con historial de anegamiento persistente. Estas medidas buscan mitigar impactos inmediatos, pero también requieren planificación del uso del suelo y apoyos que faciliten su implementación por parte de pequeños y medianos productores.

Para dimensionar la magnitud climática, en octubre localidades del Alto Uruguay como San Vicente superaron los 549,9 milímetros, mientras que San Pedro y San Antonio también superaron los 500 milímetros, cifras que son más del doble de la media histórica del mes. Frente a esos registros, las autoridades locales insisten en la importancia de continuar el monitoreo y acelerar los relevamientos técnicos para decidir medidas de corto y mediano plazo.

La situación abre una ventana de incertidumbre sobre la cosecha 2026 y plantea la necesidad de combinar herramientas de mercado con políticas públicas de respaldo al productor. Mantener información actualizada, transparencia en los indicadores de stock y mecanismos de asistencia financiará la toma de decisiones para amortiguar el impacto social y productivo del fenómeno climático.

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