Industria de US$15.000 millones pide eliminar aranceles a insumos y percepciones de IVA y Ganancias

El presidente de Caena, Alejandro Bravo, reclamó también simplificar los registros ante el Senasa; señaló que el sector de nutrición animal emplea a 40.000 personas y destacó las oportunidades que abre la demanda de proteínas animales

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Industria de nutrición animal pide jugar en grande: menos impuestos y reglas más simples

En la apertura del X Congreso de Nutrición Animal en la Bolsa de Cereales, el presidente de Caena, Alejandro Bravo, planteó reformas para reducir costos y acelerar exportaciones. Sus propuestas incluyen eliminar los derechos de importación sobre insumos estratégicos y suprimir las percepciones de IVA y Ganancias que, según sostuvo, inmovilizan capital de trabajo.

La industria que agrupa a unas 150 empresas reclama además simplificar registros ante el Senasa mediante un registro único de insumos por producto y completar la transición del RUCA al SISA para bajar trámites y costos. Bravo sostuvo que estas medidas permitirían liberar recursos del organismo sanitario para tareas que agreguen mayor valor y aceleraría el acceso a mercados externos.

El directivo destacó que la cadena que representa moviliza US$15.000 millones al año y emplea a 40.000 personas, y que su verdadero aporte es posibilitar la transformación de granos en proteína animal. A su vez, vinculó esas cifras con el conjunto de las cadenas de proteína animal, que según sus datos mueven alrededor de US$45.000 millones por año, equivalente a cerca del 7 % del PBI argentino.

En el desglose que presentó se explicó que la carne bovina supera los US$20.000 millones y emplea a 280.000 personas, mientras que la lechería mueve US$13.000 millones y da trabajo a 200.000 personas. Para Bravo, cuando las cadenas crecen, la demanda de nutrición animal aumenta, y cuando la nutrición mejora en eficiencia y sanidad, las cadenas ganan competitividad.

Reglas claras y basadas en ciencia: la apuesta para no perder mercados

Otro eje de la exposición fue la necesidad de una regulación basada en la ciencia que asegure inocuidad y sanidad sin convertirse en barrera para producir, innovar o exportar. El llamado fue a simplificar normas para que la regulación sea eficiente y operativa, y no un freno para la cadena productiva.

Bravo reconoció la existencia de diálogo con organismos del Estado como la Secretaría de Agricultura y el Senasa, y dijo que esa relación facilita avanzar en mesas técnicas. Esa cooperación, señaló, es condición para implementar cambios que conecten mejor a la industria con mercados internacionales.

En el frente comercial destacó aperturas recientes y oportunidades: ampliación de la cuota de Estados Unidos para carne vacuna, vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea, regreso de compras de Japón tras dos décadas, apertura de Indonesia para carne y lácteos y plantas habilitadas para China. Esas señales del exterior, según la industria, muestran que el mundo demanda proteínas y que la Argentina tiene condiciones —tierra, granos y conocimiento— para aprovecharlo.

Un relevamiento interno de Caena indica además un incremento en el consumo de alimento en las producciones de huevos, porcinos y acuicultura, y muestra que el mercado de alimentos para mascotas se consolida como un sector dinámico con perfil exportador. Ese cambio en la demanda refuerza el argumento de que facilitar insumos y trámites puede traducirse en más producción y empleo local.

Costos, bioseguridad y la cuenta que importa para productores

Eliminar aranceles sobre insumos y percepciones fiscales tiene un efecto directo en la liquidez de las empresas, su capacidad de invertir y la competitividad del precio final de los alimentos animales. Para la industria, esos cambios son incentivos para modernizar plantas, mejorar formulaciones y ampliar mercados sin que los costos financieros ahoguen la inversión.

La bioseguridad fue otro punto central en el discurso, con mención explícita a la influenza aviar como riesgo que exige prevención y coordinación entre la industria y las autoridades. Bravo planteó que la prevención sanitaria y la respuesta conjunta son condiciones necesarias para sostener el comercio exterior y evitar cierres de mercados por alertas sanitarias.

En términos prácticos, la propuesta de un registro único ante el Senasa busca reducir duplicaciones y tiempos de aprobación, liberando recursos técnicos para controles de mayor impacto sanitario. Junto con la simplificación del marco regulatorio, la idea es que las empresas puedan enfocarse en innovación, eficiencia productiva y en abastecer nuevas ventanas comerciales.

Desde la visión humanista que presentó el dirigente, un kilo de maíz puede exportarse por puerto o convertirse en un kilo de carne, un litro de leche o un huevo que genera empleo y movimiento económico en cientos de pueblos y ciudades. Por eso, sostuvo, si la Argentina quiere ser una potencia exportadora de proteínas necesita una industria de nutrición animal fuerte, competitiva e insertada en el comercio mundial.

Qué queda por hacer y la lectura para políticas públicas

Las medidas reclamadas por Caena —exenciones o reducciones arancelarias puntuales, eliminación de percepciones y simplificación registral— constituyen propuestas técnicas que requieren coordinación multisectorial y evaluación de impacto fiscal. Los beneficios potenciales para el empleo rural y las exportaciones deberán ponderarse frente a la necesidad de mantener controles sanitarios y recursos estatales para inspección.

Para productores y empresas, la recomendación es enfocarse en bioseguridad, eficiencia en conversiones alimenticias y cadenas de valor que conecten con compradores externos, mientras que el Estado debe avanzar en marcos regulatorios predecibles. Si se logra ese equilibrio, la industria de nutrición animal puede ser palanca para más exportaciones, más empleo y mayor desarrollo rural.

Por Palabra de Campo. Fuente: exposición de Alejandro Bravo en el X Congreso de Nutrición Animal.

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