Jueza estadounidense favorece avance procesal de Bioceres Crop Solutions en disputa millonaria con fondo

La compañía argentina podrá acceder a un discovery que, eventualmente, permitiría una mejora del valor de un activo que estaba en garantía y había quedado con una menor tasación por una deuda; la acción de la empresa ronda los US$0,24, muy lejos de los US$16 de su momento de esplendor

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Una jueza de Nueva York abrió la puerta para que Bioceres Crop Solutions (Biox) avance con un proceso de discovery que podría reevaluar la tasación de un activo clave en disputa judicial. Esta decisión puede cambiar el curso de una batalla que involucra a la compañía argentina, un fondo acreedor y una valuación controvertida de una adquisición estratégica.

El conflicto se originó tras un default técnico vinculado a una deuda por US$110 millones, según fuentes del mercado, y la posterior petición de embargo por parte de Jasper Lake Ventures One LLC. La garantía en cuestión fue ProFarm, negocio que Biox había comprado por US$240 millones en marzo de 2022 y que fue valuado posteriormente en apenas US$15 millones en otra instancia judicial.

La magistrada Jennifer G. Schecter, del Tribunal Supremo del Estado de Nueva York, escuchó las objeciones de las partes y rechazó algunos planteos de Biox, pero permitió avanzar hacia el intercambio de pruebas. Esa apertura de discovery sugiere que podrían revisarse los criterios de ejecución hipotecaria y la tasación aplicada por el fondo, lo que para los analistas implica una posible reversión del valor impuesto sobre los activos.

El impacto del conflicto judicial ya se reflejó en el mercado: la acción de Bioceres cotiza en el Nasdaq cerca de US$0,24, muy lejos del pico de US$16 registrado en noviembre de 2021. Operadores y analistas locales atribuyen buena parte de la caída al litigio en Estados Unidos y a la incertidumbre sobre el valor real de los activos subastados.

La compañía había informado en marzo un rojo de US$189,9 millones para el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2026, cifra que su CEO vinculó al conflicto con el fondo internacional. Además, Bioceres discontinuó a ProFarm dentro de sus activos, un movimiento que también afectó sus resultados operativos y su estrategia de desarrollo tecnológico.

En septiembre, la firma presentó resultados del cuarto trimestre fiscal cerrado el 30 de junio de 2026 con ingresos de US$55,9 millones y un Ebitda ajustado que pasó de -US$9,6 millones a +US$0,6 millones. Ese avance estuvo apoyado por un crecimiento del 36 % en el rubro de nutrición de cultivos y por el desempeño de su controlada Rizobacter, referente en microbiología agrícola.

Fuentes de la compañía aseguran que ofrecieron una alternativa para resolver la deuda por aproximadamente US$110 millones, propuesta que el fondo rechazó, según el relato de Biox. En su defensa legal, la empresa sostiene que la ejecución no fue “comercialmente razonable” y apeló al artículo 9 del Código Comercial para cuestionar los mecanismos de subasta y valuación.

En el mercado interpretan que el avance hacia discovery podría derivar en una revalorización al alza del activo en garantía, lo que sería recibido como una señal positiva para la firma. No obstante, el resultado final dependerá de la documentación que se recabe y de cómo los tribunales interpreten la razonabilidad comercial de las operaciones previas.

Qué significa este fallo para la agroindustria y los inversores

La disputa pone en tensión la relación entre transacciones de agritech y las reglas de ejecución en jurisdicciones internacionales, un aspecto clave para inversores y empresas del sector. Si la tasación de ProFarm se ajusta al alza, podría restituir recursos destinados a inversión en I+D y recuperar parte del valor percibido por tecnologías como la tolerancia a sequía.

Para productores y cadenas de valor, la resolución del caso tiene efectos indirectos pero relevantes en la disponibilidad de tecnologías agrícolas y en la continuidad de proyectos de innovación. La posibilidad de que Rizobacter y otras unidades recuperen músculo financiero es un elemento a seguir, porque impacta en transferencias tecnológicas y en la competitividad del agro argentino.

Jasper Lake, por su parte, aceleró la ejecución sobre la garantía tras el incumplimiento, aplicando una valuación que Biox considera injustificada y que originó la demanda. El fondo sostiene sus derechos como acreedor, mientras que la compañía argentina busca que un tribunal revise los criterios utilizados en la subasta y la fijación del precio de venta.

La decisión de una jueza neoyorquina de permitir discovery refleja además la complejidad de litigar activos transnacionales donde confluyen normas comerciales, prácticas de mercado y percepciones de valor. Empresas argentinas con presencia en mercados globales deberán atender con especial cuidado cómo estructuran garantías y mecanismos de financiamiento para evitar tensiones similares.

Qué esperar en las próximas semanas

El proceso de discovery marcará los tiempos siguientes y podría aportar documentos y peritajes que permitan un nuevo cálculo de la valuación de ProFarm. Los inversores y actores del sector deberían monitorear presentaciones judiciales, reportes trimestrales de Bioceres y comunicaciones oficiales para evaluar el impacto en la estructura financiera y en el precio de la acción.

En definitiva, la disputa entre Bioceres y Jasper Lake no es solo un caso legal entre dos partes, sino una señal para el ecosistema agrotech sobre cómo se valoran activos estratégicos y se gestionan riesgos financieros. El desenlace tendrá consecuencias corporativas y sectoriales que podrían influir en futuras operaciones de M&A y en la confianza de capitales nacionales e internacionales.

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