Balance 2026: Cresud ganó por el negocio inmobiliario pese a las pérdidas en el campo
Cresud cerró el ejercicio al 30 de junio de 2026 con una ganancia neta consolidada de $372.280 millones, pero el resultado operativo del negocio agropecuario fue negativo. Esta combinación muestra cómo la diversificación en bienes urbanos, a través de IRSA, compensó las dificultades del sector rural.
El aporte inmobiliario fue decisivo: IRSA registró una ganancia de $399.064 millones, impulsada principalmente por la revaluación de centros comerciales. Para analistas e inversores, es una señal de que el valor patrimonial urbano puede mitigar la volatilidad productiva y climática del negocio agropecuario.
El informe anual remitido por Cresud a la SEC detalla que, pese a mayores volúmenes y rindes, el negocio agrícola pasó de utilidades operativas a pérdidas. La compañía atribuye el cambio al aumento de costos, eventos climáticos adversos en Brasil y Bolivia, y menores resultados por la venta de campos.
En volumen, la producción de granos y otros cultivos aumentó un 32 %, de 691.021 a 914.781 toneladas, con incrementos destacados en soja y maíz. La soja subió a 438.361 toneladas y el maíz a 361.106 toneladas, mientras que trigo y algodón también mostraron mejoras.
Costos, clima y stock: las cuentas que explican la pérdida operativa
A pesar del aumento de producción, los costos agrícolas crecieron un 27,7 %, por encima del avance de ingresos del 22,2 %, y el negocio agropecuario pasó de una ganancia operativa de $64.885 millones a una pérdida de $15.441 millones. En producción agrícola específica, las pérdidas operativas se ampliaron de $7.470 millones a $28.273 millones, lo que muestra presión significativa sobre márgenes.
La compañía registró una ganancia de $19.054 millones por la valorización de granos en stock, al mantener 347.897 toneladas, un incremento del 42,3 %. Ese resultado positivo no fue suficiente para contrarrestar otras partidas negativas, entre ellas la caída en el valor contable de tierras.
La producción de caña de azúcar en Brasil y Bolivia cayó de 1,84 millones a 1,19 millones de toneladas por incendios en San Pablo y heladas que afectaron cultivos. Como consecuencia, la actividad pasó de una ganancia operativa de $11.928 millones a una pérdida de $6.082 millones, subrayando la exposición climática del grupo.
En ganadería, la facturación aumentó un 82,9 % hasta $109.216 millones, pero las ganancias operativas se redujeron un 43,3 %, a $6.468 millones, y el rodeo bajó de 77.784 a 73.374 cabezas. La venta de un establecimiento en Brasil y la dinámica de precios explican parte de esa menor rentabilidad.
FyO, la firma de corretaje, acopio e insumos en la que Cresud tiene el 51,2 %, revirtió una pérdida de $25.046 millones y declaró una ganancia de $16.846 millones. La compañía atribuye la recuperación a mejores resultados en insumos, acopio y corretaje, una señal de resiliencia en partes integradas de la cadena.
Las ganancias por venta de tierras se hundieron un 98,9 %, de $56.079 millones a $633 millones, tras la ausencia de operaciones relevantes como la venta de la estancia Preferência en el ejercicio anterior. Además, la revaluación de campos pasó de una ganancia de $16.649 millones a una pérdida de $5.504 millones, especialmente por la caída del valor de la tierra agrícola en Brasil.
Superficie, ventas y el riesgo de El Niño
Al 30 de junio, Cresud contaba con 26 establecimientos propios y unas 581.983 hectáreas en Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, además de una concesión de aproximadamente 132.000 hectáreas en Salta. La empresa afirma no haber comprado campos de manera masiva desde el ejercicio 2023, en línea con una política más cauta ante la suba del precio de la tierra.
En Salta acordó la venta de 3.500 hectáreas del campo Los Pozos por US$6,1 millones, con pago en diez cuotas semestrales hasta agosto de 2030 y posesión efectiva en 2028, por lo que aún no registró la ganancia. Simultáneamente, la superficie sembrada en campos alquilados creció de 124.844 a 163.386 hectáreas en dos años, con criterios más estrictos para nuevos arrendamientos.
De cara al nuevo ciclo agrícola, Cresud advirtió que El Niño podría afectar la campaña por lluvias excesivas e inundaciones que reducen superficie sembrada y alteran logística. Para productores y operadores de la cadena, esto refuerza la necesidad de gestionar riesgo climático y revisar decisiones de inversión y arrendamiento.
En síntesis, el balance muestra una compañía con diversificación que protegió resultados consolidados gracias al inmobiliario urbano, pero con un negocio agropecuario que enfrenta desafíos estructurales por costos, clima y menores ganancias por tierras. Para el sector, la lectura es clara: la rentabilidad del campo hoy depende tanto de la gestión productiva como de la estrategia patrimonial y de mitigación del riesgo climático.



