Mientras las economías regionales muestran señales preocupantes por la pérdida de competitividad, la ganadería emerge como uno de los pocos sectores en franco crecimiento. Así lo revela el último informe del “Semáforo de Economías Regionales” elaborado por Coninagro, correspondiente a mayo de 2025. De las 19 actividades analizadas, solo tres están en verde, todas ellas vinculadas a la ganadería ovina, bovina y caprina, gracias a una mejora significativa en la rentabilidad.
El informe destaca que estas tres actividades “gozan de buena salud” debido a que el precio de la carne evolucionó por encima de la inflación, lo cual impactó positivamente en el componente negocio. También mejoraron variables productivas y de mercado, lo que consolidó un escenario favorable para los criadores.
En el caso de la ganadería bovina, los valores de la hacienda en pie lograron escapar al atraso generalizado que afecta a otras producciones. La demanda interna sostenida, junto con el reacomodamiento del dólar y una oferta algo más contenida, favorecieron esta evolución.
La actividad caprina también capitalizó un contexto de menores costos relativos y nichos de mercado regionales estables. En tanto, la producción ovina, tradicionalmente más marginal, mostró mejoras vinculadas a exportaciones puntuales y cierta valorización de la carne y la lana en algunas zonas del país.
Precios en retroceso, costos en alza y mercados saturados
Fuera del universo ganadero, el panorama es alarmante. Según el relevamiento de Coninagro, 16 de las 19 actividades relevadas presentan señales de advertencia, ubicándose en rojo o amarillo.
En el grupo más comprometido se encuentran la yerba mate, el arroz, la papa, peras y manzanas, vino y mosto, cítricos dulces y la mandioca. El denominador común en todos estos casos es el “deterioro del componente negocio”, afectado por precios que no acompañan a la inflación y un aumento constante de los costos de producción.
En la práctica, esto significa que muchos productores están vendiendo por debajo de sus costos, o en el mejor de los casos, con márgenes extremadamente ajustados. Algunos rubros atraviesan, además, problemas estructurales, como una oferta creciente sin acompañamiento de demanda, lo que genera una presión adicional sobre los valores en el mercado interno.
La situación de la yerba mate y el arroz es paradigmática: ambas actividades enfrentan caídas de precios en origen y escasa capacidad de trasladar aumentos al consumidor, en un contexto de fuerte presión impositiva y servicios dolarizados.
Coninagro también advirtió que, si bien algunas economías pueden canalizar sus excedentes productivos vía exportaciones, ese alivio resulta parcial y no resuelve el problema estructural de competitividad. La normalización de pagos al exterior, la apertura comercial y la apreciación del peso, además, derivaron en un aumento de las importaciones, generando competencia desleal en el mercado interno para ciertos productos nacionales.
Nueve actividades se ubicaron en la franja amarilla: algodón, aves, forestal, miel, granos, maní, hortalizas, leche y tabaco. Estas muestran comportamientos dispares, sin señales claras de crecimiento ni caída, pero todas lejos de consolidarse como sectores dinámicos.
Luces y sombras del agro regional
El semáforo de Coninagro expone con claridad las asimetrías productivas que persisten en el interior argentino. Mientras la ganadería logra capitalizar un escenario de precios más dinámico, el resto de las economías regionales permanece atrapado en un esquema de atraso relativo, que desalienta la inversión y pone en riesgo la continuidad de miles de productores.
Los desafíos van más allá de lo económico: la falta de infraestructura, el acceso limitado al crédito, la carga fiscal y la ausencia de políticas de estímulo sectorial complican la sostenibilidad de actividades clave para las economías del interior profundo.
La radiografía actual deja un mensaje claro: sin señales contundentes desde la política pública, la mayoría de las economías regionales continuará en zona crítica, con consecuencias directas sobre el empleo, la seguridad alimentaria y el arraigo rural.





