Un hito en la ganadería sudamericana: pagos por bonos de carbono
El 26 de agosto de 2026 quedó marcado como un antes y un después en el agro regional, cuando el programa SARA pagó por primera vez créditos de carbono a productores en Sudamérica. El esquema, impulsado por Ruuts junto a Ovis 21 y Anthesis, combina prácticas productivas con resultados medibles para el ambiente.
Experiencia con los bonos de carbono
Productores que aplican manejo desde 2019 mostraron una fijación de carbono promedio de alrededor de 3 toneladas por hectárea por año, según los primeros reportes del programa. Ese rendimiento permitió cobrar los primeros bonos vendidos en el trimestre, explicó Gerardo Fioritti, responsable de establecimientos en la Depresión del Salado.
En esta primera etapa los productores recibieron un promedio de USD 27 por hectárea por los créditos vendidos, un ingreso adicional que se suma a la mejora productiva. El pastoreo planificado incrementó la carga y mejoró indicadores de salud del suelo y pastizales sin recurrir a insumos extra.
El trayecto desde la adopción de prácticas hasta la primera emisión de créditos demanda un proceso de evaluación, certificación y auditoría que toma aproximadamente 3 años. El flujo incluye registro en ruuts.la/registro, evaluación de elegibilidad, un año de manejo, auditoría de datos y la emisión final por parte de Verra.
El proyecto opera como esquema agrupado: Ruuts y Ovis 21 desarrollan los proyectos y vinculan a los productores con Verra, que certifica bajo la metodología correspondiente. Hoy participan más de 140 productores que combinan monitoreo de campo, modelización de carbono y sistemas de MRV (Medición, Reporte y Verificación).
Un programa pionero en bonos de carbono
SARA logró la primera emisión de VCUs verificados por Verra bajo la metodología VM0042, lo que lo posiciona entre los pioneros globales y como el mayor emisor de Sudamérica. En total se reportaron 209.244 créditos verificados y una parte ya fue colocada en el mercado.
En la primera venta participaron cerca de 60 productores y se distribuyeron USD 1,2 millones entre las partes involucradas en la comercialización de los créditos. La iniciativa proyecta escalar y espera desembolsar USD 30 millones por año hacia 2030, aunque aún no hay una proyección pública sobre la cantidad futura de hectáreas adheridas.
Detrás de cada pago opera un sistema de MRV que combina monitoreo ecológico avanzado, modelización y trabajo de campo para validar el secuestro de carbono. La certificación evalúa además la biodiversidad, la infiltración de agua, la cobertura de suelo y otros indicadores de salud ecosistémica.
Una ley en discusión para los mercados de carbono
La noticia llegó en paralelo al debate en el Congreso sobre marcos regulatorios para mercados de carbono, con audiencias convocadas en comisiones del Senado. En esas reuniones se evaluaron tres propuestas normativas y participaron organizaciones como la Mesa Argentina de Carbono, que agrupa a más de 50 empresas y organizaciones.
Representantes del sector productivo, entre ellos la Sociedad Rural Argentina, pidieron reglas claras para acceder a mercados internacionales que hoy exigen eficiencia ambiental. Voces de la cadena agroindustrial y del sector forestal coincidieron en que una ley específica puede dar previsibilidad y valor a los créditos de calidad.
Qué implica esto para el productor
La rentabilidad observada combina el aumento de kilos por hectárea gracias a mejores prácticas y el ingreso adicional por la venta de créditos de carbono. En esta etapa inicial el valor promedio fue de USD 27 por hectárea, una muestra de que los servicios ecosistémicos pueden convertirse en flujo de ingresos.
El programa demuestra que la ganadería regenerativa puede monetizar servicios ambientales y atraer financiamiento para adaptar sistemas productivos al cambio climático. Para los productores implica mayor inversión en monitoreo y en decisiones de manejo —como tiempos de descanso— que requieren acompañamiento técnico y marcos claros de mercado.
Mirada final
El pago de créditos a través de SARA muestra que el mercado de carbono puede ser una herramienta práctica para conciliar productividad y sostenibilidad en el agro sudamericano. Su consolidación dependerá de precios de mercado, marcos regulatorios y de que los productores mantengan resultados verificables y sostenidos en el tiempo.
Los productores interesados pueden iniciar el contacto en ruuts.la/registro para evaluar elegibilidad y conocer los pasos del proceso. Si la tendencia se confirma, los próximos años podrían transformar prácticas de manejo en una nueva fuente de ingresos y resiliencia para la producción animal.




