En una decisión que promete transformar el esquema sanitario ganadero, el Gobierno argentino autorizó la importación de vacunas contra la fiebre aftosa y otros productos veterinarios desde países con “estándares sanitarios equivalentes”, con el objetivo de reducir los costos, ampliar la oferta y fomentar la competencia. La medida fue formalizada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) mediante la Resolución 333/2025 y responde a una recomendación técnica de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC).
Beneficios económicos y sanitarios de la importación de vacunas
La nueva disposición permite que vacunas, kits de diagnóstico y medicamentos veterinarios puedan ingresar al país sin repetir procesos de autorización costosos y demorados, siempre que provengan de países con normativa sanitaria robusta. La lista incluye a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, España, Japón, Israel, entre otros.
El impacto directo se verá reflejado en los costos: mientras en Argentina una dosis de vacuna tetravalente contra la fiebre aftosa cuesta hasta USD 1,20, en países como Uruguay o Paraguay el precio de la bivalente oscila entre USD 0,37 y 0,50. Esta diferencia explica en parte el malestar del sector, que reclamaba una revisión profunda del esquema vigente.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, afirmó que esta apertura permitirá ahorrar hasta 100 millones de dólares anuales, cifra que hoy queda en manos de proveedores con posición dominante. “La resolución reduce barreras innecesarias, sin resignar estándares sanitarios”, señaló.
Nueva normativa para dinamizar el mercado veterinario
La Resolución 333/2025 establece que los productos importados deben estar debidamente registrados, tener Certificado de Libre Venta en su país de origen y cumplir normas de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP). Si se cumplen esos requisitos, el trámite de evaluación tendrá un plazo máximo de 90 días hábiles, frente a los dos años que podía demorar hasta ahora.

Este cambio normativo busca romper la concentración del mercado de vacunas veterinarias, donde actualmente un puñado de laboratorios domina las campañas oficiales de vacunación. Con más oferta y menor burocracia, el Gobierno busca que los productores accedan a precios más competitivos.
En paralelo, Senasa podrá emitir un Certificado de Uso y Comercialización para que los productos importados se distribuyan legalmente en todo el país.
Recomendaciones previas y contexto de implementación
La CNDC ya había alertado en 2024 sobre las distorsiones en el mercado de productos veterinarios, especialmente en la campaña contra la fiebre aftosa. En un informe oficial, recomendó eliminar exigencias de pruebas locales costosas cuando ya existen autorizaciones en países con controles de calidad equivalentes.
La vacuna contra la fiebre aftosa, en particular, fue centro de debate. Mientras en Argentina se exige una formulación tetravalente (contra cuatro cepas del virus), en países vecinos se aplica la bivalente, que tiene menor costo y es igualmente efectiva para el perfil epidemiológico actual. Esta diferencia generaba sobreprecios injustificados y desincentivaba la competencia, según la CNDC.
Con esta medida, el Ministerio de Economía apunta a alinear el sistema sanitario con estándares internacionales, sin resignar control ni bioseguridad. Luis Caputo destacó que se trata de una política pro-productor, en línea con el objetivo de mejorar la rentabilidad agropecuaria sin subsidios.





