Renacen exportaciones de harina de trigo con Bolivia inesperado actor y sospechas de blanqueo comercial

Las exportaciones de harina de trigo cerraron un primer cuatrimestre excepcional: hasta mayo se embarcaron 235.000 toneladas, un volumen 31 % superior al registrado en 2025.

Es el mejor nivel desde 2020, cuando en igual período se habían exportado 261.000 toneladas.

El principal destino es Bolivia con 127.000 toneladas, seguido por Brasil con 91.000 toneladas y Chile con 15.000 toneladas.

El protagonismo de Bolivia representa la sorpresa del año para la cadena de valor y la política comercial.

La harina de trigo y Bolivia

Las ventas a Bolivia crecieron un 144 %, desde 52.400 toneladas el año pasado hasta las 127.000 toneladas actuales.

En contraste, las exportaciones a Brasil registraron una caída interanual del 17 % y Chile se mantuvo en niveles similares.

Desde el sector señalan que la explicación principal es la desaparición de la brecha cambiaria, acompañada de mejores controles aduaneros y del tránsito fronterizo.

Ese “blanqueo” del comercio habría formalizado flujos que antes se desviaban por diferencias entre el dólar financiero y el dólar oficial.

Evolución histórica y posibles riesgos

La serie mensual hacia Bolivia muestra una recuperación: el promedio de los primeros cinco meses pasó de 22.787 toneladas en 2021 a solo 8.245 toneladas en 2023, para luego subir a 25.392 toneladas en 2026.

Los valores intermedios fueron 14.026 en 2022, 9.718 en 2024 y 10.491 en 2025, lo que subraya la magnitud del rebote actual.

El giro de tendencia comienza a notarse desde mayo de 2025, cuando las exportaciones pasaron de alrededor de 9.000 a más de 13.000 toneladas mensuales.

Ese punto coincide con el inicio del fin de la brecha cambiaria y con una mayor regularización del comercio bilateral.

No obstante, existen riesgos de corto plazo: el conflicto político en Bolivia, con rutas cortadas y zonas sitiadas, podría haber reducido las exportaciones en junio.

Es importante distinguir ese impacto logístico y político del efecto, de fondo, que supuso la normalización cambiaria sobre los flujos comerciales.

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Para la agroindustria argentina, el repunte de las ventas de harina implica alivio para la capacidad industrial y una demanda externa que mejora los precios de molienda.

Sin embargo, la sostenibilidad del aumento dependerá de la estabilidad política en la región y de decisiones comerciales y cambiarias futuras.

Los operadores del sector y los analistas recomendarán seguir de cerca los despachos mensuales y las señales macroeconómicas para calibrar si la recuperación es estructural o transitoria.

Palabra de Campo mantendrá actualizado este seguimiento con datos y entrevistas para aportar contexto a productores, molinos y exportadores.

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