Señales alcistas generan optimismo en mercados por el aumento sostenido de precios de granos

Soja, maíz y trigo atraviesan un escenario en el que distintos factores juegan a favor de las cotizaciones. Menores stocks relativos, una demanda firme, recortes productivos y riesgos climáticos y geopolíticos configuran un mercado con perspectivas favorables.

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El último Informe de Mercados Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Córdoba describe un escenario que favorece los precios de los granos y obliga a prestar atención a tres cultivos clave: soja, maíz y trigo.

Para productores, exportadores e industriales, entender por qué se mueven las cotizaciones es esencial para tomar decisiones de comercialización y cobertura.

Soja: demanda que comprime los stocks

La soja encuentra una combinación inusual: una cosecha récord en Estados Unidos y, simultáneamente, una demanda que sostiene las cotizaciones.

Los stocks finales estadounidenses se estiman en apenas 8,4 millones de toneladas, el nivel más bajo en cuatro campañas, y la relación stock/consumo quedaría en 6,8 %, por debajo del promedio de las últimas 18 campañas.

El USDA proyecta una producción estadounidense de 123,4 millones de toneladas, con un consumo interno de 78,7 millones y exportaciones por 45,9 millones, esto último un 11 % más que en el ciclo anterior.

En Chicago, la soja promedió en septiembre USD 482,8 por tonelada, un 28 % por encima del mismo mes de 2025, apoyada tanto por la incertidumbre climática como por compras históricas desde China.

El gigante asiático ya comprometió más de 9 millones de toneladas de soja estadounidense para la campaña 2026/27, un cambio significativo que explica parte de la presión sobre los stocks.

Maíz: stocks en caída y posiciones especulativas récord

El maíz muestra señales de ajuste en el balance mundial: para 2026/27 el USDA proyecta una producción global de 1.291 millones de toneladas, 39,8 millones menos que el ciclo anterior.

El consumo global se mantendría en 1.289 millones de toneladas, lo que dejaría una fuerte reducción de existencias y colocaría la relación stock/consumo en mínimos.

Los fondos especulativos mantienen posiciones largas en niveles récord, con cerca de 257.788 contratos en el mercado del maíz, aunque el informe advierte sobre posibles tomas de ganancias.

En Estados Unidos, el USDA recortó su estimación productiva hasta 401,3 millones de toneladas, aproximadamente un 7 % menos que en 2025/26, y las existencias mundiales caerían casi un 10 %, hasta 272,1 millones de toneladas.

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El promedio de septiembre para el maíz alcanzó USD 210,5 por tonelada, un 27 % más que un año atrás, y el comercio de los principales exportadores se ajustaría a 159,6 millones de toneladas, 13,6 millones menos que en 2025/26.

Trigo: menor oferta y riesgos geopolíticos

El trigo enfrenta una menor oferta mundial: el USDA estima una producción de 822,4 millones de toneladas, 21,6 millones por debajo del ciclo anterior.

En septiembre, el precio promedio del trigo fue de USD 270 por tonelada, un 41 % más que los USD 191,8 del mismo mes del año previo, reflejando tanto la menor producción como riesgos externos.

El conflicto entre Rusia y Ucrania y los ataques en el Mar Negro vuelven a poner en primer plano el factor geopolítico, dado que ambos países representan cerca del 30 % de las exportaciones mundiales de trigo.

En Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario estima una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas y una producción de 21 millones de toneladas, lo que implicaría una caída de 8,5 millones respecto del récord anterior.

Riesgos inmediatos y impacto en la toma de decisiones

El informe subraya que no es un escenario exento de riesgos: pueden verificarse tomas de ganancias en soja, ajustes por la evolución de la cosecha de maíz en Estados Unidos y efectos sobre el trigo si se complica el comercio en el Mar Negro.

Sin embargo, el punto de partida es claro: las principales variables que mueven hoy al mercado aportan más señales de sostén que de presión sobre los precios, lo que obliga a productores y comercializadores a revisar estrategias de venta y cobertura.

Para el productor argentino, esto implica evaluar plazos de comercialización, coberturas cambiarias y seguimiento estrecho de las próximas estimaciones del USDA y de los flujos comerciales desde China y el Mar Negro.

En definitiva, ante un contexto que combina fundamentos ajustados y riesgos externos, la información puntual y el timing de las decisiones serán determinantes para capturar valor en el mercado de granos.

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