En la última edición del desayuno organizado por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), la CEO de Wines of Argentina planteó que el vino sin alcohol dejó de ser una moda pasajera y se está consolidando a nivel global.
La observación cobra relevancia porque implica cambios en la oferta de las bodegas y en las oportunidades de exportación hacia mercados donde la demanda por bebidas con baja graduación crece.
Respaldo técnico y catas en Sitevinitech
En Sitevinitech, una firma que desarrolla tecnología de desalcoholización realizó una cata pública para mostrar resultados y métodos, lo que llamó la atención de técnicos y empresarios.
La especialista italiana de la empresa Omnia explicó que su proceso utiliza agua vegetal para mantener la expresión frutal y que el producto resultante se presenta como vino desalcoholizado.
Las bodegas argentinas siguen estudiando el mercado interno, donde el consumo de estos productos todavía es bajo, y evalúan si el camino es apuntar primero a la exportación.
En la muestra se probaron variedades como moscatel, chenin, sauvignon y pinot noir provenientes de Alemania, Francia e Italia, y los enólogos analizaron ajuste de aromas y sensaciones.
Opiniones de enólogos y productores
Daniel Peña, enólogo del Grupo Peñaflor, señaló que el Sauvignon blanc desalcoholizado se percibe «levemente distinto» pero destaca por ser fácil de beber, una cualidad que puede acercarlo a nuevos consumidores.
Otra enóloga presente, identificada como Agustina, destacó que en un pinot noir la desalcoholización potencia la fruta y reduce cuerpo, lo que puede favorecer la experiencia en copa.
Para algunos productores la novedad genera expectativas y dudas en partes iguales, como contó Jorge Russo Perdigués, representante de la bodega La Vendimia, que celebra 72 años de actividad.
Russo probó por primera vez estos vinos y valoró más las opciones blancas, al tiempo que subrayó la necesidad de ensayos locales antes de decidir inversiones mayores.
Tecnología, costos y modelos de negocio
El principal obstáculo de escala es la inversión inicial en equipos, cuyo valor de entrada se sitúa en torno a USD 600.000 para la máquina más económica que permite desalcoholizar.
Ante ese costo, varias voces del sector proponen esquemas de integración entre bodegas o modelos de servicio compartido para amortizar la inversión y ofrecer el proceso como servicio.
La ecuación comercial depende de la aceptación del consumidor, la adaptación varietal y la claridad en el etiquetado, factores que definirán si el segmento crece o se mantiene de nicho.
Mientras tanto, Coviar y algunas empresas proveedoras avanzan con pruebas y están programando la instalación de una unidad para ensayos en planta durante agosto, con la intención de obtener datos locales.
Desafíos y oportunidades
El vino sin alcohol ofrece una oportunidad para frenar la caída del consumo per cápita al captar a consumidores jóvenes y a quienes reducen alcohol por motivos de salud.
Sin embargo, la generalización del producto requerirá resolver retos técnicos, de precio y de posicionamiento para que deje de ser una curiosidad y pase a formar parte permanente de la oferta vitivinícola.


