La planta de Plantium en Villa Constitución (Santa Fe) apareció con las persianas bajas y generó preocupación en el mercado de la maquinaria agrícola argentino.
Su presidente, Jorge Gentili, negó el cierre definitivo y confirmó un plan de achique que implicará el cese de actividad de aproximadamente 100 personas entre la planta y un centro de desarrollo en Rosario.
La empresa, vinculada a la fabricación de equipos de agricultura de precisión y automatización, atraviesa una caída de demanda que se aceleró desde 2024.
Gentili explicó que la casa matriz Gentec, con casi 30 años en el mercado, quedó sobreendeudada tras intentar mantener operaciones en medio de tasas volátiles y una corrida financiera en 2025.
Qué dijo la compañía y qué significa para el empleo
Según el empresario, la reducción incluye cerca de 80 trabajadores en Villa Constitución y unos 20 en Rosario, y la firma espera conservar entre 60 a 70 empleados para tareas de ingeniería, servicio y repuestos.
Gentili aclaró que la planta no cierra definitivamente, pero funcionará en una escala reducida hasta que mejore la demanda y se reconfigure el negocio frente a la competencia internacional.
Plantium desarrolló el sistema de pulverización selectiva OCUWEED desde 2017 y suma una sembradora de alta velocidad y un robot próximos a finalizarse.
Sin embargo, la empresa afirma que la fuga de talento hacia ofertas en dólares, las inversiones realizadas entre 2023 y 2025 y la falta de ventas en 2026 dejaron a la compañía con una estructura financiera insostenible.
Contexto sectorial: por qué importa a la agroindustria
La situación de Plantium pone el foco en dos problemas estructurales: la dificultad de financiamiento para PYMES tecnológicas y la baja renta del productor que frena la renovación de maquinaria.
Gentili ejemplificó la pérdida de poder de compra del productor con una cuenta: mientras el precio del grano subió apenas entre 4 y 5 % desde octubre de 2025, la inflación acumuló alrededor de 30 %, reduciendo margen para inversiones.
El caso también evidencia la presión competitiva de fabricantes chinos y la vulnerabilidad de proveedores locales frente a un tipo de cambio y políticas que afectan la disponibilidad de dólares.
Además, el empresario reclamó que parte de la recaudación por retenciones no se traduciría en mejoras de infraestructura rural, una queja recurrente en la cadena agroindustrial.
En lo inmediato, la planta quedó cerrada de manera transitoria y hay una negociación gremial en curso para definir la reapertura y condiciones laborales.
Gentili señaló que hay stock y productos terminados, y que incluso existe interés desde Europa, con una empresa de Polonia que ya preguntó por equipos desarrollados por Plantium.
Para el sector, la consolidación de desarrollos nacionales en automatización y agricultura de precisión es clave para mejorar productividad y reducir dependencia de importaciones.
Si las PYMES tecnológicas no encuentran vías de financiamiento estables y políticas que permitan competir con ofertas en dólares, la innovación puede migrar o detenerse, con impacto en empleo y soberanía tecnológica.
Plantium afronta ahora la tarea de reconfigurarse como empresa más pequeña pero con desarrollos invertidos en mano, mientras el mercado y la política económica marcan el ritmo de la recuperación.
La reapertura de la planta dependerá de acuerdos gremiales y del rebote en la demanda, factores que también determinarán si la industria nacional logra sostener sus capacidades frente a la competencia externa.



