Comienza a ordeñar el primer tambo robot para la raza Jersey en el país

En María Juana, Santa Fe, la familia Dalmasso apuesta a un sistema automatizado para maximizar la producción

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Primer tambo robotizado para la raza Jersey en Argentina: apuesta familiar por bienestar animal y datos

En María Juana, departamento Castellanos, se instaló el primer tambo robotizado destinado a la raza Jersey en la Argentina, una iniciativa que combina tecnología y manejo familiar para mejorar la producción lechera. El proyecto, denominado Jersey +, comienza su puesta en marcha con un período de habituación de 25 animales que entrarán al sistema sin ser ordeñados durante la primera semana para aprender a circular en el galpón.

La obra central es un galpón estabulado de 120 por 30 metros con capacidad para entre 220 y 240 vacas, diseñado para que los animales se desplacen en forma voluntaria y cómoda. El sistema de ordeño es automatizado y voluntario, con tecnología sueca DeLaval VMS que permite obtener métricas en tiempo real sobre producción y salud bovina.

Según los responsables del emprendimiento, la combinación de suelo agrícola de alta calidad, confort animal, robotización y recambio generacional constituyen los pilares de la sustentabilidad del proyecto. La meta técnica está centrada en maximizar los sólidos útiles de la leche —grasa y proteína— buscando mantener o superar los registros convencionales entre 9,20 % y 9,40 %.

Para facilitar la adaptación, después del periodo inicial de aprendizaje los animales serán reemplazados gradualmente por vacas lecheras que ingresarán en pocas unidades para un ordeño progresivo. Esta estrategia busca minimizar el estrés y favorecer el correcto uso del sistema automatizado desde el inicio.

Tecnología y diseño del tambo

El galpón cuenta con tres robots de ordeño DeLaval VMS, camas de goma individuales (freestall), cepillos rascadores y ventilación mecánica, además de puertas inteligentes de tres vías que guían el tránsito voluntario del rodeo. Estos elementos buscan priorizar el bienestar animal para reducir estrés, prevenir lesiones y prolongar la vida productiva de cada vaca.

La robotización permite la individualización del manejo: cada vaca recibe alimentación y atención en función de su rendimiento y necesidades, lo que optimiza el uso de insumos y la salud del rodeo. La trazabilidad y los datos que generan los equipos facilitan decisiones de nutrición, sanidad y manejo que antes eran más imprecisas y lentas.

La inversión en tecnología se realizó en forma paulatina durante seis años y se financió exclusivamente con capital propio de la explotación agrícola-ganadera. La familia optó por no endeudarse para evitar transferir riesgos financieros a la siguiente generación y para ajustar el proyecto sobre la marcha según la experiencia acumulada.

El componente humano sigue siendo central: los hijos y sobrinos del titular están vinculados al emprendimiento, lo que refuerza el objetivo de recambio generacional y continuidad del negocio. La explotación retoma una trayectoria familiar iniciada en 1985 y reactivada en 2018 con la introducción de la raza Jersey.

Sustentabilidad, economía y futuro

El proyecto apunta a equilibrar tres dimensiones de la sustentabilidad: económica, ambiental y social, combinando suelos productivos con prácticas que cuidan al animal y tecnologías que reducen desperdicios. Al producir leche con mayor concentración de sólidos útiles y optimizar la alimentación individual, el tambo busca mejorar la rentabilidad por animal y por hectárea.

Entre los desafíos figuran el costo inicial de implementación, la necesidad de mantenimiento especializado y la dependencia de servicios continuos como energía y conectividad para los equipos. No obstante, los beneficios a mediano plazo incluyen ahorro en mano de obra, decisiones basadas en datos y la posibilidad de acceder a mercados que valoren la calidad y el bienestar animal.

En un contexto regional donde la adopción de ordeño automático aún es limitada, la iniciativa de María Juana puede servir como referencia para otros productores que busquen modernizarse sin perder la lógica familiar del tambo. El proyecto evidencia que la combinación de tecnología, manejo cuidadoso y financiamiento responsable puede ser una vía viable hacia una producción lechera más competitiva y sostenible.

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