Estado con megaempresas ganaderas supera 230.000 vacas y genera millonarios ingresos y controversia mundial

En Mato Grosso, Brasil, hay firmas de la actividad que gestionan ese volumen de hacienda e integran compras de insumos y ventas de ganado con amplio poder de negociación

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Una delegación de productores argentinos viajó cinco días a Mato Grosso para entender cómo ese estado se convirtió en una potencia global en agricultura y ganadería integrada. El viaje, organizado por la consultora AZ-Group para CREA Arroyo Langueyú, buscó trasladar lecciones prácticas sobre escala, institucionalidad y manejo del riesgo.

Lo más conocido de la región es su enorme producción de soja y maíz, pero el foco del viaje reveló modelos ganaderos de alta integración y escala poco difundidos en Argentina. Estos modelos combinan innovación en pasturas, herramientas financieras y estructuras asociativas que optimizan precios e insumos.

Un caso paradigmático es Nutripura, empresa fundada en 2001 que hoy gestiona un pool con 230.000 cabezas, lo que le otorga poder de negociación en la venta y compra de insumos. Además, la firma ofrece herramientas financieras a sus asociados, como puts y ventas futuras, mecanismos que alivian la exposición al precio y son poco comunes en la Argentina.

La compañía no se limita a fabricar alimentos balanceados: mantiene un centro de investigación de 300 hectáreas para comparar sistemas de recría y terminación a campo y a corral. También presta servicios de asesoramiento técnico en manejo de pasturas y nutrición, integrando compras, ventas y hotelería para ganado en un esquema de servicio completo.

Capí, el pasto Fórmula 1

En el sur de Mato Grosso el uso del capí, una Brachiaria megatérmica, es central para sistemas de recría y terminación intensiva a pasto. El Grupo Palmarés, una empresa familiar con 8.500 hectáreas —de las cuales 7.000 se destinan a soja, algodón y maíz— incorpora capí entre cultivos para rotaciones como soja‐capi‐maíz o soja‐capi‐algodón.

El capí destaca por su rápido crecimiento —3 a 5 cm diarios en la estación húmeda— y por permitir alta carga instantánea y rebrote veloz, con posibilidad de volver a pastorear a los 15-18 días. El ganado entra al lote cuando el forraje llega a 60 cm y se retira con 20 cm, aprovechando la dinámica de rebrote para intensificar ganancias.

El Grupo Palmarés forma parte de una asociación regional que suma 400.000 hectáreas, lo que facilita compras conjuntas y descuentos de aproximadamente 15 % en insumos. Esa escala y asociación permiten reducir costos, mejorar logística y sostener una operatoria que en muchos casos sería inviable de forma aislada.

El sistema productivo combina razas Nelore con cruzamientos —Nelore‐Angus, Nelore‐Brangus y Nelore‐Charolais— y pastoreo continuo con suplementación estacional. Con ese manejo alcanzan ganancias diarias promedio de 1,9 kilos por cabeza y faenan a los 23 meses con aproximadamente 600 kilos, mientras que las vaquillonas se entoran entre los 13 y 15 meses con cerca de 300 kilos.

Otro ejemplo de escala es el Grupo BomJesus, que reúne 390.000 hectáreas con integración entre soja, maíz, algodón, eucaliptus y ganadería intensiva. La coexistencia de cultivos, acopio y producción animal muestra la complementariedad entre agricultura y ganadería como herramienta para estabilidad productiva.

Autos que no cargan nafta

Además de producir cerca del 12 % de la soja mundial, Mato Grosso avanza en el uso de maíz para la producción de etanol, con 20 plantas de destilación en operación. El etanol a base de alcohol puro llega a costar hasta un 15 % menos que la mezcla con nafta, y eso incentivó la difusión de motores flex que funcionan solo con alcohol.

En la práctica comercial, los agricultores venden rápidamente la cosecha mediante forwards y otros contratos anticipados, evitando retener grano como cobertura financiera. Esta cultura de ventas anticipadas libera capital para reinversión y permite sostener inversiones en tecnología y maquinaria que potencian la escala.

La adopción tecnológica es alta: en soja se emplean 20 eventos transgénicos aprobados y la semilla se comercializa en big bags para asegurar trazabilidad y manejo, en contraste con la práctica de bolsas tradicionales en otros países. Esa profesionalización abarca desde la investigación aplicada hasta el control de calidad en logística y almacenamiento.

Los factores detrás del avance de Mato Grosso son múltiples: visión de largo plazo, estabilidad jurídica, acceso a créditos plazos amplios, innovación y profesionalización, junto con apoyo institucional sostenido. Los productores participan activamente en congresos y financian instituciones que sostienen investigación, defensa gremial e innovación tecnológica.

La renta agrícola en Brasil suele ser baja, del orden del 7-8 % debido a los costos de insumos y logística, por lo que el negocio se sostiene por escala y eficiencia operativa. Además, la financiación ofrece en general períodos de gracia pero con tasas positivas —del orden del 14 % en reales— frente a una inflación cercana al 4 %, lo que marca límites y tensiona decisiones de inversión.

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