Una ventana de buen tiempo permitió en los últimos días avanzar con las tareas de salida de ganado en la costa este santafesina, aunque la amenaza de nuevas crecidas mantiene en alerta a los productores y a las autoridades locales. Unos 15.000 cabezas ubicadas en islas frente al departamento de San Javier están en proceso de retirada ante la subida del río Paraná y de sus afluentes.
El dato hidrométrico más relevante para la zona muestra que el Paraná frente al puerto de la capital provincial marcó 3,70 metros, mientras que el brazo del río en San Javier ascendió a 4,96 metros. El estado de alerta en San Javier comienza a partir de los 6 metros y la evacuación se dispone cuando la cota supera los 6,50 metros, por lo que cualquier nuevo pico puede acelerar las labores de emergencia.
En las rutas provinciales de la costa ya es habitual ver animales en las banquinas, una postal que obliga a extremar la precaución vial y a coordinar el movimiento de camiones y equipos hacia zonas seguras. La ruta provincial 1, que conecta los distritos de esa franja, requiere especial atención por parte de automovilistas y transportistas.
Barcazas y prioridades de traslado
La Sociedad Rural de San Javier informó que hasta el momento fueron desplazados por nado alrededor de 1.500 animales, aunque las autoridades y los productores esperan recurrir a barcazas cuando el aumento del nivel vuelva menos práctico el traslado por tierra. El uso de barcazas se complica porque el ascenso del río incrementa las distancias y los tiempos de operación.
Uno de los cuellos de botella más críticos es la escasez de embarcaciones para el transporte de hacienda: hoy operan entre 5 a 7 barcazas, muchas de ellas pertenecientes a propietarios que priorizan sus propios movimientos. Esta limitación obliga a planificar con tiempo y a coordinar esfuerzos entre productores para evitar sobrecargas logísticas y pérdidas innecesarias.
En paralelo, los criadores destacan que la frecuente alternancia de lluvias generó buena disponibilidad de pasto y que los animales que hoy se retiran se encuentran en buen estado sanitario y productivo. Por eso varios productores optaron por vender o no reponer animales ante la previsión de crecidas, una decisión preventiva que redujo el riesgo de pérdidas económicas mayores.
Impacto económico y previsiones climáticas
Según referentes locales, la salida ordenada de hacienda, la oferta de campos para arrendar y las reservas forrajeras existentes evitaron hasta ahora una distorsión fuerte en los precios de mercado. El mercado no evidenció una alteración brusca porque la logística y la demanda local absorben parte de la oferta que se moviliza.
Las proyecciones meteorológicas mantienen el riesgo de nuevos picos por lluvias en la cuenca superior y por el aporte de afluentes como el Iguazú, cuya repercusión es directa en el tramo del Paraná que afecta a San Javier. La evolución de esos caudales durante las próximas semanas será determinante para decidir si se intensifican las evacuaciones y se requiere mayor apoyo estatal en logística y recursos.
Mientras tanto, la recomendación técnica para productores y conductores es planificar los traslados con antelación y cuidar la seguridad vial ante el frecuente movimiento de ganado y camiones en la zona. Prevenir sigue siendo la estrategia más eficaz para proteger a las familias rurales, reducir costos y minimizar riesgos para la hacienda.



