Fecha límite obliga a región a evacuar 11.000 vacas por crecida urgente del río Paraná

En Goya, Corrientes, los productores estiman que ya trasladaron entre el 60% y el 70% de la hacienda isleña y buscan retirar los animales que quedan ante la previsión de que el río Paraná podría alcanzar los 5,70 metros el próximo viernes

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El arreo de ganado desde las islas frente a Goya, Corrientes, se intensificó en los últimos días ante la próxima crecida del río Paraná y la urgencia de evitar pérdidas para los productores. La movilización combina esfuerzo humano, logística local y cambios en la normativa sanitaria que permitieron priorizar el traslado antes que la documentación.

La escena es visual y tensa: vacas atraviesan bañados y riachos mientras peones las guían con gritos y machetes para marcar el paso, una postal que resume la vulnerabilidad del productor ante fenómenos hidrológicos. En cada arreo se decide no solo la suerte de un rodeo, sino también costos adicionales por flete, alquileres y posibles ventas forzadas.

Las cifras explican la dimensión del operativo: sobre el río Paraná había unas 60.000 cabezas en las islas de Corrientes y, de ese total, 37.400 estaban en el departamento de Goya, donde se contabilizan alrededor de 379 unidades productivas. Según la Sociedad Rural local, entre un 60 % y 70 % del ganado ya fue trasladado a tierra firme, aunque en papeles solo figura entre un 30 % y 40 % por la demora en el registro formal.

La flexibilización administrativa fue clave para acelerar los movimientos: Senasa y el Ministerio de Seguridad provincial habilitaron un mecanismo para sacar primero los animales y completar después la documentación. El control posterior incluye la registración de categorías por parte de Senasa y la verificación de marcas y señaladas por parte de la Policía para garantizar la trazabilidad de los traslados.

Cómo impacta la geografía y el ritmo de la creciente

La geografía del Delta del Ysoró, con arroyos, bañados y terrenos bajos, obliga a armar operativos por sectores y combinar arreo a pie con pasos por sendas más firmes, sin depender exclusivamente de barcazas. En algunos sectores no fue necesario usar embarcaciones, pero la complejidad aumenta según avanza el agua y se cierran las alternativas de salida.

La rapidez del aumento del Paraná encendió las alarmas: el río venía subiendo entre 10 cm y 12 cm diarios y en jornadas recientes llegó a registrar picos cercanos a 20 centímetros, con una altura en Goya de 5,30 metros y un pronóstico que señala un pico en torno a 5,70 metros. Los productores estiman que, si se confirma esa cota, muchas zonas bajas de islas y la ribera urbana comenzarán a inundarse, reduciendo la superficie útil para mantener hacienda.

Logística, mercado y alternativas para los productores

La oferta de campos para alojar el ganado fue por ahora suficiente, con productores que alquilaron potreros o acordaron recibir hacienda de vecinos, en parte coordinados por cadenas de WhatsApp y contactos locales. La solidaridad y la organización entre productores permitieron evitar escenas de desborde y ventas de emergencia en las primeras jornadas del traslado.

La venta de hacienda es una herramienta para quienes no consiguen espacio, aunque implica aceptar en algunos casos precios entre un 10 % y 20 % menores por la urgencia; sin embargo, los valores siguen siendo considerados razonables por el sector. El Instituto de Desarrollo Rural de Corrientes, Idercor, amplió remates, subsidia el flete y cubre la mitad de la comisión para pequeños y medianos productores, además de que la Sociedad Rural de Goya programó un remate para el 28 de octubre que busca facilitar cargas y ventas conjuntas.

El mayor riesgo hacia adelante está ligado al desarrollo del fenómeno El Niño, que podría traer lluvias intensas y complicar la recuperación de pasturas, aumentar el anegamiento de campos y reducir la disponibilidad de superficie útil para alimentación del rodeo. Los productores advierten que, si se concretan precipitaciones fuertes en la cuenca, la superficie de campos aptos para recibir hacienda “se achicaría una barbaridad”, con impacto en costos operativos y en la necesidad de nuevas reubicaciones.

Por ahora no se observa una liquidación masiva ni una salida desordenada de vacas a la banquina, lo que indica que la mayoría de los productores encontró soluciones temporarias y organizadas. La clave para los próximos días será la coordinación entre organismos sanitarios, fuerzas de seguridad y productores para mantener la trazabilidad y minimizar pérdidas ante el pico de la creciente.

Qué conviene seguir en tiempo real: la evolución del nivel del Paraná, las alertas meteorológicas por El Niño y las comunicaciones oficiales de Senasa y las intendencias locales, porque condicionarán tanto la logística de arreo como las decisiones de mercado. Para los lectores del medio rural, la recomendación es priorizar la trazabilidad del ganado y consultar las alternativas de remate y fletes subsidiados si se requiere reducir rodeos con orden y mejores condiciones económicas.

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