Patagonia en el Congreso Aapresid: ¿el “corn belt” argentino?

Experiencias y desafíos de una región cuyo potencial la convierte en una de las grandes promesas agrícolas del país, comparable con el cinturón maicero de Estados Unidos. Anticipamos uno de los paneles del Congreso Aapresid, con la fuerza de Expoagro, del 4 al 6 de agosto en Rosario.

Experiencias y desafíos de una región cuyo potencial la convierte en una de las grandes promesas agrícolas del país, comparable con el cinturón maicero de Estados Unidos. Anticipamos uno de los paneles del Congreso Aapresid, con la fuerza de Expoagro, del 4 al 6 de agosto en Rosario.

Gracias al riego, el norte patagónico amaga con destronar a la zona Núcleo como “epicentro productivo”. Con rindes potenciales de más de 6.000 kilos en soja, 25.000 kilos en maíz y 12.000 kilos en trigo, los valles irrigados prometen un horizonte agronómico fructífero, pero también engloban importantes desafíos para alcanzarlo.

“Es la zona del país con mayor potencial productivo, incluso superior a la zona núcleo. Es el “espejo” de Des Moines en Iowa, pleno corn-belt norteamericano”, expresó Magalí Gutiérrez, una de las especialistas que, desde el Sistema Chacras de Aapresid, fue parte de ese proceso y quien opina que este desarrollo “le cambiará el formato productivo a Argentina”.

Las razones detrás de ese potencial, son la elevada heliofanía, la radiación y la calidad del agua utilizada en el riego, que llega desde Río Negro.

Rediseñar el manual

Pero lo que hoy se percibe como una “revolución productiva” sin escalas, en realidad comenzó a tomar forma hace poco más de una década. Y gran parte de ese proceso tuvo que ver con la investigación científica aplicada, que acompañó a las obras de infraestructura y a la curiosidad de algunos pocos productores que se animaron a apostar a la zona.

“Hubo que rediseñar el manual porque no se podía importar conocimiento de otra zona para trabajar ahí. Hoy en día esa información está”, explicó Gutiérrez.

De la mano del proyecto Chacra VINPA de Aapresid, se lideran ensayos centrados en el manejo del agua y de los cultivos, sobre todo de trigo, soja, maíz y alfalfa, pero también de legumbres y hortalizas. Los resultados, hasta ahora, hablan por sí solos.

Alto potencial

Experiencias y desafíos de una región cuyo potencial la convierte en una de las grandes promesas agrícolas del país, comparable con el cinturón maicero de Estados Unidos. Anticipamos uno de los paneles del Congreso Aapresid, con la fuerza de Expoagro, del 4 al 6 de agosto en Rosario.

“En los lotes donde se trabaja bien ya se ve el potencial y se empieza a estabilizar la producción en niveles altísimos”, explicó Alfonso Cerrota, otro de los técnicos de la Chacra, que coincidió con Gutiérrez en la importancia que tiene el riego no sólo en elevar los rendimientos, sino también en darles estabilidad y previsibilidad.

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Actualmente, ya hay planteos que tienen rindes promedio de 13 toneladas (Tn) de maíz, con picos de hasta 16 Tn; promedios de 4 Tn de soja y picos de 5,6 Tn; mientras que en trigo los promedios ya rondan las 7-8 Tn, con lotes que incluso alcanzan las 10 Tn.

Y estas cifras están todavía debajo de potenciales proyectados por los ensayos, lo que indica que aún quedan desafíos en los que trabajar.

Tareas pendientes

La brecha depende principalmente de que los suelos se desarrollen al 100%. Eso  demanda cobertura y muchas raíces. Sobre todo en el caso de las hortalizas, que suelen ser más agresivas para la estructura”, afirmó Gutiérrez, quien agregó: “Los suelos son muy pobres y casi no tienen materia orgánica, por lo que es clave encontrarle la vuelta a los ciclos, a la fertilización y la cobertura.

Experiencias y desafíos de una región cuyo potencial la convierte en una de las grandes promesas agrícolas del país, comparable con el cinturón maicero de Estados Unidos. Anticipamos uno de los paneles del Congreso Aapresid, con la fuerza de Expoagro, del 4 al 6 de agosto en Rosario.

“Acá la Chacra pone el foco en ajustar la nutrición, apoyada en fertilizantes tradicionales y en la incorporación de biológicos por su impacto en la estructura radícula”.

Asimismo, los especialistas también se detuvieron en los desafíos que aún engloba el manejo del riego. “Se requiere perfeccionar al máximo el trabajo, porque en esta zona el riego es total, no complementario, y es uno el que aplica toda el agua necesaria”, detalló Gutiérrez, quien destacó que en la región “hay unas 400.000 hectáreas potencialmente regables.

Si bien hay obras en marcha que ya hacen su aporte, para que Norpatagonia se convierta en un verdadero polo agrícola, es muy relevante el desarrollo de infraestructura, que sirve de marco para los proyectos que se espera que lleguen de la mano del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI).

“Son las obras las que van a poner a la zona dentro del mapa para invertir, porque va a haber luz, agua y mucha tierra con los máximos potenciales productivos del país. Es una zona de planteos productivos grandes y hay que pensar en desembarcar a gran escala”, concluyó la coordinadora técnica, quien aseguró que todo ello se abordará en el panel  «Río Negro: Región productiva regante en expansión. Una mirada holística», que desplegarán en el Congreso Aapresid 2026, con la fuerza de Expoagro, que tendrá lugar el 4, 5 y 6 de Agosto en Rosario.

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