Despedido de Enacom cobró casi 110 millones y fue incorporado al INTA al día siguiente

Daniel Alfredo Neira dejó el ente de comunicaciones el 31 de julio y recibió una liquidación final neta de $109,7 millones; el Consejo Directivo del INTA formalizó luego su designación transitoria con efecto desde el 1° de agosto; consejeros aseguran que desconocían las condiciones de su salida y ahora analizan revisar la aprobación

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Una designación transitoria en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desató un debate interno al conocerse que quien fue incorporado como gerente de contabilidad había recibido una millonaria liquidación al dejar su empleo anterior. El caso involucra a Daniel Alfredo Neira, cuya contratación por la Dirección General de Administración (DGA) llegó al Consejo Directivo pese a que su desvinculación del Enacom había incluido un pago final extraordinario.

El dato que encendió la polémica es la magnitud de la liquidación: $109.781.999,73 netos, según la documentación a la que accedieron fuentes del sector. El expediente consignó además un desglose con $73.067.618,10 por indemnización por antigüedad, $9.742.349,08 por preaviso y $24.096.076,72 por vacaciones no gozadas.

Neira dejó el Enacom el 31 de julio de 2026 y, incluso con esa fecha de extinción contractual, fue designado al día siguiente en el INTA en carácter interino. La incorporación fue formalizada por el Consejo Directivo mediante la Resolución 296/2026, que lo nombró “gerente tipo A de la Gerencia de Contabilidad” por 180 días a partir del 1° de agosto.

Fuentes internas explican que la actuación partió de un pedido de la DGA para cubrir funciones administrativas y que el currículum de Neira llegó al Consejo sin detallar que había sido desvinculado y liquidado por el Enacom. Esa omisión es el núcleo del reclamo en el organismo porque condiciona la evaluación sobre la procedencia de la reincorporación.

La controversia se agrava por el marco normativo que rige los retiros y las reincorporaciones dentro del Estado, aprobado por el INTA mediante la Resolución 144/2026. Ese régimen incluyó, entre otras medidas, una prohibición de reingreso al Sector Público Nacional durante 5 años desde la baja para quienes accedieran al retiro voluntario, una restricción que ahora será analizada frente al caso de Neira.

El episodio ocurre además en medio de procesos recientes de ajuste de planta en el INTA, donde se impulsaron dos programas de retiros voluntarios para reducir el personal. En total, el organismo había rondado los 5.750 empleados antes de esos procesos, que en noviembre de 2024 alcanzaron a 394 trabajadores y en junio de 2026 a alrededor de 850 agentes.

Qué cuestionan los directivos y cómo se llegó a la designación

En una de las últimas reuniones del Consejo Directivo se analizó el expediente y se constató que el currículum remitido por la DGA consignaba la experiencia en Enacom pero omitía la desvinculación indemnizada. Esa omisión motivó que algunos integrantes pidan a Jurídicos una revisión de la aprobación para determinar si la designación puede mantenerse.

La DGA, actualmente a cargo de Gustavo Javier Abaurrea, fue señalada como la dirección que presentó la propuesta de incorporación y la documentación administrativa correspondiente. Desde el INTA no hubo una respuesta oficial pública hasta el cierre de la información, según fuentes que participaron del proceso.

El organismo justifica en algunos casos las designaciones transitorias como una forma de mantener la operación hasta que se complete el concurso de antecedentes y oposición correspondiente. Sin embargo, directivos y gremios remarcan la necesidad de agilizar esos concursos para evitar vacancias prolongadas y controversias sobre la idoneidad de las incorporaciones.

En paralelo, el expediente de liquidación del Enacom incluyó pagos a otros tres agentes y consignó un total neto de $293,6 millones, de los cuales la liquidación de Neira representó la cifra más alta. Ese monto global elevó las preguntas sobre el manejo de recursos y la trazabilidad administrativa en el cruce entre organismos estatales.

Consecuencias institucionales y pasos a seguir

Los expectantes en el INTA aguardan la intervención de la asesoría jurídica del Consejo para definir si la designación se revoca y bajo qué argumentos legales se procederá. Una fuente cercana al proceso afirmó que “si corresponde, no aceptamos la incorporación”, lo que anticipa una decisión de carácter tributario a la normativa interna y a las medidas adoptadas en los retiros.

Desde Enacom solo confirmaron que Neira trabajó allí, sin dar detalles sobre la extinción del contrato, y los intentos por obtener la versión del propio Neira no prosperaron al cierre de esta nota. La falta de información pública completa alimenta la percepción de opacidad y plantea interrogantes sobre controles previos en los pases entre organismos.

Más allá del caso particular, la discusión tiene implicancias para la gobernanza del sector público: se confrontan la necesidad operativa de cubrir cargos en forma inmediata y la obligación de respetar reglas de retiro y transparencia en el uso de recursos. Especialistas en administración pública advierten que acuerdos de transición claros y bases de datos laborales accesibles reducirían estos conflictos.

En los próximos días el Consejo Directivo del INTA definirá si mantiene la designación, la modifica o la deja sin efecto tras el informe de Jurídicos, lo que marcará un precedente sobre la interpretación de las restricciones de reincorporación. La decisión será observada por sindicatos, actores del agro y la opinión pública por su impacto en la gestión del organismo y en la confianza sobre el manejo de fondos públicos.

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