Alianza busca medir impacto ambiental de la producción agropecuaria y abrir acceso a mercados internacionales

Aapresid y PUMA by Regrow lanzaron Origen en Red, una iniciativa que permitirá reunir información de los campos y calcular indicadores como la huella de carbono

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En la Casa de Santa Fe, en Buenos Aires, Aapresid y la empresa tecnológica PUMA by Regrow presentaron este jueves una alianza para integrar datos productivos y convertirlos en indicadores ambientales útiles para la cadena agroalimentaria. Esta iniciativa busca responder a las crecientes exigencias de trazabilidad y sustentabilidad que demandan compradores, exportadores y entidades financieras.

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, Aapresid, reúne a 1.800 socios y a casi 1.000 productores activos en su red, con un alcance potencial de 11 millones de hectáreas. Esa cobertura y la acumulación de registros son la base sobre la que se apoya la nueva propuesta denominada Origen en Red.

Las preguntas sobre cómo se produjo un alimento, qué prácticas se aplicaron y cuál fue su impacto ambiental pasaron de ser una inquietud de nicho a un requisito para competir en mercados internacionales. Frente a esa demanda, las empresas suelen solicitar la misma información repetidas veces a los productores, lo que genera costos y fricciones en la relación comercial.

Para ordenar y traducir esos datos en métricas comparables, Aapresid se asoció con PUMA by Regrow, que aportará herramientas de cálculo de emisiones y verificación de prácticas mediante teledetección. La propuesta central es captar la información una sola vez y reutilizarla para distintos estándares y compradores, optimizando tiempos y costos.

Las tecnologías que integrará la plataforma permiten estimar emisiones de gases de efecto invernadero, cuantificar carbono en el suelo y verificar prácticas como siembra directa, rotaciones y cultivos de cobertura a partir de imágenes satelitales. Esas capacidades facilitan elaborar informes adaptados a requisitos de mercados y a procesos de certificación.

“Tenemos mucha información, muchas hectáreas, muchos campos, muchas planillas Excel todavía”, resumió Marcelo Torres, presidente de Aapresid, sobre el desafío de transformar registros dispersos en datos útiles. La intención es pasar de planillas desordenadas a indicadores que permitan demostrar con rapidez el origen y el impacto de un cultivo.

Matías Mihura, de PUMA, advirtió que hoy las compañías piden datos similares de forma independiente, lo que genera trabajo duplicado para el productor y mayores costos para las industrias. Por ese motivo, la propuesta de adquisición del dato una sola vez busca reducir esa fricción y mejorar la eficiencia de los procesos de compra.

Según los impulsores del proyecto, alrededor del 90 % de los indicadores solicitados en distintas iniciativas son coincidentes, por lo que centralizar la información tiene sentido operativo y económico. Ese porcentaje muestra la oportunidad de estandarizar mediciones y evitar cargas administrativas innecesarias.

Cómo funcionará la plataforma y qué datos reunirá

La herramienta podrá integrar registros de Excel, mapas de rendimiento de cosechadoras, imágenes satelitales y otros archivos asociados a cada lote y campaña agrícola. También se prevé la recepción de información vía WhatsApp y audios, para facilitar la carga por parte de productores con distintas capacidades tecnológicas.

En paralelo, Aapresid avanza con DataSet, una plataforma para reunir y georreferenciar la información productiva de los establecimientos, cuyo despliegue general está planificado para antes de fin de año. La coordinación entre DataSet y la tecnología de PUMA facilitaría entregar a compradores informes listos sobre huella de carbono y otros indicadores ambientales.

Un caso práctico señalado por los organizadores es la búsqueda de maíz con determinada huella de carbono: en lugar de solicitar datos uno por uno, las empresas podrán identificar rápidamente qué establecimientos cumplen los requisitos. Eso acorta tiempos de negociación y mejora la trazabilidad de los productos desde el lote hasta la transacción comercial.

Además del acceso al mercado, los productores podrían recibir beneficios económicos vinculados a sus prácticas agrícolas, ya que bancos y empresas trabajan en alternativas de financiamiento y en bonificaciones por determinados indicadores ambientales. Según los impulsores, esas herramientas permiten transformar buenas prácticas en créditos o descuentos concretos, lo que puede incentivar la adopción masiva.

Torres subrayó también la ambición de que los indicadores acompañen al producto hasta la góndola, lo que implica sumar a acopios, cooperativas, transportistas y distribuidores a la cadena de datos. Para lograrlo será clave acordar protocolos de intercambio, gobernanza de la información y mecanismos que protejan la privacidad y los intereses de los productores.

La iniciativa marca un paso hacia una agricultura más transparente y orientada al mercado, con potencial para mejorar el acceso a clientes que exigen estándares ambientales. Al mismo tiempo, su éxito dependerá de la adopción por parte de los productores, de la claridad sobre quién controla los datos y de la capacidad de convertir métricas en beneficios económicos reales.

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