Profertil verifica su huella de carbono y refuerza la competitividad de la urea argentina en los mercados internacionales

La empresa obtuvo la verificación de tercera parte de la Huella de Carbono de Producto (CFP) para su urea, un indicador cada vez más requerido por la industria y las cadenas agroalimentarias. El resultado ubica a la producción de Bahía Blanca con una huella un 42% inferior al promedio mundial y fortalece su posicionamiento en un escenario donde la sustentabilidad comienza a definir el acceso a los mercados.

La sustentabilidad dejó de ser un concepto asociado únicamente a la responsabilidad ambiental para convertirse en un factor de competitividad. Cada vez más países, industrias y cadenas agroalimentarias incorporan indicadores ambientales dentro de sus procesos de compra y exigen información verificable sobre la huella de carbono de los insumos que utilizan.

En ese contexto, Profertil anunció que completó la verificación independiente de la Huella de Carbono de Producto (CFP) de su urea, un proceso que certifica las emisiones generadas durante la fabricación del fertilizante y que fue realizado bajo la norma internacional ISO 14064-3:2019 por un organismo independiente.

La validación representa un paso importante para la empresa y también para la producción nacional de fertilizantes, ya que aporta información objetiva sobre uno de los indicadores ambientales que más peso comienza a tener en el comercio internacional.

Qué significa verificar la huella de carbono de un fertilizante

La Huella de Carbono de Producto (Carbon Footprint Product o CFP) mide la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos durante el ciclo de producción de un bien. En este caso, la evaluación comprende el proceso denominado “cradle-to-gate”, es decir, desde la extracción de las materias primas hasta que la urea sale de la planta industrial.

Esto incluye la obtención y transporte de materias primas, la fabricación propiamente dicha, el procesamiento industrial y el despacho del producto desde la planta de Profertil en Bahía Blanca. No contempla las emisiones posteriores vinculadas al transporte hasta el productor ni al uso agronómico del fertilizante.

Profertil verificó la huella de carbono de su urea y registró emisiones 42% menores al promedio mundial, un dato clave para el agro.
Profertil verificó la huella de carbono de su urea y registró emisiones 42% menores al promedio mundial, un dato clave para el agro.

La particularidad de este proceso es que los resultados no fueron calculados únicamente por la empresa, sino que fueron sometidos a una verificación de tercera parte, un mecanismo que aporta mayor credibilidad y transparencia frente a clientes, organismos internacionales y mercados.

Un valor ambiental que mejora frente al promedio mundial

Uno de los datos más relevantes del informe es el resultado alcanzado por la planta de Bahía Blanca.

Mientras que distintas publicaciones internacionales estiman que la producción mundial de urea registra una huella promedio de 1.329,53 kg de CO₂ equivalente por tonelada, el valor verificado para Profertil fue de 777,8 kg de CO₂ equivalente por tonelada.

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En términos prácticos, esto significa que la huella de carbono de la urea producida por Profertil es aproximadamente un 42% menor que la media mundial, un diferencial que comienza a transformarse en una ventaja competitiva para abastecer mercados que incorporan exigencias ambientales cada vez más estrictas.

Según explica la empresa, esa mejora es consecuencia de un proceso sostenido durante los últimos años, basado en inversiones y cambios tecnológicos que permitieron reducir de manera significativa las emisiones.

Una reducción construida durante más de una década

La compañía recuerda que comenzó a medir su huella de carbono en 2014 y que, desde entonces, logró disminuir alrededor del 40% las emisiones asociadas a la producción de urea.

Entre las principales acciones implementadas se destacan:

  • La incorporación de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables.
  • El reemplazo del gas natural por gas residual del propio proceso industrial en la caldera con sistema “off gas”.
  • Mejoras permanentes en eficiencia energética.
  • Capacitación continua del personal e inversiones en infraestructura industrial.

El resultado es un proceso productivo más eficiente tanto desde el punto de vista energético como ambiental, sin resignar capacidad productiva.

Por qué este dato empieza a ser clave para el agro

Hasta hace pocos años, la huella de carbono era un indicador observado principalmente por empresas exportadoras o industrias con compromisos voluntarios de sustentabilidad.

Hoy el escenario comenzó a cambiar.

La Unión Europea, grandes cadenas alimentarias, industrias procesadoras y empresas internacionales incorporan cada vez más criterios ambientales para seleccionar proveedores y evaluar productos. En muchos casos, disponer de una Huella de Carbono de Producto verificada deja de ser un diferencial para convertirse en un requisito comercial.

En el caso de la agricultura, este aspecto adquiere especial importancia porque los fertilizantes representan una parte significativa de la huella ambiental de los cultivos.

Contar con fertilizantes cuya producción genere menores emisiones permite reducir la huella de carbono total de productos como cereales, oleaginosas o cultivos industriales, información que luego puede ser utilizada por exportadores, industrias alimenticias y cadenas de valor que deben reportar indicadores ambientales.

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Una herramienta para los clientes industriales y agrícolas

Desde Profertil explican que la certificación responde a requerimientos crecientes de clientes industriales, del sector agrícola y de distintas cadenas productivas, entre ellas las vinculadas al azúcar y al arroz, donde la información sobre emisiones comienza a formar parte de los cálculos de sustentabilidad.

Disponer de un valor verificado permite que productores, empresas y exportadores incorporen ese dato dentro de sus propios balances ambientales con información respaldada por estándares internacionales.

La compañía sostiene que este tipo de herramientas también abre oportunidades comerciales en mercados donde las exigencias vinculadas a la descarbonización continúan creciendo.

Un activo estratégico para competir

El anuncio coincide con el año en que Profertil celebra 25 años de actividad, período durante el cual la empresa consolidó su posición como principal productor de urea granulada del país.

Fertilizantes Profertil
Fertilizantes Profertil

La obtención de una verificación independiente de la huella de carbono representa un nuevo paso dentro de una estrategia orientada a combinar productividad, eficiencia energética y sustentabilidad.

En un contexto donde la competitividad ya no depende únicamente del precio o del rendimiento agronómico, sino también de la capacidad de demostrar procesos productivos con menores emisiones, la disponibilidad de indicadores ambientales auditados comienza a transformarse en un activo estratégico para toda la cadena agroindustrial.

La tendencia internacional indica que la trazabilidad ambiental seguirá ganando protagonismo en el comercio de alimentos e insumos. En ese escenario, contar con una huella de carbono verificada no solo fortalece el posicionamiento de un fertilizante argentino, sino que también aporta una herramienta concreta para que productores y exportadores puedan responder a las nuevas exigencias de los mercados globales.

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