Perspectivas de rentabilidad agrícola 2026/27: maíz temprano y soja entre los cultivos más favorables
El próximo ciclo agrícola muestra un horizonte positivo donde el maíz temprano lidera las proyecciones de rentabilidad, aunque la soja de primera y otros cultivos también registrarían retornos positivos. Esta expectativa surge pese a que los arrendamientos agrícolas se mantienen en niveles altos, lo que agudiza la atención sobre precios y costos.
El informe “Córdoba: perspectivas favorables de rentabilidad para la campaña 2026/27” de la Bolsa de Cereales de Córdoba es la base del análisis sobre la que se construyen estas proyecciones. Dado que la región pampeana comparte estructuras productivas, sus conclusiones resultan relevantes para provincias como Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa.
El estudio apunta que los contratos negociados a cosecha implican para soja un precio cercano a USD 359/Tn y para maíz entre USD 201/Tn y USD 205/Tn, equivalente a un aumento aproximado del 10 % respecto al ciclo previo. Ese buen escenario de precios es el motor principal detrás de la mejora en las perspectivas de margen.
Otro impulso proviene del cronograma de reducción de derechos de exportación que comenzará a regir en enero, lo que impactará directamente en los márgenes de los productores. Además, se espera para girasol un precio en torno a USD 500/Tn (+ 14 %) y para sorgo una cotización cercana a USD 195/Tn.
Los factores que definen la rentabilidad
La Bolsa cordobesa destaca que las cotizaciones esperadas a cosecha se ubicarían por encima de las observadas durante la campaña 2025/26, apoyadas en condiciones del mercado internacional y factores geopolíticos. Ese contexto externo eleva la probabilidad de márgenes positivos aun frente a costos domésticos elevados.
La entidad también pone el foco en la relación insumo-producto, un indicador clave para evaluar el poder de compra de los granos respecto de insumos como semillas, fertilizantes y gasoil. Este parámetro define cuánto de cultivo (en quintales) se necesita para adquirir una unidad de insumo y condiciona decisiones de siembra y dosis tecnológicas.
Según el relevamiento, la relación mejora en soja con una reducción en los quintales necesarios para comprar semilla (- 23 %) y fosfatos (- 16 %) respecto al año anterior. En maíz y sorgo también se observa una disminución de los quintales requeridos para adquirir urea y semilla, lo que incrementa el margen operativo.
En girasol la mejora resulta aún más marcada, ya que se necesitarían 33 % menos quintales para comprar una tonelada de urea y 30 % menos para adquirir una tonelada de semilla. Estos cambios potencian la disponibilidad de fertilizantes y semillas al alcance del productor en términos relativos.
Sin embargo, el gasoil aparece como la principal excepción dentro del conjunto de insumos analizados, con un deterioro en su relación de compra. Esto implica un aumento de la carga en costos logísticos y de puesta en marcha de las labores de campaña.
El estudio cuantifica ese impacto señalando que se requieren 45 % más quintales de maíz, 19 % más de soja, 8 % más de girasol y 41 % más de sorgo para adquirir 500 litros de gasoil respecto a octubre de 2025. Ese encarecimiento relativo del combustible puede erosionar parte de las ganancias proyectadas si los precios internacionales no sostienen la mejora.
Otro dato crítico es el alquiler promedio informado por el Departamento de Información Agronómica, que se mantiene en 12 quintales por hectárea durante esta campaña, en el mismo nivel del año pasado. Los arrendamientos siguen siendo un punto de tensión y determinan en buena medida la viabilidad de ciertas rotaciones.
La rentabilidad agrícola 2026/27
Bajo supuestos de paquetes tecnológicos promedio, rendimientos históricos y precios a cosecha, la Bolsa sintetiza la expectativa de retorno por cultivo para la provincia. Esa proyección permite comparar la conveniencia relativa entre uno y otro cultivo en la planificación de siembras.
Valorando los quintales de soja a precio de cosecha según A3 Mercados, el informe estima un costo por hectárea de USD 430,8, cifra que representa un aumento del 14 % respecto al año anterior y el nivel más alto desde la campaña 2022/23. Ese incremento en costos por hectárea obliga a ajustar decisiones técnicas y comerciales.
En términos de rentabilidad, el maíz temprano concentraría los mejores resultados de la campaña, con un retorno cercano al 23 % según las cotizaciones de futuros actuales. Detrás de él se ubicaría la soja de primera con alrededor de 15,4 % de retorno.
El planteo de trigo + soja de segunda y el maíz tardío aparecen con retornos similares, cercanos al 12,6 %, mientras que girasol y sorgo mostrarían márgenes positivos en torno al 8 %. Estos números permiten orientar la toma de decisiones ante la disyuntiva de rotaciones y cultivo por cultivo.
La Bolsa concluye que, pese a desafíos puntuales como el gasoil y los arrendamientos, la rentabilidad de los principales cultivos se posicionaría en un escenario mayormente positivo. Para productores y tomadores de decisión, el desafío será equilibrar precio, costos y riesgo climático en la planificación de la campaña.
El informe completo y sus cuadros técnicos están disponibles en la página de la entidad para consulta detallada. Puede consultarse el documento en: https://bccba.org.ar/informes/informe-economico-n-482-cordoba-perspectivas-favorables-de-rentabilidad-para-la-campana-2026-27/



