Productores porcinos bonaerenses advierten por caída de rentabilidad y el avance de las importaciones
Representantes del sector, autoridades provinciales y organismos sanitarios se reunieron en la Mesa Porcina Provincial para analizar la situación de la cadena porcina en la Provincia de Buenos Aires. La convocatoria estuvo encabezada por el ministro Javier Rodríguez y reunió a cámaras, la Federación Agraria Argentina, Carbap, la UBA, el Senasa, los ministerios nacionales y Banco Provincia.
El diagnóstico expuesto señaló una baja rentabilidad, una reducción en la cantidad de productores y una presión creciente de la carne importada sobre los precios locales. Ese cóctel, explicaron los asistentes, pone en riesgo el mantenimiento de plantas productivas y el empleo rural vinculado a la actividad.
Importaciones de cerdo en la mira
Durante la reunión se alertó por el aumento de las compras externas de carne porcina y por las condiciones sanitarias en que ingresan esos productos al mercado argentino. En concreto, se informó que en junio entraron al país 6.133 toneladas, un incremento de 39,8 % interanual, mientras las exportaciones alcanzaron solo 1.310 toneladas.
Ese desequilibrio dejó un saldo comercial negativo de déficit de 4.823 toneladas, un número que preocupa por sus efectos sobre la oferta y el precio local. Además, los productores reclamaron controles más estrictos por la presencia de productos procedentes de sistemas que utilizan ractopamina, un aditivo con rechazo en varios mercados.
En la mesa también se pusieron en discusión las funciones del Senasa respecto de los controles de ingreso y las condiciones sanitarias de la carne importada. Los asistentes repasaron además las acciones de prevención de triquinosis, que incluyen asistencia técnica, capacitación y controles en establecimientos.
Medidas y ayudas para el sector porcino
Frente a ese escenario, el Ministerio de Desarrollo Agrario presentó las herramientas de acompañamiento disponibles, con un foco especial en el financiamiento productivo para mitigar el impacto de los costos. El programa incluye líneas orientadas a mejorar la productividad y a facilitar inversiones en instalaciones y bioseguridad.
Se analizaron también iniciativas educativas y de formalización, entre ellas el apoyo a escuelas agropecuarias que trabajan con producción porcina y el Plan Piloto de Regularización para pequeños productores. Estas medidas buscan reforzar la formación técnica y bajar las barreras para que los establecimientos de menor escala se inserten formalmente en la cadena.
Qué está en juego y próximos pasos
El ministerio y el sector coincidieron en la necesidad de una agenda conjunta que combine soluciones coyunturales con políticas de largo plazo para evitar concentración y pérdida de productores. La discusión deberá incluir instrumentos que garanticen condiciones de competencia y sanidad que permitan a los productores locales producir, invertir y crecer.
En los próximos meses la Mesa Porcina Provincial funcionará como espacio de seguimiento para monitorear el flujo de importaciones, evaluar la implementación de las medidas de apoyo y coordinar controles sanitarios. Para los productores bonaerenses, sostener la cadena implica preservar empleo, valor agregado y la capacidad de la provincia para abastecer al mercado interno.




