El envío del Presupuesto 2027 al Congreso reavivó un debate que atraviesa el campo desde hace décadas: las retenciones y su aporte a las finanzas públicas.
Más allá de las posiciones políticas, los números del proyecto esconden supuestos que conviene analizar con calma para entender qué puede ocurrir en 2027.
Qué dicen los números
El proyecto oficial estima una recaudación por derechos de exportación de $8,5 billones en 2026 y la proyecta en $12,4 billones para 2027.
Hasta agosto el fisco había cobrado $5,6 billones, con una recuperación que ubicó el ingreso mensual cerca de $1 billón.
Factores que determinan la recaudación
Los ingresos por derechos de exportación dependen de cuatro factores: la alícuota, el tipo de cambio, el volumen exportado y el precio internacional de los commodities.
El gobierno puede actuar sobre la alícuota y, en parte, sobre el tipo de cambio, pero el volumen y los precios son variables exógenas que introducen incertidumbre.
Clima, cosechas y precios
Se avizora un año Niño, que suele favorecer la producción agrícola, aunque la campaña 2025/26 entregó cifras excepcionales como 70 millones de toneladas de maíz y casi 30 millones de trigo que difícilmente se repitan.
En precios, factores geopolíticos como el conflicto en el Mar Negro sostuvieron cotizaciones del trigo y ayudaron al maíz; la expectativa es que los precios se mantengan y no sufran caídas bruscas.
Alícuota y su impacto en 2027
El plan de reducción fue gradual y pensado para no golpear la recaudación: apenas una baja de tres puntos para el complejo soja a fin de año y un punto para el maíz en la primera etapa.
En el Presupuesto 2027 la participación de las retenciones en la masa fiscal estaría en torno al 3,9 %, similar a los registros recientes y por debajo del 4,2 % observado en 2024.
Escenarios y sensibilidad a variables
Si la recaudación se mantuviera entre septiembre y diciembre en los niveles estimados, se podría llegar a $9,6 billones, acercándose a la meta del presupuesto; incluso con ingresos mensuales de $800.000 millones se alcanzaría un monto coherente con lo proyectado.
Además, una evolución del dólar del orden del 15 % acercaría significativamente el cumplimiento de objetivos sin cambios en volumen ni precios internacionales.
Conclusión: ¿es razonable la proyección?
Teniendo en cuenta la combinación de alícuota moderada, expectativa de precios estables y la posibilidad de variaciones favorables del tipo de cambio, la estimación oficial sobre las retenciones no parece descabellada.
Sin embargo, la dependencia de variables climáticas y de mercados internacionales mantiene el riesgo, por lo que las cifras definidas en el Presupuesto deberán revisarse a lo largo del año según la evolución real de cosechas, precios y tipo de cambio.



