Cosecha pendiente de venta se valorizó en 575 millones de dólares en solo una semana

El impulso se dio por precios que reflejan una tendencia alcista también en el mercado internacional, atravesado por conflictos bélicos y dudas sobre la producción

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Los mercados internacionales de granos registraron en una semana una suba que repercute directamente en los precios que reciben los productores argentinos y en el flujo de divisas del país. Esta mejora, que tuvo su epicentro en la soja, el maíz y el trigo, despierta expectativas y también plantea riesgos por la volatilidad global.

Comparando los precios disponibles el viernes 21 de agosto con el cierre del viernes 28, la soja pasó de US$350 a US$363 por tonelada, un salto de US$13 por tonelada. Ese movimiento aplicado al volumen que aún se comercializa, estimado en 28 millones de toneladas, implica un ingreso adicional aproximado de US$365 millones para el sector productor.

En conjunto, la mejora de precios de la campaña 2025/2026 para los tres cultivos principales —soja, maíz y trigo— fue valorada en una semana en cerca de US$575 millones, según los cálculos de analistas del mercado. Ese salto fue impulsado por subas abruptas en los mercados internacionales y por compras puntuales, con impacto directo en la valuación de la cosecha doméstica.

En detalle, el trigo se ubicó en torno a US$234 por tonelada, con un aumento de US$10 por tonelada; quedan por comercializar unas 6 millones de toneladas, por lo que la mejora estimada para ese grano alcanza unos US$60 millones. Por su parte, el maíz avanzó de US$186 a US$192 por tonelada, y considerando un remanente de venta cercano a 25 millones de toneladas la mejora acumulada para cereales se calcula en alrededor de US$150 millones.

La Bolsa de Chicago fue el principal impulsor de las alzas: la soja con posición septiembre subió US$7,26 hasta US$468,94 por tonelada, lo que implicó una suba del 4,18 % respecto del viernes 21. Los contratos para noviembre también avanzaron y la oleaginosa alcanzó su nivel más alto en 26 meses tras completar la tercera semana alcista consecutiva.

En maíz, la posición septiembre registró un avance de US$0,69 hasta US$201,57 por tonelada, con un salto semanal del 5,84 % y niveles máximos en 19 meses. Los futuros de trigo mostraron movimientos todavía más contundentes: Chicago septiembre subió US$8,93 a US$281,82 y Kansas lo hizo US$8,94 hasta US$304,15 por tonelada, acumulando ganancias de doble dígito en la semana.

Factores detrás del rally

El combo que explica este rally es variado e incluye compras de China, dinámica en los inventarios globales y expectativas políticas internacionales, entre ellas la posibilidad de un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y China. Además, la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania y ataques puntuales sobre infraestructuras portuarias y embarques agravaron la visión de restricción de oferta en trigo y cebada.

Analistas señalaron que los incidentes en puertos y rutas marítimas afectaron embarques por un volumen estimado en 23-24 millones de toneladas de trigo entre ambos países, lo que tensionó aún más los precios. También pesa la expectativa de la cosecha de oleaginosas que comienza en septiembre en la región del Mar Negro, un factor que puede afectar la disponibilidad de aceite y la exportación de maíz ucraniano.

En Estados Unidos, informes privados como los de ProFarmer advirtieron condiciones de rendimiento peores a lo esperado, lo que alimentó la especulación sobre una producción final inferior a los 406,75 millones de toneladas proyectadas por el USDA. Esa revisión al alza del riesgo climático y de rendimiento terminó de sostener la dinámica alcista en los cereales norteamericanos.

Los fundamentos técnicos en Chicago muestran una oferta mundial más ajustada y flujos de compra que reaccionaron con rapidez, en especial por pedidos desde Asia y movimientos de compra de cobertura. Esa combinación convirtió a los futuros en un mecanismo de transmisión inmediato hacia los precios locales que reciben los productores argentinos.

Qué significa para productores y la economía

Para los productores argentinos la suba representa una mejora en la renta esperada y un alivio transitorio en un contexto de costos elevados y presión cambiaria, ya que las ventas generan divisas que el país necesita. No obstante, la ganancia está condicionada por cuántas toneladas queden efectivamente por vender y por la continuidad de las subas en los mercados externos.

En el mercado local también se observan señales sobre contratos de cosechas futuras: precios para posiciones 2027 muestran valores que no se veían en lo que va del año, con la soja mayo en torno a US$353 por tonelada y futuros de trigo que cotizan entre US$235 y US$239 por tonelada. Algunos contratos de maíz para vencimientos posteriores incluso se ubican cerca de US$247 por tonelada, reflejando la tensión entre oferta y demanda en el mediano plazo.

Además, fuentes del mercado señalaron que la actividad ganadera y la disponibilidad de pasturas impactan en la demanda de granos como alimento alternativo, lo que añade presión sobre los precios internos. En ese marco, la combinación de factores climáticos, bélicos y de demanda internacional mantiene la volatilidad y obliga a productores y compradores a gestionar riesgo de precio con mayor atención.

En resumen, la ola alcista de la última semana entrega un beneficio concreto para el sector agroexportador argentino pero llega acompañada de incertidumbres que pueden revertir la tendencia. Para los decisores y para los productores, el desafío será aprovechar la mejora de precios gestionando coberturas y manteniendo atención sobre eventos geopolíticos y climáticos que siguen dominando los mercados.

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