Márgenes finos y clima incierto: Advanta apuesta a diversificar entre maíz, girasol y sorgo

Bruno Simonetti sostuvo que la eficiencia por hectárea será decisiva en la campaña. La compañía propone combinar híbridos adaptados, información zonal y asesoramiento integral para sistemas agrícolas y mixtos.

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La campaña agrícola llega con una paradoja. El Niño mejora la probabilidad de lluvias y abre la puerta a rendimientos elevados, pero los márgenes ajustados obligan a administrar cada decisión con mucha más precisión. En ese escenario, la diversificación entre maíz, girasol y sorgo aparece como una estrategia para distribuir riesgos y aprovechar ambientes diferentes.

Bruno Simonetti, gerente comercial de Advanta Semillas, planteó esa hoja de ruta durante una entrevista con Palabra de Campo en el Congreso Internacional de Maíz. Su recomendación no fue apostar todo a un solo cultivo, sino construir un planteo capaz de asignar a cada hectárea la alternativa con mejor adaptación.

“Estamos en un año en el que los márgenes están finos para toda la cadena. Desde nuestro lado podemos aportar opciones para hacer más eficiente cada hectárea, sea con maíz, sorgo o girasol. Diversificar puede terminar siendo la clave del éxito”, sostuvo.

La propuesta combina genética, biotecnología y datos zonales. También incorpora una mirada sobre los productores mixtos, para quienes el rendimiento de grano es sólo una parte del resultado: el volumen y la calidad del silaje determinan buena parte de la eficiencia ganadera.

El Niño ayuda, pero no resuelve la siembra

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó una fase El Niño fuerte o muy fuerte para el trimestre septiembre-octubre-noviembre. La señal es favorable para buena parte de los cultivos estivales, aunque su impacto no será idéntico en todas las regiones.

Simonetti destacó la oportunidad, pero reconoció que el evento venía demorando su efecto sobre algunos lotes. “Hay zonas donde empezó la siembra temprana y otras con demoras por falta de agua. Paradójicamente, estamos hablando de un año Niño”, explicó.

Esa demora muestra por qué las decisiones deben apoyarse en la humedad real y no sólo en el pronóstico estacional. Una lluvia abundante puede habilitar la implantación, pero un exceso también puede cerrar ventanas óptimas o generar anegamientos.

“Siempre es mejor que llueva a que no llueva. Esperamos que las condiciones acompañen y que el Niño no sea tan fuerte como para complicar la siembra”, resumió.

Tres pilares para elegir un híbrido

Advanta organiza su programa de investigación en torno a tres ejes: estabilidad de rendimiento en ambientes diferentes, perfil sanitario y acceso a tecnologías de protección.

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“Llevamos más de veinte años de investigación en la Argentina. Trabajamos para lograr estabilidad, tolerancia a enfermedades y materiales con las tecnologías disponibles en el mercado”, afirmó Simonetti.

La estabilidad adquiere valor cuando el ambiente se aleja del escenario ideal. Un híbrido puede tener un techo alto, pero si su respuesta cae abruptamente bajo estrés, el resultado económico se vuelve más volátil. Por eso, la recomendación debe considerar el potencial del lote, la fecha de siembra, la disponibilidad de agua y el destino del cultivo.

En los sistemas mixtos se agrega otra dimensión. Un maíz para silaje debe evaluarse por producción de materia seca, calidad y comportamiento durante la confección y el suministro, no únicamente por toneladas de grano.

Caradvana: acompañar todo el proceso del silaje

Durante el Congreso, la compañía presentó su servicio a campo Caradvana, orientado a productores mixtos. El esquema busca acompañar el proceso desde la elección del híbrido hasta la confección y utilización del silaje.

“Es un servicio para asesorar todo el planteo productivo, desde la elección del maíz hasta la confección y el suministro”, explicó el gerente.

La iniciativa responde a un problema frecuente: una decisión correcta de semilla puede perder valor si la densidad, la fertilización, el momento de picado o la compactación no son adecuados. En silaje, el resultado final se construye a lo largo de toda la cadena y termina expresándose en el comedero.

Advanta cuenta además con evaluaciones y materiales para sorgo, una alternativa que puede aportar flexibilidad en ambientes restrictivos y en sistemas que necesitan reservas forrajeras. La combinación de cultivos permite distribuir fechas y reducir la dependencia de un único escenario climático.

Información zonal para no sobregastar

Simonetti vinculó la eficiencia con la calidad de la recomendación. Ensayos de densidad, fertilización y manejo ayudan a evitar dos errores costosos: invertir por encima de lo que el ambiente puede devolver o resignar rendimiento por utilizar un paquete demasiado defensivo.

“Trabajamos para recomendar qué híbrido se adapta a cada ambiente. Tenemos ensayos de desarrollo, densidad, manejo y fertilización para que el productor cuente con información zonal”, afirmó.

En una campaña de márgenes estrechos, esa precisión importa más que una recomendación general. El costo de semilla y nutrientes debe guardar relación con el rendimiento alcanzable. A la vez, un lote con buena disponibilidad de agua puede necesitar una estrategia más ambiciosa para capturar el potencial.

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La diversificación funciona bajo la misma lógica. No se trata de sumar cultivos por moda, sino de ubicar maíz, girasol o sorgo donde cada uno ofrezca la mejor relación entre riesgo e ingreso.

El girasol vuelve a ganar superficie

Simonetti describió un escenario especialmente favorable para el girasol. Mencionó estimaciones cercanas a tres millones de hectáreas y una demanda internacional que sostenía precios disponibles alrededor de US$ 500 por tonelada al momento de la entrevista.

“Vemos otro gran año de girasol. La demanda sigue creciendo, aparecen nuevos híbridos y tecnologías, y el cultivo está por encima del promedio histórico de superficie”, señaló.

El avance había comenzado en el norte, con una implantación muy adelantada en Chaco, y continuaba hacia las regiones central y sur. El principal interrogante era si El Niño podía interferir con algunas ventanas óptimas mediante excesos o demoras.

El girasol aporta una fecha y un patrón de consumo de agua diferentes a los del maíz. Esa característica permite distribuir exposición climática y comercial. Para las empresas con portafolio en ambos cultivos, también abre la posibilidad de diseñar planteos más integrados.

Eficiencia antes que volumen aislado

La propuesta de Simonetti evita reducir la campaña a una carrera por el rinde máximo. En un año de costos altos, el mejor resultado puede provenir de una combinación equilibrada de cultivos y niveles tecnológicos.

“Hay que elegir el híbrido adaptado a cada ambiente y obtener el máximo potencial posible en esa hectárea”, afirmó. El énfasis está en “posible”: el potencial no es igual en todos los lotes ni justifica la misma inversión.

El Niño ofrece una base hídrica prometedora, pero no elimina la necesidad de planificar. El maíz puede aprovechar lluvias abundantes, el girasol ofrece un mercado firme y el sorgo aporta rusticidad y opciones forrajeras. La diversificación convierte esas diferencias en una herramienta de gestión.

Para Advanta, la campaña se definirá menos por una apuesta única que por la capacidad de combinar genética, información y destino productivo. Cuando los márgenes se achican, la ventaja no está sólo en producir más, sino en asignar mejor cada peso y cada hectárea.

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