Autoridades recomiendan prepararse por El Niño extremo con hasta 90% más lluvias en zona núcleo

Un modelo de la Bolsa de Rosario anticipa lluvias en la primavera, por El Niño, que estarán muy por encima del promedio. Frente a este escenario, productores y asesores ya ajustan fechas de siembra, genética, densidades y manejo sanitario, para transformar el agua en potencial productivo.

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Un algoritmo de GEA/BCR proyecta lluvias de hasta 90 % por encima de lo normal para diciembre en la zona núcleo, con incrementos estimados de 30 % en octubre y 70 % en noviembre.

El fenómeno de El Niño ya está instalado y su mayor intensidad se espera en los últimos tres meses del año, con impacto directo en la campaña gruesa.

Ese cambio climático reorienta la planificación: después de años de escasez hídrica, el desafío ahora es tener capacidad operativa para aprovechar la humedad cuando llegue.

La recurrencia de las precipitaciones reducirá las ventanas para sembrar, cosechar y realizar labores, lo que obliga a evitar cuellos de botella en diciembre.

El pronóstico se basa en un algoritmo desarrollado en 2023 y recalibrado con registros de 50 años, la red de 36 estaciones de GEA/BCR y la salida de 10 modelos climáticos.

Según los técnicos, el índice esperado se ubica en un rango de 2 a 3, con valores proyectados por debajo de 2,5, lo que aproxima al evento a lo observado en 2015/16 pero sin asegurar un extremo absoluto.

La región afronta este escenario con perfiles de humedad más bajos que el año pasado: GEA/BCR indica reservas regulares a escasas en el 80 % de la zona núcleo frente a condiciones mucho mejores en agosto de 2025.

Además, los modelos prevén una anomalía fría del Atlántico entre septiembre y diciembre, por lo que ese océano no sumaría humedad adicional al sistema.

Qué implica para fechas de siembra y labores

Las primeras recomendaciones técnicas apuntan a adelantar las fechas de siembra para reducir la exposición a lluvias recurrentes en momentos críticos del cultivo.

En maíz temprano se analiza adelantar la implantación entre una y dos semanas, mientras que en soja de primera algunos técnicos proponen iniciar entre el 10 y el 15 de octubre frente a las fechas habituales próximas al 20.

Actuar rápido también busca gestionar la mano de obra y la logística de cosecha para que el trabajo no se acumule hacia fines de año, cuando la demanda operativa puede superar la oferta.

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Los asesores insisten en que cada día ganado en fecha de siembra se traduce en kilos potenciales, especialmente en años con patrón Niño.

Estrategias técnicas: genética, densidad y manejo

Con más agua disponible, cambia la priorización de genética y manejo: se observa mayor preferencia por grupos de madurez cortos en soja y por aumentar densidades en maíz.

Técnicos de zonas como Corral de Bustos prevén sumar alrededor de 5.000 plantas/ha y, en híbridos puntuales, incluso hasta 10.000 plantas adicionales acompañadas de mayores dosis de nitrógeno.

Sin embargo, la estrategia no es homogénea: en lotes con histórico de anegamiento o napas altas recomiendan demorar implantaciones y optar por maíces tardíos.

En sectores del oeste bonaerense las napas se ubican entre 90 cm y 1,40 m, por lo que la recomendación técnica puede ser posponer la siembra para evitar pérdidas por exceso de agua.

Sanidad y cosecha: riesgos que acompañan al exceso hídrico

Más agua implica también mayor presión sanitaria y un monitoreo más estricto de enfermedades foliares, hongos y otras amenazas que prosperan con humedad.

Ya se registraron los primeros indicios de mancha amarilla en trigo en Pergamino y Venado Tuerto, aunque por ahora no se definieron aplicaciones masivas.

La cosecha de maíz tardío y de segunda muestra demoras: avanzó apenas cuatro puntos en la última semana y llegó al 77 % del área, con unas 65.000 hectáreas pendientes.

Las lluvias mantienen alta la humedad de granos y obligan a esperar condiciones más favorables para evitar pérdidas de calidad y logística de acopio.

Cómo convertir el agua en kilos: conclusiones y recomendaciones

El escenario que plantea GEA/BCR abre una oportunidad productiva relevante, pero exige anticipación en fechas, elección de genética y ajustes de manejo para capturar ese potencial.

Producir bien en un año Niño requiere eficiencia operativa, monitoreo sanitario y decisiones por ambiente para que el exceso de agua no termine jugando en contra.

Para profundizar en la metodología y los mapas del pronóstico, puede consultarse el análisis completo de GEA/BCR en su sitio oficial.

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La lectura detallada está disponible en: GEA/BCR — ¿Cuánto puede llover en los meses pico del Niño en la región núcleo?

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