Gran empresa avícola apuesta por alianzas estratégicas para impulsar exportaciones de huevos a mercados internacionales

La industria del huevo en Argentina enfrenta un desbalance creciente: la producción ha aumentado más rápido que el consumo y el excedente presiona fuertemente los precios, hasta el punto en que productores de algunas regiones ya trabajan a pérdida. Así lo describen autoridades del sector, como Javier Prida, presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA). La dinámica que sostuvo los precios durante parte del año pasado —mayor demanda que absorbió oferta extra— llegó a un límite y ahora exige soluciones orientadas a sostener la actividad y evitar cierres.

Un dato clave del deterioro es la caída de los valores mayoristas: en abril el precio retrocedió 28,4% respecto al mismo mes del año anterior. La docena pasó de costar 2.300,4 pesos a 1.647,2 pesos, y el promedio del primer cuatrimestre registró una baja interanual del 10,8%. En términos de comercialización por granja, el precio de un maple —una unidad de venta mayorista— bajó de unos 5.328 pesos en mayo del año pasado a alrededor de 3.750 pesos, pese a la inflación acumulada. Para muchos productores, ese desfasaje entre precios y costos productivos hace insostenible continuar sin cambiar el rumbo.

Ante esta realidad, la industria busca descomprimir el mercado interno canalizando parte del excedente hacia el exterior. La propuesta que cobran fuerza es duplicar las exportaciones, pasando del 1,8% actual de la producción al 3,6% e idealmente al 4%. Esa proporción puede parecer pequeña, pero en un mercado tan sensible, retirar “un poquito” de oferta puede evitar desplomes de precios, mientras que un faltante mínimo genera distorsiones contrarias.

Uno de los casos más visibles es el de Tecnovo, una de las principales empresas procesadoras del país. La firma acordó con productores la entrega de materia prima destinada exclusivamente a la exportación. El esquema se realiza mediante contratos en los que las granjas se comprometen a entregar una cantidad determinada de huevos y la empresa garantiza que esos huevos se transformarán en producto industrializado y no volverán al circuito doméstico. Para el productor, la certeza de que su producción será exportada —y no inundará el mercado local— es el principal atractivo del acuerdo.

La iniciativa comenzó este año con una primera etapa de tres meses: se canalizó hacia el exterior el equivalente a unas 15.000 cajas mensuales de 360 huevos cada una. Tras los resultados iniciales, el acuerdo fue renovado y la empresa busca sumar otras 10.000 cajas por mes. Actualmente Tecnovo compra aproximadamente 80.000 cajas mensuales, y gran parte de ese volumen se destina a industrialización con fines de exportación. Entre los destinos figuran Japón, Rusia y varios países europeos; cada mercado demanda perfiles distintos —por ejemplo, Japón requiere proteína y Rusia consume gran volumen de yema— por lo que se complementan en el giro comercial.

El mecanismo contractual permite generar un flujo estable de mercadería para satisfacer la demanda internacional y, al mismo tiempo, retirar del mercado interno parte del excedente que hoy presiona los precios. Héctor H. Eberle, socio y gerente general de Tecnovo, destacó que la alianza entre productores e industria es clave: “Nos necesitamos mutuamente”, afirmó, remarcando que la estabilidad de las ventas exteriores también protege al productor frente a variaciones de corto plazo en el mercado doméstico.

Además de los acuerdos comerciales, Tecnovo avanza con inversiones: está construyendo una nueva planta industrial que se prevé terminar este año y poner en marcha en 2027, con el objetivo de ampliar la capacidad de procesamiento y sostener una oferta constante para los mercados internacionales. La expansión productiva y logística busca consolidar a la Argentina como proveedor permanente y no temporario. Como advierten los referentes del sector, abandonar mercados internacionales tiene un costo alto: la pérdida de espacio puede ser definitiva porque otros proveedores ocuparán la demanda largamente disponible.

En la estructura productiva del país existen alrededor de 1.000 productores registrados, aunque entre 650 y 700 concentran los mayores volúmenes comerciales. Las empresas exportadoras —Tecnovo es una de las cuatro que hoy operan activamente— reciben producción de más de 50 granjas y operan con huevos de distintas regiones, lo que facilita mezcla, industrialización y logística hacia los destinos externos. En ese marco, cada granja puede elegir con qué compañía operar en función de variables como precio ofrecido, condiciones de pago, calidad exigida y costos logísticos. La intermediación de firmas como Tecnovo busca garantizar el cumplimiento del circuito: que el huevo llegue a la industria y que el producto industrializado efectivamente sea exportado.

El objetivo del plan exportador no solo es aliviar la presión sobre los precios locales, sino también ofrecer previsibilidad a la cadena productiva. Cuando el precio cae por debajo del costo de producción, los incentivos para invertir o mantener la actividad desaparecen y pueden producirse cierres y concentraciones que dañan la oferta de largo plazo. Exportar excedentes permite equilibrar oferta y demanda doméstica sin recurrir a ajustes drásticos que afecten al consumidor ni a los pequeños productores.

Sin embargo, el éxito del plan depende de varios factores: la capacidad de sostener mercados externos a precios que cubran costos y márgenes; la coordinación entre productores, industrias y logística; y la capacidad de ampliación de plantas y procesos de industrialización. Asimismo, cualquier estrategia de exportación debe considerar barreras sanitarias y requisitos de inocuidad que exigen mercados como Japón o la Unión Europea, además de fluctuaciones cambiarias y condiciones comerciales internacionales.

En resumen, la apuesta de la industria avícola argentina es convertir el excedente de producción en oportunidad: aumentar exportaciones para recuperar equilibrio en el mercado interno y preservar la rentabilidad de los productores. Iniciativas como los acuerdos de Tecnovo con granjas y la inversión en nueva capacidad industrial ejemplifican esa estrategia. Si logran consolidar canales estables hacia el exterior y mantener la presencia en mercados clave, podrán moderar la volatilidad de precios domésticos y sostener la actividad en el mediano plazo. Para los productores, la clave será combinar precios competitivos con contratos confiables y una logística que asegure que la oferta destinada a exportación no termine regresando a un mercado local sobresaturado.

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