Decreto 423/2026: las rebajas a los Derechos de Exportación y su impacto real sobre el campo
El Decreto 423/2026 introdujo una reducción gradual de los Derechos de Exportación (DEX) que abre una nueva etapa para el sector agropecuario. Aunque el Gobierno comunica los cambios en puntos porcentuales, un análisis técnico revela que el efecto sobre la carga tributaria efectiva para los productores es mucho más intenso que lo que sugieren esos números. El estudio del tributarista especializado Santiago Sáenz Valiente, basado en un excel con proyecciones hasta 2028, muestra recortes superiores al 50% en la carga fiscal de los principales granos comparado con las alícuotas vigentes en 2024.
Qué cambió y cómo se mide la rebaja
Los DEX se aplican sobre el valor FOB de la mercadería exportada y su impacto termina repercutiendo en la renta del productor. Sáenz Valiente aclara que estos tributos, definidos por muchos como “retenciones”, operan en la práctica como impuestos a los ingresos y, en períodos anteriores, alcanzaron niveles que el sector consideró “insoportables”. Medir el cambio en puntos porcentuales no basta para entender la dimensión real de la reforma: la referencia correcta es la disminución de la carga tributaria efectiva sobre el productor.
Principales ejemplos por cultivo
– Trigo: la alícuota prevista desciende del 12% (2024) al 5,5% en 2028. La caída efectiva en la carga fiscal es del 54,2%.
– Maíz: mismo recorrido que el trigo, del 12% al 5,5% y una reducción efectiva del 54,2%.
– Cebada y sorgo: idéntica trayectoria que trigo y maíz, con la misma reducción porcentual.
– Girasol: la mayor reducción proporcional entre los cultivos analizados, pasando del 7% al 3%, es decir, una baja del 57,1%.
– Soja: la alícuota baja del 33% en 2024 al 15% en 2028; aunque la diferencia es de 18 puntos porcentuales, la reducción real de la carga tributaria alcanza el 54,5%.
– Subproductos de soja: se proyecta una baja del 31% al 14%, equivalente a una disminución del 54,8%.
Impacto en la economía productiva
Sáenz Valiente subraya que estas rebajas tienen un potencial efecto multiplicador en la cadena agroindustrial. Una menor presión fiscal sobre la exportación puede mejorar la rentabilidad de las explotaciones, incentivar la siembra y generar mayor inversión en tecnología, infraestructura y logística. En su diagnóstico, cuando la carga fiscal es muy alta, la recaudación total puede incluso caer; por el contrario, reducir impuestos selectivos como los DEX podría aumentar la actividad económica formal y, con ello, elevar recaudaciones por IVA e Impuesto a las Ganancias.
Cuestiones de equidad y eficiencia tributaria
Un punto central del análisis es la inequidad intrínseca del esquema actual de DEX: todos los productores terminan tributando la misma alícuota, pese a afrontar realidades productivas diversas. Distancia a los puertos, costos logísticos, rendimientos, condiciones climáticas y estructuras de costos hacen que la rentabilidad real varíe significativamente entre establecimientos. Para Sáenz Valiente, esa diversidad de rentas exige una contribución diferenciada que refleje la capacidad de pago; en su opinión, el Impuesto a las Ganancias es el instrumento que mejor se ajusta a ese principio de equidad tributaria.
Argumentos en contra del esquema anterior
El especialista considera que los DEX fueron históricamente una vía de recaudación sencilla para el Estado, pero con efectos distorsivos en el sistema productivo. “Son un arma de recaudación fácil, peligrosa y destructiva de toda la economía”, afirmó, describiendo los aumentos pasados como medidas que a veces se anunciaron en “puntitos” pero que en términos reales representaron incrementos sustanciales en la carga tributaria de los productores.
Necesidad de predictibilidad para el agro
Sáenz Valiente también remarcó la importancia de la previsibilidad y la seguridad jurídica para la toma de decisiones en el agro. La inversión en insumos, logística y tecnología depende de reglas estables; la incertidumbre fiscal desalienta siembras y postergaciones de proyectos que requieren plazos largos. En ese sentido, la reforma proyectada hasta 2028 provee un horizonte de mayor estabilidad que, según el especialista, puede traducirse en mayor inversión privada y crecimiento de la producción.
Efectos esperados sobre la competitividad internacional
El análisis pone en perspectiva la pérdida de ventajas competitivas que sufrió el país frente a vecinos cuya estructura impositiva es más favorable y más alineada con la realidad económica local. Sáenz Valiente sostiene que reducir las alícuotas y corregir distorsiones —menos superposiciones tributarias y menos trabas a la exportación— puede recuperar parte de la posición competitiva perdida en los mercados internacionales de granos.
Reclamos del sector y límites de la reforma
Aunque el esquema anunciado representa recortes de más del 50% en soja, trigo, maíz, cebada y sorgo, y superiores al 57% en girasol, muchos actores del sector siguen reclamando la eliminación definitiva de los DEX. Para ellos, solo la supresión completa del tributo resolvería las distorsiones de fondo. Desde la mirada del tributarista, sin embargo, el diseño actual ya ofrece una reducción sustancial que podría moderar los efectos negativos y favorecer la recuperación de la actividad.
Conclusión
El Decreto 423/2026 provoca una transformación relevante en la estructura de los Derechos de Exportación, con reducciones efectivas que superan el 50% para los principales cultivos y más del 57% para el girasol. Medir el impacto únicamente en puntos porcentuales de las alícuotas subestima la relevancia del cambio: al analizar la carga tributaria efectiva, la rebaja proyectada hasta 2028 aparece como profunda y con potencial para mejorar la rentabilidad, atraer inversión y elevar la recaudación por otros impuestos. No obstante, persisten debates sobre la equidad del sistema tributario, la conveniencia de sustituir DEX por instrumentos como el Impuesto a las Ganancias y las demandas del sector por una eliminación total del tributo. La previsibilidad y la seguridad jurídica emergen como factores clave para traducir estas reformas en crecimiento sostenido del agro.


