Itaipú y Yaciretá abren compuertas por El Niño extremo, causando temor en islas ganaderas

Las fuertes lluvias ocurridas en la cuenca alta del Plata llevaron a que en este momento los dos gigantescos embalses del Río Paraná estén expulsando enormes caudales que llegarán aguas abajo en los próximos días, poniendo en riesgo zonas isleñas y ribereñas.

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Crece la alarma por la fuerte subida de los ríos en el Litoral ante la llegada de El Niño

Después de meses de alertas, la región del Litoral argentino vuelve a prepararse para las consecuencias de la extrema intensidad de El Niño pronosticada por los servicios meteorológicos. Las autoridades locales y los productores estudian ya medidas ante el avance de la creciente que podría afectar a miles de familias y a la actividad agropecuaria.

Las intensas lluvias registradas en la zona alta de la Cuenca del Plata impulsaron descargas importantes que se observan en embalses y represas aguas arriba. Esa agua acumulada se dirige ahora hacia los cursos principales, por lo que se espera una significativa elevación del caudal en el río Paraná y el río Uruguay en los próximos días.

Imágenes difundidas en redes muestran enormes volúmenes de agua siendo expulsados por embalses en la cuenca alta del Paraná, una señal clara de la presión que llegará río abajo. Ese proceso afecta directamente a poblaciones ribereñas y a productores que trabajan en zonas costeras e insulares de Misiones, Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos.

El cierre del Parque Nacional Iguazú por la fuerte crecida y el aumento del caudal de las cataratas ya es un dato relevante para la planificación turística y ambiental. Además, la apertura de compuertas en represas como Itaipú y Yacyretá refuerza la expectativa de una mayor llegada de agua aguas abajo.

EL TEMOR EN LAS ISLAS GANADERAS

La Comunidad Islera Asociación Civil, que agrupa a productores de Entre Ríos, difundió mensajes de advertencia en redes sociales: “Yaciretá abrió todas las compuertas. No va a ser amigable la creciente”. Ese intercambio refleja la preocupación cotidiana de quienes viven y trabajan en islas y bañados.

Productores y técnicos ya advierten sobre la situación de establecimientos en islas como Apipé, donde la falta de espacios para reubicar hacienda complica la respuesta. El director de Producción Animal de Corrientes, Eduardo Ortiz, ha señalado la alta probabilidad de que miles de cabezas queden “en banda” si no se coordinan traslados y apoyos con antelación.

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En foros y redes se reclama a los gobiernos provinciales que no demoren las declaraciones de emergencia agropecuaria para activar apoyos y recursos. Se teme además que, por la presión del agua y la necesidad de liberar espacios, comience a malvender hacienda en un plazo de 15 días, con impacto directo en precios y rentabilidad.

Al momento, y según una consulta realizada a las 09:00 por medios especializados, las páginas oficiales de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe no registraban comunicados específicos sobre las crecidas esperadas. Esa ausencia de información oficial alimenta la incertidumbre entre productores y comunidades ribereñas.

Impacto económico y medidas urgentes

Las crecidas prolongadas afectan la infraestructura rural, destruyen caminos y puentes y reducen la disponibilidad de pasturas, lo que obliga a compras de forraje y encarece la producción ganadera. Esos costos adicionales y la venta presionada de animales podrían traducirse en pérdidas importantes para pequeños y medianos productores.

Las entidades del sector y especialistas recomiendan acelerar la coordinación entre provincias, organismos nacionales y asociaciones de productores para definir corredores de evacuación y puntos de acopio. También piden implementar líneas de financiamiento y asistencia técnica para compra de forraje, traslado de hacienda y medidas sanitarias.

Más allá de lo económico, las comunidades isleñas enfrentan riesgos humanos: la necesidad de evacuación, el acceso limitado a servicios y el aumento de enfermedades vinculadas a inundaciones. Garantizar asistencia sanitaria, logística de transporte y comunicaciones es clave para reducir el impacto social.

El seguimiento hidrológico y las actualizaciones oficiales son esenciales en las próximas 72 horas para anticipar niveles y definir respuestas. Desde el sector agropecuario se insiste en mantener informada a la población a través de canales oficiales y en priorizar la protección de personas, animales y activos productivos.

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