Primera cosecha de trigo cerca del glaciar Perito Moreno transforma paisaje y actividades rurales patagónicas

La primera cosecha a escala productiva de granos en la Patagonia Austral marcó un hito agronómico y económico cerca del glaciar Perito Moreno, en la Estancia Alice ubicada a 40 kilómetros de El Calafate. La experiencia, liderada por la empresa AgroCalafate, demuestra que la producción de avena y trigo en el extremo sur del país puede ser viable y competitiva bajo manejo adecuado.

El proyecto se desarrolló sobre más de 300 hectáreas en un trabajo conjunto entre AgroCalafate, la empresa estatal Santa Cruz Puede y el propio establecimiento de Alejandro Bárcena. La primera campaña comercial 2025/2026 completó el ciclo desde la implantación hasta la cosecha, aportando datos técnicos inéditos para la región.

Las labores comenzaron a fines de septiembre de 2025 con un acondicionamiento del suelo que incluyó múltiples pasadas de rastra desencontrada, rastra niveladora y rastra de dientes para conformar la cama de siembra. Este detalle operativo muestra que producir en la Patagonia exige ajustar cada paso al ciclo climático local y a la fragilidad inicial de suelos prístinos.

La siembra en primavera permitió arrancar cosechas desde mediados de enero y extenderlas hasta mayo, período en el que avena y algunos lotes de trigo alcanzaron condiciones óptimas. No obstante, días de precipitaciones extraordinarias en marzo y abril complicaron la trilla y el manejo del grano, sobre todo en los trigos más tardíos.

En los sectores con antecedentes agrícolas y mejores condiciones físicas de suelo, se registraron rindes destacados que sorprendieron a los técnicos y productores. Fueron hasta 3500 kg/ha en avena y 3000 kg/ha en trigo en lotes puntuales, cifras que confirman el potencial productivo cuando se combinan manejo y planificación.

Sin embargo, una parte significativa de la superficie trabajada correspondió a campos prístinos que aún requieren desarrollo de estructura edáfica y ajustes agronómicos, y allí los rendimientos fueron notablemente menores. Estas diferencias permitieron validar la influencia de los ambientes y procesos edafoclimáticos en los resultados, consolidando aprendizajes para próximas campañas.

Lecciones técnicas y adaptación al clima patagónico

La preparación de suelo en otoño, la recarga hídrica por deshielo en invierno y la monitorización fenológica fueron ejes críticos durante la campaña, según destacaron los responsables del proyecto. El seguimiento agronómico y la fertilización foliar acompañaron el ciclo para asegurar que los lotes alcanzaran condiciones de trilla en ventanas climáticas reducidas.

AgroCalafate transformó la primera campaña en una plataforma de investigación aplicada que ya genera información técnica valiosa para la zona, desde mapas de rendimiento hasta observaciones sobre compactación y respuesta cultivar. Esa base de datos permitirá afinar fechas de siembra, selección de ambientes y elección de cultivares para mejorar la productividad en futuras campañas.

Otro aprendizaje clave fue el valor de los residuos de cosecha como aporte de fibra efectiva para la alimentación animal, integrando la disponibilidad de rastrojo en sistemas mixtos. La incorporación de agricultura en lotes previamente dedicados a ganadería extensiva abre la puerta a rotaciones más técnicas que incluyan pasturas perennes y mejoren la sustentabilidad del sistema.

Para Tomás Ciurlanti, uno de los fundadores de AgroCalafate, la integración entre agricultura y ganadería constituye la **clave estratégica** del modelo, porque permite generar materia prima local para la industria y agregar valor en origen. Ese enfoque busca, además, promover empleo local y fortalecer las cadenas productivas dentro de la provincia.

Impacto económico y proyección regional

El destino inmediato de la producción fue la planta de alimento balanceado que la firma estatal instaló en Río Gallegos, cerrando un círculo virtuoso entre producción y procesamiento dentro de Santa Cruz. Ese vínculo público-privado refuerza la potencial contribución de la agricultura local al abastecimiento de materias primas para la industria de piensos.

Mirando a la próxima campaña, el objetivo es optimizar superficies ya acondicionadas, ajustar fechas de siembra y priorizar ambientes con historial de manejo para elevar rendimientos y reducir riesgos. Los técnicos apuntan a consolidar la infraestructura de campo y a replicar prácticas que permitieron alcanzar los mejores resultados en 2025/2026.

El proyecto ya genera un efecto en cadena: más productores se acercan a AgroCalafate para consultar y algunos inician actividades en nuevos campos, lo que evidencia la emergencia de una nueva frontera agrícola. La imagen de cosechadoras y tractores cruzando caminos con vehículos turísticos hacia el glaciar resume el cambio económico y social que empieza a configurarse en la región.

La experiencia en la Estancia Alice no elimina desafíos, pero sí demuestra que con manejo, planificación y alianzas estratégicas la producción de granos en la Patagonia Austral puede consolidarse como una alternativa productiva. Los próximos años serán claves para convertir los aprendizajes técnicos en prácticas replicables que impulsen desarrollo rural y agregado de valor en la provincia.

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