En la apertura del Congreso Maizar 2026, realizado en el Goldencenter, el presidente de la entidad, Federico Zerboni, pidió acelerar la reducción de las retenciones a las exportaciones y reclamó reglas estables que permitan transformar el potencial productivo argentino en resultados concretos. Su discurso se dio pocos días después del anuncio del presidente Javier Milei sobre una nueva rebaja de retenciones para diversos cultivos, incluido el maíz. En el acto estuvieron presentes el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; Ramiro Costa, presidente del Congreso Maizar 2026; y el ministro del Interior, Diego Santilli.
Calendario de retenciones para maíz y sorgo
El nuevo esquema oficial establece una reducción gradual de las retenciones para el maíz y el sorgo que comienza en 2027. Según la propuesta, el gravamen será de 8,25% hasta marzo de 2027; bajará a 8% entre abril y junio; 7,75% entre julio y septiembre; y 7,50% en el último trimestre de 2027. En 2028 la baja continúa por trimestres: 7% en enero-marzo; 6,5% en abril-junio; 6% en julio-septiembre; y 5,5% desde octubre en adelante. Zerboni valoró el calendario porque otorga previsibilidad, pero pidió acelerar los plazos para acercarse lo antes posible a retenciones cero, siempre que la mejora de las cuentas fiscales lo permita.
Consenso fiscal y competitividad
El dirigente subrayó la necesidad de un consenso fiscal entre Nación, provincias y municipios para evitar que cada punto de baja en retenciones sea compensado por aumentos en el impuesto inmobiliario rural o en tasas municipales. Advirtió que sin un acuerdo coordinado, las medidas nacionales pueden perder su impacto por subas locales de la carga impositiva. Ese planteo forma parte de una demanda más amplia del sector: reglas claras y permanentes que incentiven la inversión y la transformación industrial en origen.
Desafíos productivos: plagas, riego y expansión de fronteras
Zerboni repasó los temas técnicos trabajados por la cadena del maíz durante el último año. Destacó el impacto de la chicharrita, la plaga que en las últimas dos campañas provocó pérdidas cercanas al 20% de la cosecha, y la necesidad de políticas y herramientas para su control. También puso el foco en la expansión de fronteras agrícolas y en el potencial de la Patagonia para producir maíz bajo riego, transformándolo luego en proteína animal. “El riego puede desarrollar tierras que se consideraban improductivas”, afirmó, señalando oportunidades en provincias como Río Negro y Santa Cruz.
Transformación productiva y nuevas oportunidades
Zerboni subrayó que la mirada debe ir más allá de los volúmenes de grano: el objetivo es industrializar más en origen para generar empleo y valor agregado en el interior. En ese sentido, pidió la aprobación de una Ley de Biocombustibles modernizada y otras normas que permitan industrializar y exportar productos con mayor valor agregado, desde carnes y lácteos hasta etanol y subproductos industriales. Para la cadena maicera, ese salto implica mayor procesamiento local y cadenas de valor más diversificadas.
10×10: una meta ambiciosa
En el Congreso del año anterior Maizar lanzó la iniciativa “10×10”: sembrar 10 millones de hectáreas con un rendimiento promedio de 10 toneladas por hectárea para alcanzar una cosecha de 100 millones de toneladas de maíz. Zerboni recordó la progresión histórica: un esquema previo 7×7 representaba casi 50 millones de toneladas; el año en curso proyecta cerca de 64 millones, algo así como un 8×8. Si bien hay avances, señaló que la producción todavía está lejos del potencial máximo y que hay que impulsar inversiones y reglas estables para alcanzarlo.
Sorgo y biotecnología
Respecto al sorgo, Zerboni destacó la apuesta a la biotecnología como motor de transformación del cultivo. El sorgo no solo aporta mejoras de suelo y es buen alimento, sino que también está experimentando un crecimiento en la región para producción de etanol, especialmente en Brasil y Paraguay. El desarrollo de variedades y la coordinación de toda la cadena son clave para mejorar la calidad demandada por los mercados externos y para su incorporación como alternativa energética e industrial.
Contexto geopolítico y oportunidades regionales
El presidente de Maizar señaló que la geopolítica mundial está generando nuevas oportunidades para la Argentina. Mencionó que sectores como la minería y la energía están cambiando la matriz productiva de provincias como Neuquén, Salta, San Juan y Catamarca, y que regiones que antes se consideraban pobres hoy perciben un horizonte de crecimiento. No obstante, alertó sobre resistencias: “las viejas costumbres y el pseudoambientalismo empujan en contra”, aunque valoró la decisión política y marcos regulatorios que acompañan el cambio.
Acciones del Gobierno y el llamado a apoyar el rumbo
En su exposición, Zerboni reconoció avances macroeconómicos del gobierno, como el equilibrio fiscal, la unificación del tipo de cambio, la eliminación de trabas y la apertura de exportaciones. Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, reforzó ese mensaje: sostuvo que no se trata solo de discursos sino de hechos —retenciones en baja, eliminación de aranceles, fin de cupos y permisos de exportación— y destacó que ese cambio ya modifica el clima para sembrar e invertir. Iraeta pidió además una actitud más optimista del sector: “Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda a lo que estamos haciendo, no vamos a salir del pantano”, dijo en tono informal, y apeló a la colaboración de productores y empresas para sostener el rumbo y evitar que eventuales cambios de gobierno reviertan las políticas.
Innovación, inversión y previsibilidad
Tanto Zerboni como Iraeta insistieron en la importancia de la previsibilidad para atraer inversión privada y pública en infraestructura, riego, biotecnología y plantas industriales. Señalaron regímenes de incentivo como RIGI y RIMI (para grandes y medianas inversiones) como herramientas para impulsar proyectos que permitan industrializar más en origen y generar empleo en las provincias productoras.
Conclusión
El Congreso Maizar 2026 sirvió para poner sobre la mesa dos demandas centrales del agro argentino: acelerar la reducción de retenciones y asegurar un marco fiscal y regulatorio que permita transformar potencial productivo en riqueza concreta. Con desafíos técnicos como el control de plagas, la expansión de riego en regiones subutilizadas y la adopción de biotecnologías en cultivos como el sorgo, el sector reclama políticas claras, incentivos a la industrialización y consenso fiscal entre niveles de gobierno. La combinación de medidas macroeconómicas, incentivos a la inversión y una actitud proactiva del sector será determinante para que la Argentina aproveche la coyuntura internacional y avance hacia una mayor producción y agregado de valor.



