Soja cae más de US$14 en Chicago por caída del petróleo y mejores pronósticos climáticos

La posición agosto retrocedió US$14,51 por tonelada y perdió toda la suba de la semana pasada; en el mercado local el ajuste fue de apenas US$6, favorecido por una menor presión de ventas de los productores

El mercado de la soja en Chicago sufrió una fuerte corrección este lunes, que borró gran parte del avance acumulado la semana pasada y revirtió expectativas de los operadores. La posición agosto cayó US$14,51 por tonelada y cerró en US$444,05, tras haber superado los US$458 el viernes.

La caída no es solo un dato de mercado: impacta a exportadores, al complejo de biocombustibles y a la caja de los productores, sobre todo en países como Argentina que concentran ventas en la campaña. El movimiento afecta precio del aceite de soja, márgenes de biodiésel y decisiones de comercialización en cadenas que dependen de esos valores.

Especialistas coinciden en que la baja respondió a una combinación de factores: la descompresión geopolítica en Medio Oriente redujo el impulso alcista del crudo y nuevos modelos climáticos mejoraron las perspectivas en zonas agrícolas de Estados Unidos. Menores temores por suministro de petróleo y pronósticos de lluvias en el Medio Oeste moderaron la prima de riesgo que venía sosteniendo las cotizaciones.

En el mercado físico y de derivados el ajuste fue notable: la soja perdió valor en Chicago después de tocar máximos de más de dos años al cierre de la semana anterior, y el aceite vegetal también se sumó a la baja. Los movimientos reflejan una corrección global que alcanza tanto granos como aceites y combustibles.

“CME arrancó la semana con bajas sustanciales, especialmente en los precios de la soja y el maíz”, explicó Eugenio Iñazuegui, analista de Zeni, quien atribuyó la caída a la debilidad del petróleo y al optimismo que trajeron los esfuerzos diplomáticos recientes. La interacción entre energética y granaria fue determinante para revertir la tendencia alcista.

Para D’Angelo, analista de AZ‐Group, la combinación de menor riesgo geopolítico y mejores perspectivas climáticas dio vuelta la dirección del mercado, mientras que el avance en negociaciones entre Rusia y Ucrania y la menor tensión en el Estrecho de Ormuz restaron presión al crudo. El retroceso del petróleo contagió a los aceites y, en menor medida, a los granos.

Aceite, fondos y clima: las piezas que aceleraron la caída

El aceite de soja, estrechamente ligado a la demanda para biocombustibles, mostró sensibilidad a la baja del crudo y llegó a perder terreno significativo en las plazas internacionales. El aceite llegó a ceder hasta US$63 por tonelada, una baja del 4,15 %, según operadores.

Además del factor energético, los fondos de inversión aprovecharon las subas recientes para tomar ganancias, lo que aceleró la corrección y amplificó la caída de los precios en Chicago. La combinación de toma de beneficios y señales climáticas favorables generó mayor volatilidad en sesiones recientes.

Los modelos meteorológicos que actualizan pronósticos para el Medio Oeste de EE. UU. mostraron aumento de precipitaciones en la ventana crítica de desarrollo, mejorando las perspectivas de rendimiento para soja y maíz. Mejores noticias climáticas reducen el riesgo de oferta y, por ende, la presión alcista sobre los granos.

En ese contexto global, la reacción en Argentina fue más moderada porque muchos productores optaron por no liquidar soja y priorizaron ventas de otros granos para generar liquidez. Nehué López, analista de Gassi SA, señaló que esa estrategia contribuyó a atenuar el impacto local de la baja internacional.

Según el mercado local, la comercialización de la campaña muestra marcha atrás respecto del año pasado: se vendió el 45,3 % de la cosecha 2025/26 (22,2 millones de toneladas), frente al 54,4 % registrado en la misma fecha del ciclo anterior. Además, el 48,1 % del volumen comercializado está “a fijar”, con precio aun por definirse.

Qué implica esto para productores y la cadena argentina

El menor ritmo de ventas se explica porque la campaña anterior concentró adelantadas en septiembre y octubre, llegando a comercializar cerca del 92 % de la cosecha, mientras que el nivel habitual suele oscilar entre el 80 % y el 82 %. Hoy hay alrededor de 10 % menos de ventas adelantadas y eso devuelve ventas a niveles normales o más rezagados.

Para D’Angelo, la caída del costo del financiamiento también facilita que los productores esperen precios más favorables antes de vender, y mantiene a la soja como una reserva de valor frente a otras alternativas. La decisión de vender u aguardar seguirá dominada por el acceso al crédito y la necesidad de liquidez.

Exportadores, la industria de biodiésel y operadores financieros deberán seguir de cerca la evolución del petróleo, los pronósticos climáticos y la dinámica geopolítica que pueda reintroducir primas de riesgo. Un repunte del crudo o nuevas tensiones internacionales podrían revertir la corrección en semanas.

En síntesis, la caída de la soja en Chicago responde a una conjunción de factores externos —energía, clima y toma de ganancias— y a decisiones locales de comercialización que atenúan el impacto en Argentina. Los productores y la cadena deben vigilar precios del petróleo, pronósticos climáticos y la marcha de las negociaciones internacionales para ajustar sus estrategias de venta en las próximas semanas.

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