El presidente Javier Milei planteó durante la inauguración de la **Expo Rural Palermo** que el **crecimiento de la energía y la minería** permitirá financiar futuras rebajas tributarias y aliviar la carga fiscal sobre el campo. Esta promesa, acompañada de la advertencia de que no habrá **bajas de impuestos** sin un **superávit fiscal sostenido**, generó expectativas y cautela entre los referentes del sector agropecuario.
En su discurso, Milei dijo que la tarea de su gobierno es “sacarles la bota del cuello” a los productores para que la actividad sea “tan productiva como sea posible”. El mensaje oficial remarca la idea de que nuevas actividades económicas pueden generar recursos adicionales para permitir una reducción gradual de la presión tributaria.
Los presidentes de las principales entidades del campo coincidieron en una valoración positiva del enfoque trazado por el Ejecutivo, aunque pidieron definiciones concretas. La **Sociedad Rural Argentina (SRA)**, a través de su titular **Nicolás Pino**, solicitó que la eliminación de las **retenciones** quede establecida por ley para evitar la discrecionalidad del Poder Ejecutivo.
Desde la **Federación Agraria Argentina (FAA)** destacaron que el mensaje presidencial confirma la dirección de las políticas, pero subrayaron la necesidad de medidas que aceleren la disminución de la carga tributaria. La dirigencia reclamó señales rápidas de alivio impositivo que se traduzcan en mayor previsibilidad para productores de menor escala.
Reacción de Confederaciones y expectativas por previsibilidad
En la Confederación Rural, la lectura del discurso fue interpretada como una ratificación de rumbo, aunque con el matiz de esperar anuncios concretos. Los referentes insistieron en que la previsibilidad es clave para la planificación de campañas agrícolas y para la inversión privada.
Uno de los ejes del planteo oficial fue que el crecimiento de los sectores de energía y minería generará **nuevos recursos** para continuar reduciendo la presión tributaria sobre la agricultura. Esa posibilidad fue señalada por dirigentes como una oportunidad histórica para que el campo deje de cargar con un peso fiscal que, según reclaman, ha recaído en exceso sobre el sector.
La demanda por dejar las **retenciones** fuera de decisiones discrecionales volvió a ser central en los planteos de la Mesa de Enlace, con pedidos para que el Congreso fije reglas claras por ley. Los líderes rurales enfatizaron que los recursos públicos deben ser destinados a infraestructura, caminos, escuelas y servicios, lo que aumentaría la competitividad del interior.
El ministro de Economía, según los asistentes, ya había anticipado la intención del Gobierno de acelerar la reducción de la presión impositiva cuando la situación fiscal lo permita. No obstante, la administración prefirió mantener prudencia y priorizar la preservación del **equilibrio fiscal** antes de anunciar nuevas medidas.
Productores y dirigentes celebraron la **mención a la previsibilidad**, que consideran esencial para tomar decisiones de siembra y inversión en tecnología. A su vez, pidieron evitar anuncios cuya concreción dependa de plazos inciertos o de condicionamientos externos que dificulten su cumplimiento.
Desde Coninagro y otras entidades cooperativas también se reclamó que la carga fiscal se distribuya entre diferentes sectores y no recaiga únicamente en el agro. El mensaje fue claro: el campo no debe seguir siendo la “caja” exclusiva de los gobiernos y otros sectores tienen que aportar a la generación de recursos.
Por último, los dirigentes destacaron que cualquier alivio fiscal efectivo debe ir acompañado de políticas que fomenten inversión, empleo y valor agregado en origen. El sector pidió medidas concretas y plazos, porque la previsibilidad y la instrumentación práctica son lo que realmente impactan en la producción y la exportación.



