Viñedo experimental del sur bonaerense en Valle del Río Colorado presentó sus primeros vinos

Se trata de una iniciativa liderada por el Ministerio de Desarrollo Agrario junto a una Corporación de Fomento. Un vino tinto Blend Merlot y Malbec, y un blanco Gewürztraminer, son las primeras muestras de ocho variedades de uvas que se testean en Buenos Aires.

El Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires presentó dos vinos de la cosecha 2026 elaborados en el viñedo experimental de la Casona San Adolfo en el Valle Bonaerense del Río Colorado. Esta iniciativa pública busca evaluar la adaptación de variedades y aportar información técnica para impulsar la vitivinicultura en una región con escasa tradición reciente en la actividad.

Vinos de estreno: características y cifras

Las dos etiquetas divulgadas corresponden a un tinto blend y a un blanco mono varietal, que funcionan como muestra inicial de los ensayos realizados. El Blend 2026 combina Merlot (47 %), Malbec (42 %), Ancellotta (6 %) y Pinot Noir (5 %) y tuvo una crianza de 6 meses en barricas de roble de tercer uso.

El Gewürztraminer 2026 fue elaborado íntegramente con esa variedad y se destaca por notas aromáticas de frutas tropicales, flores y especias. La vendimia fue manual y ambos vinos pasaron por un proceso de crianza en barrica que busca aportar estructura y balance a los perfiles aromáticos.

Primera cosecha y rendimiento

La primera elaboración del viñedo experimental permitió obtener 1.040 litros de vino, equivalentes a 1.300 botellas, en una cosecha que marca el inicio de una serie de ensayos. Las vendimias de las variedades tempranas se realizaron los días 26 y 27 de febrero y las de los cepajes tardíos el 4 y 5 de marzo, con seguimiento a cargo del enólogo César Cárdenas y la operación de Federico Mamani.

Esos volúmenes permiten medir rendimientos y extraer conclusiones iniciales, aunque el Ministerio aclara que hacen falta más campañas para consolidar tendencias. La evaluación anual pretende contrastar datos cuantitativos de rendimiento con apreciaciones cualitativas sobre la aptitud de cada variedad.

Por qué importa para el sur bonaerense

El proyecto tiene un objetivo productivo y social: promover la diversificación productiva y generar alternativas para el arraigo rural en el sur de la provincia. Según el ministro Javier Rodríguez, la iniciativa se plantea como una herramienta para que los productores dispongan de datos y capacidades técnicas antes de tomar decisiones de inversión.

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Recuperar la memoria vitivinícola de la región y ofrecer opciones de agregado de valor son dos motores de la política pública que impulsa el viñedo experimental. La marca elegida —Casona San Adolfo, Pioneros del Riego— busca reconocer a quienes históricamente forjaron la actividad en el valle y vincular pasado y futuro productivo.

Investigación, capacitación y articulaciones

El viñedo experimental incluye ensayos con ocho variedades y protocolos de manejo que serán compartidos con productores interesados de la zona de riego de CORFO. Además de generar datos de campo, el proyecto incorpora acciones de capacitación orientadas a poda, manejo, cosecha y elaboración para crear capacidades locales.

La iniciativa se articula con actores como INTA Patagonia, la Dirección de Fruticultura provincial y la Asociación Cooperadora del Campo Piloto de CORFO Río Colorado, que gestionó operativa y financieramente el proyecto. El objetivo institucional es que la información técnica y la capacitación se traduzcan en decisiones productivas y en oportunidades para pequeños productores sin bodega propia.

Proyecciones y desafíos

Entre las proyecciones figura la posible construcción de una bodega en la Casona San Adolfo para ampliar capacidades de elaboración y prestar servicios a terceros. Los responsables del proyecto advierten que, si bien los resultados del tercer año son promisorios, hacen falta datos del cuarto y quinto año para confirmar la estabilidad de rendimientos y la calidad de los vinos.

El Estado asume un rol activo en la generación de conocimiento que luego pueda ser aprovechado por el sector privado mediante inversiones y cadenas de valor locales. La intención es que la experiencia no quede circunscripta al campo piloto sino que funcione como plataforma para diversificar la matriz productiva del sur bonaerense.

Qué sigue: escalabilidad y transferencia

Los próximos pasos contemplan la presentación de las restantes etiquetas experimentales y la profundización de la vinculación con bodegas y productores regionales. También está previsto seguir registrando resultados técnicos y organizar instancias de transferencia tecnológica para facilitar la adopción de la vitivinicultura en la zona.

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Para los productores locales, la principal aportación será contar con información técnica que permita comparar variedades y sistemas de manejo antes de incorporar un nuevo cultivo. Según las autoridades, esa combinación de datos, capacitación y articulación institucional es la clave para transformar un ensayo público en alternativas productivas rentables y sostenibles para la región.

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