Aumento del 250% en importaciones de maquinaria agrícola usada eleva riesgo de ingreso de plagas

En lo que va de 2026, ingresaron más del triple de máquinas que en 2025. Por eso, Senasa tuvo que aumentar las inspecciones y los controles fitosanitarios en el puerto de Zárate.

La llegada masiva de maquinaria agrícola usada al país vuelve a tensionar la relación entre comercio exterior e integridad sanitaria.

Más allá del debate industrial, el foco prioritario es la prevención de plagas que podrían afectar la producción, las exportaciones y la inocuidad alimentaria.

Senasa difundió un informe que encendió las alarmas sobre el volumen de equipos importados en lo que va del año.

Según el organismo, ingresaron 214 maquinarias, un aumento del 250 % respecto al mismo periodo de 2025, cuando se fiscalizaron 61 unidades.

Controles fitosanitarios y requisitos

La normativa para la importación exige condiciones estrictas para evitar el ingreso de plagas y residuos agrícolas que acompañen a los equipos.

Como explicó el Senasa, el objetivo es cumplir la Autorización Fitosanitaria de Importación (AFIDI) y garantizar la limpieza y certificación previa.

Requisitos clave de la AFIDI

  • Limpieza externa e interna de la maquinaria.
  • Ausencia de suelo y restos vegetales.
  • Tratamientos cuarentenarios aprobados por Argentina.
  • Certificado fitosanitario emitido por la autoridad del país de origen.

El incremento de inspecciones en la terminal portuaria de Zárate responde justamente a esa exigencia de control documental y físico.

Personal del Centro Regional Buenos Aires Norte realiza revisiones exhaustivas para prevenir la introducción de plagas y proteger el patrimonio fitosanitario nacional.

Impacto en la industria y la cadena agroalimentaria

Las importaciones de equipos usados aparecen entre varios factores que afectan a fabricantes locales, además de plantear un riesgo sanitario tangible.

Si máquinas contaminadas ingresan al país, las consecuencias pueden ir desde brotes de plagas hasta restricciones comerciales que dañen a productores y exportadores.

La mayoría de las maquinarias proviene de Estados Unidos y la Unión Europea, según el Senasa, lo que obligará a reforzar el control en origen y llegada.

Para importadores y contratistas la recomendación es exigir la documentación y los tratamientos previos estipulados por la AFIDI antes del embarque.

La vigilancia constante y la coordinación entre autoridades, puertos y privados serán clave para equilibrar la demanda de equipos y la protección del sistema agroalimentario.

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