Siete emprendimientos argentinos fueron seleccionados para integrar la segunda edición del programa de aceleración FoodRise, la iniciativa regional de agrifoodtech impulsada por Eatable Adventures con apoyo de BID Lab. Esta presencia representa más de la mitad de las 12 startups elegidas entre 131 postulaciones, una señal del dinamismo del ecosistema local.
La presentación de la nueva cohorte se realizó durante el bootcamp Acceleration Week 2026, celebrado del 26 al 28 de octubre en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires. El evento reunió a empresas, inversores y medios para validar proyectos y fomentar conexiones comerciales.
Startups argentinas que marcaron la agenda
Las siete firmas nacionales seleccionadas son Unibaio, Qumir Nano, Abydos Bioscience, Pepton, Zavia Bio, Agrosintex y EQUSLAC, y abarcan desde bioinsumos hasta alimentos funcionales. Sus propuestas ponen el foco en reducir el uso de agroquímicos, diseñar proteínas y desarrollar alternativas para la salud animal y la nutrición.
Unibaio trabaja con microcápsulas biodegradables a partir de residuos de caparazón de camarón para mejorar la absorción de fitosanitarios y permitir una reducción del uso de agroquímicos. Qumir Nano combina microorganismos y nanotecnología para crear bio-nanopartículas orientadas a fungicidas y bioestimulantes de menor impacto ambiental.
Abydos Bioscience produce aceites y grasas por fermentación de precisión con microorganismos para ofrecer ingredientes más estables frente a la volatilidad climática y de precios. Pepton desarrolla proteínas antimicrobianas para salud animal, con un foco inicial en el tratamiento de la mastitis bovina que genera pérdidas relevantes en la lechería.
Zavia Bio integra inteligencia artificial y biología sintética para diseñar proteínas aplicables a cultivos, con desarrollos como bioestimulantes para soja y trigo y un bioherbicida experimental. Agrosintex propone BAMAX, un aditivo natural que reduce emisiones de metano en rumiantes y mejora la eficiencia digestiva, orientado a mayor productividad y sostenibilidad.
EQUSLAC, la startup riocuartense, produce leche de burra congelada y liofilizada como alternativa para niños con alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV). Su ingreso a FoodRise le abre puertas a mentorías, pilotos y la chance de competir por una inversión inicial de USD 100.000.
Por qué este programa importa para la seguridad alimentaria
FoodRise busca que la innovación se valide en cadenas reales y se traduzca en soluciones accesibles para productores y consumidores vulnerables, no sólo en prototipos. En la primera edición, las startups realizaron más de 60 pilotos de campo junto a empresas del sector, lo que demuestra la apuesta por la validación práctica.
El dato regional es relevante: el Cono Sur concentra el 17 % de las exportaciones agroalimentarias del mundo pero capta apenas el 5 % de la inversión global en agrifoodtech. Reducir esa brecha es clave para escalar tecnologías que mejoren la productividad, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de las cadenas de valor.
Cómo es la aceleración de FoodRise
El Programa de Aceleración es gratuito, dura 16 semanas y combina mentorías estratégicas, validación tecnológica, vinculación con empresas y acceso a inversores para startups de base científica en etapa temprana. Los equipos también tienen la posibilidad de desarrollar proyectos piloto y obtener visibilidad internacional.
Eatable Adventures aporta su experiencia en más de 50 programas de aceleración y la aceleración de más de 400 startups a nivel global, lo que potencia las conexiones con la industria y el capital. Según los organizadores, la metodología inmersiva busca convertir capacidades científicas y productivas de la región en soluciones con impacto real.
Equslac y la apuesta por la leche de burra
Equslac propone una matriz láctea alternativa con tolerancia digestiva y sabor suave para bebés y niños con APLV, disponible en presentaciones congelada y liofilizada con Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA). La liofilización facilita el transporte y la distribución al eliminar la necesidad de cadena de frío, una ventaja logística relevante.
La empresa sostiene una tolerabilidad clínica de entre 82 % y 100 % en pacientes pediátricos con APLV, cifras que podrían posicionar su producto frente a fórmulas hidrolizadas menos aceptadas por sabor. Sin embargo, transformar la propuesta en una alternativa escalable exige más investigación, certificación regulatoria y construcción de cadenas de suministro confiables.
En el mapa de innovación alimentaria regional, el desarrollo de nuevos alimentos gana espacio: el 36,7 % de las empresas relevadas trabaja en alternativas para la industria alimentaria. Esa tendencia refleja la búsqueda de diversificación de la oferta y respuestas a demandas nutricionales emergentes.
Del total de 131 postulaciones, fueron seleccionados 12 emprendimientos, equivalentes al 9,2 % de los proyectos presentados, lo que evidencia la competitividad del proceso. Para el ecosistema local, la segunda cohorte de FoodRise representa una oportunidad concreta para convertir innovación científica en soluciones productivas y exportables.


