El ministro de Economía, Luis Caputo, publicó en sus redes sociales que las exportaciones del sector pesquero crecieron un 32% en valor y alcanzaron los US$867 millones en el primer cuatrimestre del año. En el mismo mensaje en la plataforma X, destacó además un aumento del 28% en volumen, con 249.412 toneladas exportadas entre enero y abril respecto al mismo periodo del año anterior. Señaló que entre los productos que más aumentaron sus despachos figuran el pescado fresco o refrigerado (45%), los moluscos congelados (43%), las preparaciones y conservas (27%) y los crustáceos congelados (20%). Según Caputo, los principales destinos de estas ventas fueron Estados Unidos, China, España y Brasil.
Frente a estas cifras oficiales, representantes del sector pesquero relativizaron la interpretación de esos datos. Empresarios y cámaras del rubro consultados por este medio afirmaron que el repunte se explica principalmente por una mayor disponibilidad de calamar Illex en los primeros meses del año y no por una mejora estructural de la actividad. Subrayaron que la industria continúa enfrentando problemas de rentabilidad derivados de factores de costo y operativos que no se resuelven con un aumento puntual de exportaciones o volúmenes.
Desde la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca), su presidente Eduardo Boiero vinculó el salto exportador a la dinámica específica del calamar Illex. Las estadísticas analizadas por Capeca y basadas en datos del Indec muestran que las exportaciones pesqueras totalizaron US$905,7 millones en el primer cuatrimestre, un 38,3% más que en igual período del año anterior, con 245.183 toneladas enviadas al exterior. De ese total, el calamar Illex representó alrededor de US$405 millones, es decir cerca del 45% de las ventas externas del sector. Las exportaciones de Illex crecieron 43,4% en valor y 43,5% en volumen, impulsadas especialmente por un aumento de las compras chinas del 68,7%.
Boiero explicó que la abundancia del calamar responde a su comportamiento biológico y a condiciones ambientales variables. Se trata de una especie de ciclo anual cuya presencia y rendimiento pueden fluctuar con rapidez: nace, se reproduce y muere en el mismo año, y su disponibilidad se ve afectada tanto por la presión de pesca como por factores ambientales y por capturas fuera de la Zona Económica Exclusiva. En el período señalado, la mayor captura del stock sur patagónico entre enero y abril elevó las estadísticas del primer cuatrimestre, mientras que el año anterior la pesca del Illex se concentró en la segunda parte de la temporada.
Por eso, según Boiero, los números altos en exportaciones y volumen en ese lapso no deben entenderse automáticamente como una mejora en la salud económica de las empresas. “Más captura y más dólares exportados no son sinónimo de ganancias”, señaló: una mayor producción puede incluso generar pérdidas si los costos operativos son muy altos o se combinan con otros problemas. El dirigente sostuvo que la principal dificultad actual del sector es la falta de rentabilidad.
Entre los factores que deterioran la rentabilidad, las empresas destacaron el encarecimiento del gasoil, los conflictos sindicales que paralizaron parte de la actividad y la continuidad de los derechos de exportación. Respecto a estos últimos, reclamaron su eliminación; actualmente las empresas pagan entre 3% y 9% en retenciones, según la especie y la presentación del producto. Según las cámaras empresarias, el problema central no es la demanda externa ni la cantidad capturada, sino una estructura de costos que hizo inviable a varios segmentos de la flota, con especial gravedad en la flota fresquera con base en Mar del Plata.
En concreto, Boiero describió que la flota fresquera está en crisis: “Los números no dan”, afirmó. Cuando se analizan exclusivamente las estadísticas de exportación, los porcentajes de crecimiento pueden inducir a pensar que el sector está mejorando, pero la situación real de muchas empresas demuestra lo contrario. Aun con incrementos en volumen y valor exportado, la combinación de mayores gastos operativos y la carga impositiva pueden impedir la obtención de ganancias.
Además, el dirigente advirtió que un fenómeno similar al observado con el calamar podría ocurrir en los próximos meses con el langostino. Previó que, al conocerse los datos de mayo, junio y julio, podría aparecer un fuerte salto interanual en las exportaciones, ya que el año anterior la captura fue prácticamente nula hasta agosto. Sin embargo, reiteró que una mayor captura de langostino no necesariamente se traducirá en una mejora económica para las empresas, por las mismas razones de costos y rentabilidad antes señaladas.
En síntesis, las cifras oficiales sobre el primer cuatrimestre muestran un aumento en valor y volumen de las exportaciones pesqueras y ponen en evidencia la fuerte incidencia de una sola especie —el calamar Illex— en ese resultado. Las cámaras del sector reconocen el crecimiento en términos agregados, pero subrayan que se trata de un fenómeno ligado a la disponibilidad temporal del recurso, influido por factores biológicos y ambientales, y que no resuelve problemas estructurales como el aumento de costos, las dificultades laborales y la presión tributaria. Para los operadores, la recuperación sostenible del sector pasa por abordar la estructura de costos y la rentabilidad de las empresas, más que por celebrar variaciones puntuales en el comercio exterior.


