El presidente Javier Milei volvió a colocar al agro en el centro de su propuesta económica y ratificó que la eliminación de las retenciones sigue siendo un objetivo de gestión prioritario. Esta intención vuelve a abrir el debate sobre cómo compensar ingresos fiscales con crecimiento y nuevas inversiones en sectores como minería y energía.
La declaración fue dada en una entrevista al diario Río Negro, donde Milei vinculó la reducción de impuestos con la consolidación del orden fiscal. El Presidente aseguró que las bajas tributarias ya ejecutadas no comprometen el equilibrio de las cuentas públicas.
MILEI Y LAS RETENCIONES
El mandatario afirmó que el ajuste del gasto público es la condición para poder bajar la presión tributaria sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. Según Milei, haber recortado el gasto devolvió recursos al sector privado y permitió que la economía retomara inversiones voluntarias.
En la charla, destacó que desde su gestión se redujeron impuestos por el equivalente a 2,5 puntos del PBI y que la política fiscal se mantiene firme. También mencionó que el recorte del gasto público alcanzó a alrededor de 15 % del PBI, lo que, a su juicio, fue expansivo para la actividad.
EL AGRO, UNA PRIORIDAD PARA LA ECONOMÍA
Milei defendió que el campo, además de ser el motor de exportaciones, paga una carga tributaria comparativamente mayor por las retenciones y que esa situación es una “injusticia” a corregir. Para el Gobierno, quitar esa carga permitirá expandir la producción y mejorar la competitividad de toda la economía.
El Presidente subrayó que el agro llegó a generar casi la totalidad de las divisas netas y que hoy aporta aún más de la mitad de las mismas, por lo que su despegue es clave para el crecimiento. Esa tesis sitúa al sector como pilar para ampliar empleo, divisas y actividad local en los próximos años.
MINERÍA Y ENERGÍA COMO MOTORES DE INVERSIÓN
Para compensar la menor recaudación que implicaría la eliminación de retenciones, Milei apuesta a una ola de inversiones en minería y energía impulsadas por el RIGI. El Presidente afirmó que ya hay aprobadas inversiones por más de USD 46.000 millones y proyectos en evaluación por más de USD 100.000 millones.
Si se cumplen las expectativas, el Ejecutivo calcula que las iniciativas sumarán más de USD 150.000 millones y generarán empleo y mayor exportación de recursos y energía. No obstante, esas proyecciones aún dependen de factores globales, permisos ambientales y la capacidad de ejecución local.
RIESGOS Y FACTORES A CONSIDERAR
La propuesta de eliminar retenciones y confiar en inversiones masivas para reemplazar ingresos presenta interrogantes sobre su ritmo de implementación y distribución regional de beneficios. Expertos señalan que la transición fiscal requerirá controles estrictos sobre el gasto y garantías de que las inversiones privadas efectivamente materialicen exportaciones y empleo.
Además, la concentración de expectativas en minería y energía obliga a evaluar impactos ambientales y sociales en provincias receptoras de proyectos. La adhesión de territorios al RIGI reduce barreras a la llegada de capital, pero también intensifica la necesidad de marcos regulatorios claros y participación local.
INFRAESTRUCTURA Y RIEGO: QUÉ PROPONE EL GOBIERNO
Respecto al desarrollo de una nueva frontera agrícola en la Patagonia con obras de riego, Milei descartó que el Estado planifique o dirija inversiones puntuales y propuso dejar la decisión en manos del sector privado. El argumento oficial es que el Gobierno debe “nivelar la cancha” y ofrecer estabilidad jurídica y económica para atraer inversión privada.
Esta postura implica que proyectos de riego y obras de infraestructura deberán ser impulsados por empresas y productores, apoyados por garantías y condiciones de mercado. Queda por ver cómo se coordinarán inversiones privadas con políticas públicas de ordenamiento territorial y protección del recurso hídrico.
CONCLUSIÓN: ENTRE PROMESAS Y REALIDADES
La reafirmación de Milei sobre la eliminación de las retenciones y la apuesta al RIGI reconfiguran la agenda del agro y la política económica para los próximos años. El resultado dependerá de la capacidad del Gobierno para traducir anuncios en inversiones concretas, empleo y compensaciones fiscales sostenibles.
Para productores y sectores regionales la noticia tiene un doble efecto: expectativa por menores cargas tributarias y cautela por los plazos y garantías de las inversiones prometidas. En un escenario volátil, el diálogo entre Estado, provincias y privados será clave para que las medidas impulsen crecimiento sin desorden fiscal ni conflictos territoriales.



