Argentina recupera protagonismo en las exportaciones de carne equina en 2026
Argentina volvió a consolidarse como el segundo mayor exportador mundial de carne equina durante el primer semestre de 2026, detrás de Mongolia y por delante de países como Bélgica y Polonia. Este repunte, medido tanto en volumen como en valor, refleja cambios en la demanda internacional y mejoras en la cadena productiva local.
La noticia importa porque la carne equina es un segmento chico pero estratégico del complejo cárnico argentino, con mercados muy exigentes en estándares sanitarios y de bienestar animal. Además, el avance en este rubro aporta divisas para zonas rurales y visibiliza prácticas de trazabilidad que pueden replicarse en otros productos agroindustriales.
Según la coordinación de equipos de la Secretaría de Agricultura y con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y TradeMap, Argentina exportó 7.070 toneladas de carne equina entre enero y junio de 2026. Ese volumen representa un incremento del 10 % respecto del mismo periodo de 2025, cuando se despacharon 6.418 toneladas.
El crecimiento en volumen estuvo acompañado por un salto notable en el valor de las ventas externas, que subió un 42 % en términos interanuales. En valor acumulado del primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron US$29,6 millones FOB, frente a US$20,9 millones en igual periodo de 2025.
Contexto del mercado global y evolución histórica
El mercado mundial de carne equina muestra una tendencia a la baja en las últimas dos décadas: pasó de 157.238 toneladas comercializadas en 2006 a 93.689 toneladas en 2025, una reducción cercana al 40 %. Argentina, pese a esa contracción global, se mantiene como uno de los suministradores relevantes del mercado internacional.
Comparativamente, las exportaciones argentinas descendieron desde 35.097 toneladas en 2006 hasta 11.542 toneladas en 2025, aunque el país logró conservar su posición como proveedor clave para varios destinos. En la última década (2016-2025) el promedio anual de ventas externas fue de 15.613 toneladas con un valor FOB promedio de US$52,6 millones.
En el primer semestre de 2026 el crecimiento mensual se apoyó en aumentos en enero (34 %), marzo (22 %), abril (12 %) y mayo (19 %), mientras que junio mostró una leve caída interanual del 2 % con 1.161 toneladas exportadas. El valor promedio acumulado en 2026 se ubicó en alrededor de US$3.450 por tonelada, con picos de precio por tonelada superiores al promedio histórico.
En 2025 el valor unitario alcanzó US$3.570 por tonelada, por encima del promedio de la serie que fue de US$3.373 por tonelada, lo que indica una mejora en la ecuación económica del negocio pese a la menor oferta global.
Destinos y concentración del comercio
Bélgica fue el principal destino para la carne equina argentina en el primer semestre de 2026, concentrando el 47 % del volumen y el 48 % del valor FOB, equivalentes a US$14,1 millones. Le siguieron Países Bajos con el 16 % del volumen (US$3,97 millones) y Japón con el 4 % del volumen (US$1,4 millones).
Estos tres mercados representaron aproximadamente el 67 % de las toneladas exportadas y el 66 % del valor durante el periodo, lo que evidencia una elevada concentración geográfica de la demanda. Ese patrón obliga a los exportadores argentinos a mantener altos estándares y relaciones comerciales estables con los importadores europeos y asiáticos.
El sector productivo y comercial, representado por referentes como Tito Lowestein, destaca que la producción de carne equina suele ser una actividad “residual” dentro del sistema ganadero, basada en animales que finalizan su vida útil para labores de trabajo. Al mismo tiempo, subraya la importancia de la trazabilidad y el cumplimiento de requisitos sanitarios para conservar el acceso a mercados exigentes como la Unión Europea.
Desde 2016, la cadena trabajó en programas de mejora de trazabilidad, inocuidad y bienestar animal, además de inversiones en infraestructura, tecnología y capacitación con apoyo de instituciones europeas. Entre las medidas implementadas figuran la identificación por microchip, la receta veterinaria electrónica y el registro de tratamientos veterinarios para garantizar la trazabilidad y la aptitud para exportar a la UE.
La producción destinada a exportación se concentra en establecimientos habilitados como Frigorífico Lamas, Ifibá SA y La del L S.A., que cumplen normas sanitarias y de bienestar para ingreso a los mercados internacionales. El sector también participa en proyectos de investigación y bienestar animal con organizaciones como Respectful Life y universidades, buscando mejorar la condición de los animales y la legitimidad social del comercio.
Para los productores rurales, mantener el acceso a mercados como Bélgica y Países Bajos implica sostener controles y costos adicionales, pero también la posibilidad de ingresos estables para animales que ya no se utilizan en labores de campo. En ese escenario, la carne equina aparece como un producto de nicho con potencial de recuperación si se preservan las condiciones sanitarias y de bienestar exigidas por los compradores.
En resumen, la recuperación de Argentina como segundo exportador mundial en el primer semestre de 2026 combina factores de demanda externa y mejoras regulatorias internas que fortalecen la competitividad del sector. El desafío ahora es sostener esos avances en valor y trazabilidad para convertir la reactivación en una oportunidad sostenible para las economías rurales.



