Argentina se perfila como segundo exportador mundial de maíz, desplazando a Brasil por primera vez

Se venderían al exterior 45 millones de toneladas del cereal contra 42 millones de toneladas del país vecino; la expansión de las plantas de bioetanol y de la producción animal en Mato Grosso absorben la producción brasileña

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El auge del etanol de maíz en Mato Grosso redefine el mercado regional y tensiona las exportaciones

Brasil apunta a un récord histórico de consumo interno de maíz y el centro de la transformación es el estado de Mato Grosso, donde se concentra el desarrollo de plantas de etanol de maíz. Este cambio estructural combina la demanda creciente de la industria de proteínas animales con la rápida expansión del uso del maíz para biocombustibles.

Según proyecciones sectoriales, el consumo interno de maíz en Brasil podría alcanzar los 104,8 millones de toneladas, un volumen que refleja tanto la demanda alimentaria como la industrial. Ese empuje interno ocurre en paralelo a estimaciones oficiales que sitúan a la próxima campaña como potencialmente récord en producción.

¿Por qué importa para el mercado global?

La Conab coloca la producción de maíz de la campaña 2026/27 en torno a los 148 millones de toneladas, frente a los 139 millones proyectados por el USDA, lo que amplía la oferta esperada pero también plantea un reordenamiento del destino del grano. Si una porción cada vez mayor del volumen se queda en Brasil para abastecer plantas de etanol y de proteína animal, la disponibilidad para exportación se reduce y los precios internacionales pueden reaccionar.

En ese escenario, Mato Grosso aparece como actor clave: concentra entre el 70 % y el 79 % de la producción nacional de etanol de maíz y hoy funciona con más de 14 plantas en operación. El estado además registra una producción anual de etanol que supera los 6.700 millones de litros y consume más de 14 millones de toneladas de maíz por año.

La principal planta del país se encuentra en Sinop y es la empresa Inpasa, según el Instituto Mato-grossense de Economia Agropecuária (IMEA), que advierte que la demanda estatal podría crecer aún más. El IMEA estima un escenario de consumo interno en Mato Grosso cercano a las 22 a 27 millones de toneladas si se concretan las nuevas inversiones en plantas de etanol.

Impacto sobre exportaciones y la posición de Argentina

La mayor internalización del maíz en Brasil genera una ventana de oportunidad para Argentina, que podría consolidarse como segundo exportador mundial si mantiene el ritmo actual de ventas. El USDA proyecta que Argentina podría superar los 45 millones de toneladas de exportaciones, frente a los 42 millones esperados para Brasil.

Hoy la Argentina tiene declaradas ventas al exterior de la campaña 2025/26 por cerca de 35 millones de toneladas y las compras de la exportación ascienden a un total de 39 millones de toneladas, lo que muestra una posición comercial activa y demandada. Además, operadores locales estiman que los embarques para agosto-septiembre podrían llegar a un máximo de 10 millones de toneladas en función de la demanda internacional.

Los compradores del norte de África han incrementado su interés en el maíz argentino tras la menor oferta disponible desde Ucrania, lo que potencia la competitividad de precio y volumen del cereal nacional. Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC, subraya que esa demanda es un factor clave para las ventas y las negociaciones bilaterales que ya comenzaron.

El desplazamiento de volúmenes hacia usos industriales en Brasil tensiona la logística y la cadena de valor en ambos países, con implicancias para puertos, silos y fletes. Productores, exportadores y autoridades deberán coordinar medidas para evitar cuellos de botella que encarezcan la mercadería y reduzcan márgenes en origen.

Riesgos y señales para los productores y la cadena

El consumidor final y los productores de proteína animal también resultan afectados, ya que los precios locales del maíz son sensibles a cambios de demanda interna e industrial. Si el maíz destinado al etanol compite directamente con la alimentación animal, el sector porcino y avícola podría enfrentar mayores costos de insumos y presión sobre rentabilidades.

Las inversiones en etanol ofrecen valor agregado y generan empleo en regiones como Mato Grosso, pero también implican un reequilibrio del mercado que requiere políticas claras. La coordinación entre incentivos a biocombustibles, abastecimiento interno y compromisos de exportación será clave para evitar efectos adversos en la seguridad alimentaria y en la competitividad internacional.

Para productores y acopiadores, la estrategia pasa por ajustar decisiones de comercialización y cobertura ante una mayor volatilidad de la oferta. En el corto plazo, la atención estará puesta en la evolución de las siembras, los rendimientos de la safrinha y las señales de demanda desde plantas industriales y mercados internacionales.

En definitiva, el avance del etanol de maíz en Brasil reconfigura un mapa regional donde la disponibilidad para exportación puede reducirse y abrir espacio para que la Argentina gane cuota de mercado. El desafío inmediato es equilibrar crecimiento industrial, competitividad exportadora y condiciones favorables para productores y consumidores.

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