Persisten diferencias en el Mercosur por disputa sobre cuota clave para exportaciones de carne vacuna

La Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay todavía no acordaron cómo distribuir las 99.000 toneladas que podrán ingresar a la Unión Europea con arancel preferencial; el sector privado inició una nueva ronda de conversaciones

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Mercosur sin acuerdo para repartir 99.000 toneladas de carne hacia la Unión Europea

En la asamblea del Foro Mercosur de la Carne (FMC) celebrada durante la Rural del Prado 2026, las entidades privadas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay acordaron profundizar el diálogo para encontrar una alternativa de distribución. Tras el encuentro en Montevideo, las organizaciones subrayaron la necesidad de que los certificados emitidos por cada país sean compartidos de manera transparente y en un marco institucional.

El nudo de la discusión es la asignación interna de la cuota conjunta de 99.000 toneladas con arancel preferencial para la Unión Europea, un volumen cuyos criterios de reparto todavía no están definidos por los Estados parte. Mientras persista la falta de consenso político, el sector privado continuará negociando y proponiendo alternativas técnicas para evitar que el beneficio se concentre de forma desigual entre los socios.

Por qué esta cuota es estratégica para el sector

La apertura a la UE representa una oportunidad de mercado con mayor precio relativo y reglas comerciales estables, por lo que la distribución de la cuota tiene impacto directo en ingresos y planificación de la cadena frigorífica. Además, la cuota tiene un arancel intracuota del 7,5 % y su entrada en vigencia gradual obliga a coordinar embarques y certificaciones para maximizar su utilización.

Para 2026 se habilitaron 11.000 toneladas por tratarse de un año de aplicación parcial, con un incremento progresivo hasta alcanzar las 99.000 toneladas en 2031, lo que convierte a la decisión en un factor de mediano plazo para inversiones y logística. En este contexto, cualquier distribución que favorezca a un socio sobre otro puede alterar competitividad, empleo y divisas en cada país, por lo que la negociación adquiere ribetes políticos además de técnicos.

Mecanismos provisionales y puntos de conflicto

Ante la ausencia de un mecanismo definitivo, la administración del contingente se realiza de forma transitoria bajo el sistema de “first come, first served”, lo que implica que las certificaciones que llegan primero consumen el cupo disponible. Este esquema genera inquietud porque tiende a beneficiar a quienes tienen mayor capacidad inmediata de embarque y certificados listos, en vez de distribuir equitativamente según peso productivo o necesidad industrial.

Otro foco de tensión es la certificación y la transparencia de los registros, razón por la cual el Foro enfatizó que los documentos emitidos por cada país deben ser compartidos públicamente en un marco institucional. Sin esa visibilidad, se multiplican las sospechas sobre preferencia por ciertos exportadores y se dificulta la trazabilidad que exige la UE para sus compras.

Impacto diferenciado entre los socios y la suspensión a Brasil

Hasta la suspensión de importaciones brasileñas por parte de la UE el 3 de septiembre, Brasil era el principal proveedor dentro del bloque, con 107.434 toneladas enviadas en 2025, mientras que la Argentina exportó 62.500 toneladas el mismo año, según la Bolsa de Comercio de Rosario. Esa medida europea, motivada en parte por preocupaciones sobre el uso de antimicrobianos y controles sanitarios, complica aún más la negociación interna sobre cómo repartir la nueva cuota conjunta.

Si Brasil permanece limitado en sus envíos, la distribución efectiva de la cuota podría verse redefinida en la práctica, con oportunidades para Argentina, Uruguay y Paraguay de ganar mercado en el corto plazo. Al mismo tiempo, una solución apresurada sin normas claras podría generar litigios comerciales y problemas sanitarios que afectarían la sustentabilidad de las exportaciones a la UE.

Qué propone el sector privado y próximos pasos

El FMC, que agrupa a entidades como la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentina, ABIEC y organizaciones de Uruguay y Paraguay, fijó una agenda de trabajo para formular alternativas que consideren las particularidades de cada país. En la declaración conjunta, el Foro insistió en la importancia del rol privado en la elaboración de un mecanismo que contemple capacidad productiva, industrialización y equidad entre socios.

En paralelo a las negociaciones técnicas, hubo cambios en la conducción de espacios privados vinculados al proceso, con Mario Ravettino asumiendo la presidencia del Foro Mercosur de la Carne y Martín Rapetti al frente de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur. La combinación de liderazgo renovado y trabajo técnico apunta a un nuevo intento por alcanzar un acuerdo antes del plazo que fijaron los cancilleres para volver a resolver políticamente la distribución.

Qué se debe mirar en las próximas semanas

Será clave monitorear si los gobiernos avanzan hacia una norma de reparto conjunta o si continúan delegando en ámbitos privados la elaboración de un criterio operativo y transparente. También habrá que seguir la evolución de la certificación sanitaria de Brasil y cualquier señal desde Bruselas sobre la reapertura de sus compras, que puede alterar los equilibrios en la distribución del cupo.

En definitiva, la decisión sobre cómo repartir las 99.000 toneladas no es solo técnica sino también política y económica, y su resolución definirá quiénes accederán a un mercado europeo con mayor valor agregado. El sector y los gobiernos tienen por delante la tarea de acordar reglas claras y publicables para evitar distorsiones y garantizar que la cuota favorezca la competitividad regional.

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