En los últimos días de agosto se realizó una nueva reunión de paritarias entre el gremio, las cámaras empresariales y la Secretaría de Trabajo de la Nación para negociar ambos Convenios Colectivos de Trabajo del sector vitivinícola.
La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) informó que la negociación busca cerrar una recomposición salarial frente al desfasaje acumulado por la inflación.
Detalles de la oferta y la contraoferta
El sector empresario planteó una propuesta de 1,3 % por mes para cada mes desde septiembre de 2026 hasta febrero de 2027, argumentando las dificultades que atraviesa la industria.
En la sesión anterior, FOEVA había solicitado una suba de 2,5 % mensual para el mismo período y luego presentó una contraoferta de 4,8 % bimestral para intentar recuperar poder adquisitivo.
Una propuesta bimestral de 4,8 % equivale, en términos aproximados, a un aumento de 2,4 % mensual si se descompone de manera lineal, lo que muestra la distancia que hoy separa a las partes.
Tras la presentación de la contraoferta, las cámaras empresariales pidieron un cuarto intermedio para trasladar las cifras a sus representados y evaluar viabilidad financiera.
Por qué la negociación importa para la cadena vitivinícola
El resultado de estas paritarias impacta directamente en el ingreso de miles de trabajadores y en la capacidad de compra de las comunidades rurales que dependen de la actividad vitivinícola.
Además, un acuerdo por debajo de la inflación puede presionar la rotación laboral en cosecha y en plantas, mientras que un ajuste alto puede trasladarse a costos de producción y precios al consumidor.
“Nuestra prioridad es que los salarios no sigan perdiendo poder adquisitivo”, afirmó Daniel Romero, secretario de prensa de FOEVA, y ratificó el compromiso del gremio con la defensa de los salarios del sector.
Las partes acordaron retomar las negociaciones el jueves 3 de septiembre de 2026, fecha en la que se evaluará si hay margen para acercar posiciones sin afectar la viabilidad de las empresas.
Si no se avanza en un acuerdo, el conflicto podría profundizar tensiones laborales en plena campaña de elaboración y embotellado, aunque por ahora las conversaciones siguen abiertas y con voluntad de diálogo.
Palabra de Campo seguirá informando el desarrollo de las negociaciones y las posibles implicancias en precios, empleo y producción vitivinícola en la próxima ronda de conversaciones.




