Avance de cosecha reduce 6% la liquidación de divisas por exportaciones de granos y oleaginosas

La agroexportación informó que ingresaron US$2750 millones; en el acumulado anual fueron US$19.047, con una reducción del 12%, según informó CIARA-CEC

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La agroexportación argentina ingresó USD 2.750 millones en agosto, según el informe de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), y el aumento de embarques de maíz fue el factor clave detrás del movimiento. Los técnicos de la entidad atribuyen la suba a una buena cosecha y a la intensificación de ventas de productores hacia el mercado externo.

Aunque ese monto representa una caída mensual del 6 % respecto de julio, el acumulado anual de USD 19.047 millones muestra una variación compleja: es 12 % inferior al mismo periodo del año pasado pero, comparado con agosto de 2025, el mes implicó un aumento del 33 %. Esos datos reflejan una dinámica de corto plazo marcada por la estacionalidad de la cosecha y por decisiones comerciales de los productores ante el contexto macroeconómico.

La información es relevante porque las liquidaciones por exportaciones agrícolas son una fuente crítica de divisas para la economía argentina y afectan la oferta en el mercado local, la formación del precio y la capacidad de pago de insumos. Además, las ventas externas marcan señales sobre la liquidez de los productores y la velocidad de descarga en los puertos, elementos que inciden en la cadena logística y en los costos operativos.

Ciara-CEC subrayó que 2026 tiene el perfil de ser una campaña agrícola normal gracias a la ausencia de esquemas temporales que distorsionen las ventas, en contraposición con el año previo cuando el Gobierno redujo los derechos de exportación a 0 % para fomentar la liquidación de divisas durante una situación financiera tensa. Ese antecedente muestra cómo decisiones de política pueden acelerar o frenar la llegada de divisas según el incentivo fiscal creado para los productores.

Presión sobre puertos y logística por el maíz

Las terminales del Gran Rosario registraron en agosto un movimiento de camiones inusual, vinculado a una cosecha que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó en 64 millones de toneladas. Ese abastecimiento sostenido llevó, en una jornada de la semana pasada, a un ingreso de camiones superior en un 52 % respecto al mismo día de 2025, lo que exhibe la tensión operativa sobre muelles y playones.

Los analistas del mercado prevén que las exportaciones de maíz correspondientes a la campaña 2025/26 podrían ubicarse entre 43 y 45 millones de toneladas, volumen que de concretarse demandará coordinación entre exportadores, cámaras portuarias y rodados de transporte. La acumulación de camiones y la necesidad de descarga rápida obligan a optimizar turnos y a priorizar infraestructura para evitar demoras que encarezcan la exportación.

Para productores, un marco sin cambios abruptos en la fiscalidad favorece decisiones de venta más racionales y debería moderar picos de oferta que presionan precios locales en momentos puntuales. Para el Gobierno y para el mercado cambiario, el desafío es transformar esos flujos en divisas líquidas sin generar incentivos distorsivos que vuelvan a alterar el calendario de liquidaciones.

En las próximas semanas será clave seguir la velocidad de las liquidaciones mensuales, la evolución del precio internacional del maíz y las condiciones climáticas que puedan afectar la logística de cosecha y embarque. Esos tres factores determinarán si el aumento de agosto se sostiene y cómo impactará en la oferta doméstica, en los puertos y en las cuentas externas del país.

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