Los precios de la soja subieron este lunes en la Bolsa de Chicago tras comentarios técnicos recogidos en la primera jornada del seguimiento de campo de ProFarmer 2026, que despertaron dudas sobre el rendimiento en zonas clave del Medio Oeste de EE. UU. El contrato de septiembre cerró en US$ 441,29 por tonelada y el de noviembre avanzó US$ 8,63 hasta quedar en US$ 446,80 por tonelada.
La noticia importa porque cualquier revisión a la baja en los rindes estadounidenses cambia las proyecciones globales de oferta y puede repercutir en los precios internacionales de alimentos y biocombustibles. Los operadores buscan pistas en campo que confirmen si las estimaciones oficiales del USDA deben ajustarse nuevamente, lo que aumentaría la volatilidad.
Los técnicos en ruta reportaron que la combinación de lluvias intensas y suelos saturados afectó el desarrollo de la oleaginosa en áreas puntuales, especialmente en el sudeste de South Dakota. En esos lotes las pérdidas de rinde podrían alcanzar hasta un 20 % respecto de la campaña anterior, mientras que escenarios similares se observan en partes de Nebraska.
El contexto climático ya había llevado al USDA el 12 de agosto a elevar la estimación de cosecha de soja de 121,79 a 122,99 millones de toneladas, ajustando la superficie sembrada de 34,56 a 35,13 millones de hectáreas y la superficie que llegará a cosecha de 34,16 a 34,72 millones. Esos cambios muestran la sensibilidad de los balances a variaciones de clima y área efectiva de cosecha.
Los especialistas consultados en Chicago señalaron además que las lluvias de la semana pasada aumentaron la incertidumbre sobre si ciertos lotes lograrán completar su ciclo productivo sin daños por exceso de humedad. El riesgo de abortos de vainas y de enfermedades de raíz crece cuando persisten suelos saturados y dificultan la respiración de las plantas.
ProFarmer, la encuesta de campo que mueve precios
La gira de ProFarmer es seguida de cerca por el mercado porque sus observaciones sobre estado de cultivos suelen anticipar cambios en las proyecciones oficiales y modificar posiciones de los fondos. Operadores y analistas esperan los reportes finales de la visita de campo que concluye el jueves para ajustar posicionamientos y recomponer expectativas.
En paralelo, los comentarios técnicos advirtieron que estados como Ohio podrían tener dificultades para alcanzar las expectativas planteadas por el USDA, justamente por la alta variabilidad observada en los conteos de vainas. Esa lectura añade presión sobre las cotizaciones ante la posibilidad de menores rindes regionales que se sumen a otros problemas climáticos.
El efecto en el mercado físico ya se dejó ver también en el segmento de aceite de soja, donde la posición de septiembre subió US$ 44,09 hasta tocar US$ 1.574,97 por tonelada, reflejando nerviosismo sobre la oferta de molienda. Movimientos así impactan no sólo a los productores sino también a industrias de molienda, proveedores de biocombustible y al consumidor final.
En síntesis, la combinación de lluvias concentradas, suelos saturados y una gira de ProFarmer en desarrollo mantiene al mercado en alerta y con mayor probabilidad de fluctuaciones. Los participantes seguirán pendientes de los resultados de campo y de cualquier ajuste que pueda realizar el USDA en las próximas semanas, que dictarán el tono de los precios.




