Investigadora argentina premiada por la OMPI por una tecnología que transforma cultivos anuales en perennes
La investigadora del CONICET y cofundadora de Ifia, Renata Reicheime, recibió el premio a la Mejor Emprendedora 2026 otorgado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), por una innovación que promete cambiar la agricultura global. La tecnología, desarrollada en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), busca convertir cultivos anuales en plantas perennes y así alterar la dinámica de siembra y cosecha.
La relevancia del trabajo radica en que la mayoría de la agricultura mundial depende de ciclos anuales de siembra y cosecha, lo que genera erosión, pérdida de carbono y una alta demanda de insumos. Transformar esos sistemas hacia una mayor perennización podría reducir costos, mejorar el suelo y aumentar la captura de carbono, según los responsables del proyecto.
Cómo funciona la tecnología y qué la diferencia
El método patentado identifica y expresa genes específicos que, según los investigadores, permanecieron en los ancestros silvestres de los cultivos durante aproximadamente 80 millones de años. Al reactivar ese “código original de la naturaleza”, la planta mantiene crecimiento y raíces entre cosechas, permitiendo cosechas múltiples a partir de una única siembra.
El desarrollo se apoya en la comprensión de la evolución vegetal y en la biotecnología aplicada por el equipo liderado desde el IAL, lo que diferencia este enfoque de soluciones meramente agronómicas. Los ensayos más avanzados se concentran en arroz, donde ya se registran resultados positivos en campo durante la segunda campaña de pruebas.
La tecnología se describe como transferible a varias especies de alto valor comercial, incluyendo arroz, soja, maíz, caña de azúcar y alfalfa, lo que amplía su potencial impacto productivo y climático. Además de perennizar plantas, el sistema favorece raíces más profundas y permanentes, lo que mejora la estructura del suelo y reduce la erosión.
Entre los beneficios ambientales destacan una mayor captura de carbono y una reducción significativa de la huella ecológica de la práctica agrícola, según los desarrolladores. Al mismo tiempo, la mayor biomasa y estabilidad del sistema permitirían mantener altos niveles de productividad a lo largo de múltiples ciclos de cosecha.
Impacto económico, ambiental y los desafíos de la escala
Desde el punto de vista productivo, la perennización reduce la necesidad de resembrar cada año y, por ende, disminuye gastos en semillas, maquinaria y combustible. Las plantas diseñadas requieren además menos insumos químicos y agua, lo que refuerza la resiliencia frente a climas más variables.
Si la tecnología se implementa a gran escala, la Argentina podría posicionarse en la vanguardia de la agricultura regenerativa, ofreciendo una alternativa para el aproximadamente 70 % de las tierras agrícolas del mundo que dependen hoy de cultivos anuales. El principal desafío ahora es llevar la innovación desde el laboratorio y los ensayos controlados hasta un impacto productivo masivo en campo.
La empresa Ifia, fundada en 2020 en Santa Fe por Reicheime junto a la ingeniera química Cecilia Arolfo y la especialista en transferencia tecnológica Victoria Nagel, debe superar barreras de escalabilidad, regulación y adopción por parte de los productores. Para los investigadores, probar la tecnología en sistemas comerciales y demostrar ventajas económicas y ambientales será clave para la adopción.
La OMPI reconoce con este premio no solo un avance científico, sino también una vía para transformar conocimiento en soluciones concretas para el mercado y la sociedad. Según Reicheime, el galardón valida que la investigación y el emprendimiento pueden converger en alternativas reales frente a los retos agroambientales.
“El reconocimiento es muy importante, pero el objetivo sigue estando delante: lograr que la tecnología de Ifia llegue al campo y demuestre su impacto a escala productiva”, afirmó Reicheime en diálogo con la prensa. Su meta es que en algunos años existan cultivos desarrollados con esta técnica que puedan rebrotar después de la cosecha y contribuir a una agricultura más productiva y regenerativa.



