Equipo de investigadores premiado descubre microorganismos extremos que aumentan rendimiento de cultivos agrícolas

Nunatak, que recibió un premio, trabaja con microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas: frío, salinidad y suelos degradados

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La agtech cordobesa que usa microorganismos extremófilos para mejorar el rendimiento de cultivos

Una agtech nacida hace dos años y medio en Córdoba propone una solución basada en la selección de microorganismos capaces de tolerar condiciones extremas para mejorar el desempeño de cultivos frente a estrés abiótico. La compañía combina microbiología, biotecnología y bioinformática para desarrollar productos biológicos que funcionen como complemento o sustituto de insumos existentes, según explican sus fundadores.

El laboratorio de I+D y control de calidad opera en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el escalado industrial se lleva a cabo en Río Cuarto, Córdoba. El corazón tecnológico es una biblioteca propietaria con más de 1.200 cepas extremófilas provenientes de la región austral y Tierra del Fuego, una base que la empresa define como su principal activo.

El equipo fundador está encabezado por Julia Mesa, CEO y cofundadora, junto a investigadores doctores en microbiología y biotecnología que acumulan más de 20 años de experiencia en microrganismos extremófilos. Como asesores figuran referentes del sector y especialistas en formulación, además de inversores institucionales y ángeles estratégicos que acompañaron las primeras rondas de financiamiento.

La estrategia de la empresa se resume en la premisa “complementa, no reemplaza”: busca productos que puedan integrarse a las prácticas agrícolas vigentes sin alterar la logística del productor. Para ello desarrollaron una plataforma computacional-biológica que identifica, selecciona y combina cepas y consorcios optimizados según la función agronómica buscada y la interacción con microbiomas de cultivos como soja y trigo.

Tecnología, ensayos y primer producto

La compañía ya completó su primer batch de producción y proyecta el lanzamiento comercial para la campaña de soja 2026, con formatos compatibles con las cuasemillas y los biológicos de uso extendido. El primer producto de la línea, llamado Yamaa Cold, es un estimulante biológico para tratamiento de semillas formulado a base de Pseudomonas fluorescens NB1 y cuenta con aprobación sanitaria para cultivos extensivos.

En los ensayos con soja, los tratamientos con Yamaa Cold mostraron hasta un 25 % más de nodulación y un 4 % más de rendimiento frente a tratamientos con Bradyrhizobium, mientras que la diferencia llegó al 9 % frente al testigo sin tratar, según la empresa. En trigo, los ensayos registraron un 6 % más de emergencia y un 4 % más de rendimiento frente al tratamiento tradicional, junto con mayor estado de plantas y biomasa.

La explicación biológica de estos resultados combina varios mecanismos, entre ellos una mayor superficie radicular, mejor disponibilidad de fósforo y hierro y una mayor capacidad de las plantas para afrontar estrés abiótico. El foco de desarrollo está puesto en tolerancia a frío, suelos degradados y salinidad, condiciones que afectan cada vez con más frecuencia la productividad agrícola.

Alcance comercial y próximos pasos

Hasta ahora, el desarrollo comercial se concentra en la zona núcleo y el sur de la provincia de Buenos Aires, con una estrategia de distribución que pretende ampliarse a nuevas regiones productivas del país. La compañía espera incorporar nuevos productos a su cartera en los próximos meses y sumar cuatro soluciones más duras en los próximos cinco años, mientras sigue expandiendo la plataforma tecnológica.

Los inversores incluyen fondos y aceleradoras como GRIDX, Eatable Adventures y actores internacionales de Italia, además de rondas de ángeles estratégicos, y la empresa afirmó haber recibido fondos vinculados a entidades del ecosistema local. También obtuvo reconocimiento en competencias regionales de emprendimiento, lo que impulsa su plan de escalamiento y comercialización.

Para los productores, la promesa central es disponer de bioinsumos que no obliguen a cambiar prácticas de siembra y que aporten resiliencia frente a condiciones que reducen rendimientos. La adopción dependerá de la replicación de resultados en campañas comerciales y de la capacidad de la empresa para construir red de distribución y confianza técnica entre asesores y contratistas.

En el contexto agroclimático actual, con mayor frecuencia de eventos extremos y suelos bajo presión, soluciones como las que propone esta agtech buscan ofrecer herramientas complementarias a la gestión de insumos y suelo. Si las tendencias de respuesta en ensayos se mantienen en campo comercial, la tecnología podría convertirse en una alternativa relevante para mejorar la estabilidad productiva en regiones afectadas por estrés abiótico.

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