La producción de maíz genera 300.000 empleos rurales, más del triple que la industria automotriz

Congreso Maizar 2026: cómo pasar “del potencial a los resultados” del maíz y la agroindustria

El Congreso Maizar 2026, celebrado en Buenos Aires bajo el lema “Del potencial a los resultados”, puso el foco en la necesidad de que la cadena del maíz no solo mejore técnicamente, sino que también fortalezca su influencia política y social para convertir oportunidades en crecimiento real. En un panel dedicado a políticas públicas, productores, dirigentes y expertos coincidieron en que avanzar requiere más comunicación con la sociedad, organización técnica para la agenda parlamentaria y acuerdos internos que permitan presentarse ante el Estado con una voz unificada.

Empleo y contribución económica del maíz
Uno de los ejes fue el impacto en el empleo: el complejo maíz genera —según cifras aportadas en el congreso— cerca de 300.000 puestos de trabajo, una cifra que triplica la ocupación en la industria automotriz. Esta diferencia, dijeron los panelistas, está poco difundida porque las mediciones oficiales suelen contabilizar solo el empleo rural directo, sin incluir la cadena de valor industrial y de servicios vinculada al cultivo. Esa falta de visibilidad alimenta debates errados sobre la contribución real del agro a la economía y al empleo nacional.

Retenciones y obstáculos a la competitividad
Los productores denunciaron que las retenciones a la exportación y otras políticas restrictivas han sido una barrera para traducir potencial productivo en resultados económicos. El testimonio apuntó a que, en lugar de incentivos, existe una carga que reduce la competitividad y la inversión. Como contraste se mencionaron modelos internacionales: en Estados Unidos y Brasil el apoyo público al agro representa alrededor del 0,5% y 0,4% del PBI respectivamente, mientras que en la Argentina las relaciones con el sector resultan negativas, lo que implica que las políticas nacionales funcionan más como freno que como estímulo.

Organización política y el ejemplo de Brasil
Varios oradores plantearon que el fortalecimiento político del sector permite traducir su peso económico en peso legislativo. Paulo Bertolini, presidente de Abramilho (Brasil), describió cómo la representación ruralista en Brasil evolucionó desde una agenda reactiva a una plataforma organizada y técnica. La creación del Instituto Pensar Agro (IPA) mostró cómo una estructura con más de 50 entidades sectoriales puede consensuar posiciones y orientar la agenda parlamentaria. Hoy, la agroindustria en Brasil pesa el 30% del PBI y el 50% de las exportaciones, y ese músculo económico fue protegido por un bloque legislativo numeroso y coherente que eliminó posibilidades de imponer retenciones o restricciones importantes.

PUEDE INTERESARTE  Crisis en puertos agroexportadores durante la cosecha por conflicto sindical que amenaza cadena logística

Fundación Barbechando y formación de legisladores
En el congreso se destacó el trabajo de la Fundación Barbechando como un puente entre el sector y el Parlamento. Según los panelistas, la fundación ha contribuido a que legisladores de distintos espacios conozcan la realidad agroindustrial y dispongan de herramientas técnicas para debatir propuestas sin polarizaciones innecesarias. Ese trabajo de “docencia” fue valorado como clave para que los representantes entiendan mejor la cadena de valor y puedan legislar con información.

Participación ciudadana y salida de la “tranquera”
Productores como Germán Weiss y líderes políticos como el diputado Luis Picat llamaron a “salir de la tranquera”: participar más en organizaciones locales, en el espacio público y en las entidades intermedias para construir legitimidad y alianzas. La recomendación es no limitar la acción al ámbito partidario, sino involucrarse en mesas público-privadas y en iniciativas territoriales que acerquen a la sociedad datos concretos sobre el empleo, la inversión y la contribución fiscal del agro.

Semillas, propiedad intelectual y productividad
El secretario de Desregulación, Alejandro Cacace, puso sobre la mesa la importancia de debatir la propiedad intelectual en semillas como un eje para elevar la productividad. Explicó que la falta de respeto a derechos de obtentores impactó en la dinámica de mejora genética y en la inversión, debilitando la tasa de crecimiento de rendimiento en cultivos como la soja, en comparación con el maíz. Anunció medidas próximas: habilitación para la fiscalización de semillas por privados, la conformación de una mesa para una nueva ley de semillas y la posible adhesión a UPOV 91, en busca de balances entre protección, innovación y acceso.

Consensos y nuevas reglas para una etapa de estabilidad
El mensaje institucional fue que la Argentina debe dejar atrás la lógica de suma cero que predominó durante épocas de alta inflación y tipos de cambio diferenciados. Con mayor estabilidad, los actores tienen la oportunidad de pensar en conjunto: reducir retenciones donde sea posible, pero también crear incentivos a la innovación, a la inversión y a la transformación industrial. Lograr consensos en las cadenas de valor permitirá presentar propuestas coherentes ante el Congreso y el Gobierno.

PUEDE INTERESARTE  Rincón de Corrientes logra certificación inédita en mercados de carbono por protección de pastizales

Comunicación estratégica: mostrar números y resultados
Una idea repetida fue la necesidad de comunicar mejor: cuantificar y explicar lo que el agro aporta en empleo, desarrollo regional y seguridad alimentaria. Se remarcó que hay 25 millones de hectáreas en el país que hoy no se siembran por condiciones que no favorecen la inversión, y que si se aplicaran regímenes de incentivo comparables a otros sectores (como el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, RIGI), la producción podría multiplicarse. En el plano territorial, el crecimiento poblacional asociado al desarrollo agroindustrial fue puesto como ejemplo de cómo el interior puede dinamizarse: regiones agroproductoras crecieron demográficamente por encima de la media nacional en países vecinos.

Recomendaciones prácticas para la cadena del maíz
– Fortalecer la educación política y técnica de legisladores y funcionarios para generar leyes pensadas en la cadena y no en parcelas.
– Construir mesas de diálogo público-privadas locales para evitar conflictos y mejorar la gobernanza territorial.
– Comunicar con datos claros el impacto en empleo y exportaciones para mejorar la percepción pública.
– Buscar consensos sobre propiedad intelectual y regulación de semillas que impulsen innovación sin cerrar el acceso.
– Promover una agenda común de la agroindustria para presentarse con una sola voz ante decisiones que afectan la competitividad.

Conclusión
El Congreso Maizar 2026 ejemplificó que el desafío del agro argentino va más allá de la tecnología y la gestión productiva: requiere trabajo político, comunicación eficaz y consensos internos para convertir un enorme potencial en resultados concretos. El ejemplo de Brasil mostró que la articulación entre sector y Estado puede transformar influencia económica en políticas estables; la tarea para Argentina, según los participantes, pasa por organizarse mejor, explicar su aporte y construir las condiciones para que el maíz y la agroindustria impulsen más empleo, inversión y desarrollo regional.

spot_img
MAS NOTICIAS

Most Popular