Inundaciones provocan éxodo forzado de ganaderos y traslado masivo de vacas en la región

En los sectores más bajos del departamento Vera, en el norte de Santa Fe, el agua cubrió campos y cortó caminos; hay productores que ya retiraron toda su hacienda mientras otros buscan dónde llevarla ante el temor de nuevas lluvias y El Niño

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Las inundaciones volvieron a dejar a productores ganaderos aislados en el norte de Santa Fe, con campos anegados y casas convertidas en islotes dentro del agua. La situación preocupa por la magnitud de las lluvias y por la posibilidad de que el fenómeno de El Niño aumente las precipitaciones en los próximos meses.

Imágenes desde la zona muestran techos apenas asomando y grupos de vacas que avanzan despacio por sectores que antes eran campos de pastoreo. Las familias afectadas evacuaron animales y, en varios casos, debieron trasladar haciendas enteras en busca de pastos secos.

El caso de la familia Oehli, de la laguna La Loca, es representativo: a comienzos de la temporada decidieron mover la totalidad de su rodeo ante la imposibilidad de mantener los animales en los campos inundados. La solución inicial fue alquilar un campo, pero la demanda por pastaje disponible elevó rápidamente los costos y limitó las alternativas para otros productores.

Una cuenca con cifras fuera de lo normal

El problema se concentra en los sectores más bajos del departamento de Vera, una jurisdicción que tiene un rodeo aproximado de 700.000 bovinos. Durante los primeros cuatro meses de 2026, localidades como Vera y La Gallareta registraron precipitaciones superiores a 1.100 mm, cuando el acumulado anual promedio ronda los 900 mm.

El exceso de agua ya ocupa grandes extensiones y complica el acceso a muchos establecimientos, lo que eleva el riesgo productivo para la zafra de pasturas y la disponibilidad de forraje. Además, los productores alertan que si las lluvias se prolongan durante la época de aportes de pasto, algunos potreros que suelen secarse podrían quedar inutilizados para la próxima temporada.

La escasez de campos secos empuja a los productores a recorrer largas distancias para conseguir pastaje y, en muchos casos, a pagar cifras que erosionan la rentabilidad del rodeo. “Todos saben la situación en la que estamos; hay que salir a pagar y te puede costar una fortuna”, explicó un productor que debió mover animales y alquilar campos cercanos.

Logística crítica: caminos intransitables y traslados por caballo

En sectores como El Palma y parajes cercanos a Villa Ocampo, el agua cubrió casi toda la superficie de los campos y dejó casas aisladas, accesibles solo por caminos en mal estado. Para muchas familias la única alternativa fue ocupar caminos secundarios que quedaron intransitables y, en casos extremos, trasladar hacienda a caballo 30 kilómetros hasta la Ruta 98 para poder cargar en camiones.

Los productores relatan que, tras una lluvia que superó pronósticos —de 40 mm previstos a más de 200 mm en un día— el agua avanzó de forma súbita y aisló a varias localidades. Esa situación dejó a caminos provinciales como la 13 en condiciones precarias, de modo que cada nueva lluvia puede volverlos intransitables y cortar nuevamente el acceso.

En zonas ribereñas, algunos establecimientos aún mantienen partes altas donde es posible concentrar animales, pero la búsqueda de campos alternativos ya comenzó ante el temor de que nuevas lluvias compliquen aún más la logística. Productores como Giauque cuentan que revisaron todas las opciones disponibles sin hallar pastaje libre, lo que obliga a permanecer en el lugar aunque la situación económica y productiva sea adversa.

Riesgos productivos y medidas a corto plazo

Una de las principales preocupaciones es que el exceso de agua coincide con etapas críticas del calendario forrajero y de vacunación de los animales, lo que puede generar problemas sanitarios y de calidad del pasto al volver a entrar la hacienda. Ante este escenario, las soluciones temporarias pasan por alquileres de campos secos, traslado a islas altas y coordinación entre productores para compartir recursos, aunque esos mecanismos tienen límites cuando la disponibilidad es reducida.

Las organizaciones rurales y los productores reclaman monitoreo climático, mantenimiento de rutas y mayor asistencia logística para las zonas afectadas, especialmente si se confirma la llegada de El Niño. En tanto, las familias siguen adaptando sus decisiones de manejo día a día, priorizando el cuidado del rodeo mientras esperan que el agua descienda y se recupere la transitabilidad de los caminos.

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